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Muerte masiva de aves, un fenómeno común y sobrevalorado por los medios de comunicación 

 

Lo verdaderamente alarmante es cuando las causas se encuentran en la contaminación del medio ambiente o como resultante de procesos industriales irresponsables

 

La Presa Silva, en el estado de Guanajuato, registra año con año centenares de muertes de aves migratorias por la grave contaminación del agua

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 10 de enero de 2011.

 

La semana pasada una noticia recorrió diversos medios formales (como la prensa escrita, la radio y la televisión) y, desde luego, tuvo gran presencia en las redes sociales, como Facebook y Twitter: miles de aves –en pleno vuelo- cayeron muertas en los estados de Arkansas, Maryland y Luisiana, en los Estados Unidos; y cientos más aparecieron sin vida en la provincia de Ravenna, en Italia, así como en el sur de Suecia. Para no quedarnos atrás, algunos medios de comunicación destacaron el hecho de que en el estado de Guanajuato, en los municipios donde se encuentran las presas Silva (en San Francisco del Rincón), el Tigre (en Manuel Doblado), del Palote (en León) y en la Laguna Yuridia, durante los últimos tres meses más de 4 mil aves han muerto como consecuencia de la grave contaminación de sus cuerpos de agua.

 

 

La falta de información confiable o –peor aún- la tendencia hacia el sensacionalismo de muchos medios informativos y de algunos personajes en las redes sociales, desató una serie de especulaciones sobre las causas de estos hechos que, en verdad, rayaron en la estupidez. Se habló de cambios en el campo electromagnético de la Tierra, de pruebas secretas de una nueva bomba sónica, del supuesto esparcimiento intencional de químicos tóxicos en el cielo para controlar el clima y hasta al cerebro de los humanos, y –bueno- de señales apocalípticas “irrefutables”.

Menos espacio y atención han dedicado algunos los medios de comunicación –en México y en el extranjero- para informar a las audiencias las razones científicas que expliquen el fenómeno de la muerte masiva de aves acontecida en días pasados y en distintos lugares del orbe. El diario español El País ha hecho una interesante reflexión sobre estos hechos, calificándolo de un “fenómeno puramente mediático”, con lo que yo coincido plenamente. El revuelo que ha causado esta noticia (incluso llevando a miles de personas a considerarle como un “apocalipsis animal”), es simplemente –asegura El País- el resultado de tener a muchos medios de comunicación viendo hacia el mismo sitio al mismo tiempo. Si la atención mediática se hubiera concentrado durante todo el año pasado en dar seguimiento a la muerte masiva de peces, ranas o cualquiera de las cientos de especies vivas que hoy se encuentran en declive y en un franco proceso de extinción, el resultado mediático muy seguramente hubiera sido parecido.      

Constantemente, miles de aves mueren en todas partes del mundo como consecuencia de fenómenos climáticos. Los tornados o las violentas granizadas que les sorprenden en pleno vuelo, les golpean con tal fuerza y magnitud que, finalmente, las aves caen muertas sobre la superficie. Así lo ha explicado la Asociación Alemana de Protección de la Naturaleza (NABU), entre otras organizaciones e instituciones científicas que, además, subrayan el hecho de estar viviendo una cruda temporada invernal en el hemisferio Norte. La muerte masiva de aves es –como lo vemos- un hecho relativamente usual. Sin embargo, lo que sí resulta alarmante es cuando las causas de este fenómeno se encuentran en la contaminación del medio ambiente o –como está sucediendo en Alemania con las aves de corral- por el envenenamiento resultante de procesos industriales irresponsables y sin supervisión suficiente por parte de la autoridad pública.  

En días pasados, el Ministerio de Alimentación, Agricultura y Protección al Consumidor de Alemania ordenó suspender la venta de huevo y carne de pollo, por haber encontrado contaminación con dioxinas (78 veces por encima de lo permitido) en el alimento para aves y animales de corral. Hasta ahora, más de 8 mil gallinas ponedoras han tenido que ser sacrificadas en aquel país europeo. Esto me lleva a preguntar, ¿hasta cuándo las autoridades federal y estatal resolverán los gravísimos problemas de contaminación del agua en Guanajuato, donde desde hace más de una década es usual presenciar la muerte de miles de aves migratorias tan solo en la Presa Silva?, ¿acaso su inacción en contra de los contaminadores se deberá a que realmente creen en la versión del “apocalipsis animal”?

Este fin de semana acudía a una junta condominal para, junto con mis vecinos, tomar algunas decisiones sobre nuestro edificio; una vecina (por cierto, de nombre Paloma) señaló que en la azotea comenzaba a crecer una plaga de palomas que –ciertamente- resulta muy perniciosa para nuestra salud. La sugerencia de mi vecina fue envenenarlas y no, como se debe hacer, sólo ahuyentarlas con algún método de control de plagas. En fin, esto sólo para subrayar la enorme necesidad que tenemos todos de contar con información práctica y veraz sobre las aves y, de esta manera, alcanzar una convivencia armónica y respetuosa con estos seres vivos que contribuyen cotidianamente a mantener en buen estado la salud de nuestro entorno y del planeta entero.

 

 

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