Fenómenos
climáticos y deforestación, principales problemas
ambientales en México durante el 2010
Bosques de Michoacán, los de La Malinche, en Tlaxcala y
Puebla, el Parque Nacional Nevado de Toluca y la Reserva de
la Biosfera El Triunfo, en Chiapas, entre los más afectados
Explosión de la plataforma Deepwater Horizon, el el Golfo de
México, y el vertido de lodo tóxico en el Danubio, entre los
más alarmantes accidentes del año
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
27 de diciembre de 2010.
Hacer
un recuento de los sucesos que, desde mi punto de vista, han
sido los más destacados del año 2010 en el ámbito
medioambiental, no es un simple ejercicio de memoria; es
–ante todo- una invitación a nuestro auditorio para que
reflexionemos sobre la situación en la que nos encontramos
actualmente en materia ecológica y, en consecuencia, poder
actuar de manera preventiva y responsable.
Durante las últimas décadas, año con año, se vienen
repitiendo fenómenos y procesos de deterioro de los recursos
naturales que –a pesar de su gravedad- parecen no afectarnos
y poco o nada estamos haciendo para solucionarles y
prevenirles. El mejor ejemplo de esto son las recurrentes
inundaciones, aludes y crecientes de ríos en Tabasco,
Oaxaca, Chiapas y Veracruz, que además de sumar cada año
costos de miles de millones de pesos en pérdidas y atención
a los daños, son hechos que cobran vidas, deterioran
sistemáticamente nuestro medio ambiente y arrebatan el
bienestar de miles de familias mexicanas.
A lo largo del 2010, diversos fenómenos climáticos afectaron
otra vez a la vida y al patrimonio de decenas de miles de
personas. En el mes de febrero y como consecuencia no sólo
de las lluvias, sino sobre todo de la permisividad de
asentamientos humanos en zonas de riesgo y –desde luego- por
la grave deforestación en el estado de Michoacán, el pueblo
de Angangueo prácticamente desapareció bajo toneladas de
lodo y piedras que arrastró la corriente del río.
Lamentablemente, más de 30 personas y cientos de animales
fallecieron en esa ocasión. También en febrero de 2010, la
inusual fuerza de los vientos en el Distrito Federal provocó
la caída de decenas de árboles y daños a la infraestructura
urbana de nueve delegaciones. En el mes de julio, serían las
lluvias las que afectarían no sólo al centro del país, sino
a numerosas poblaciones del estado de México y de Guerrero;
en el norte del país, 22 municipios del estado de Nuevo León
fueron declarados ese mismo mes “zona de desastre” por los
efectos del huracán Alex.

En agosto, el huracán Karl y la tormenta tropical
Mathew dejaron a su paso graves daños en Tamaulipas,
Nuevo León y Coahuila, y en dos ocasiones la ciudad de
Tlacotalpan, en Veracruz –por cierto, considerada patrimonio
cultural de la humanidad- quedó totalmente inundada por las
aguas desbordadas del río Papaloapan. Entre agosto y
noviembre de este año, más de 107 municipios veracruzanos
fueron declarados zona de desastre natural, y otros más en
Tabasco, Oaxaca y Chiapas sufrieron inundaciones y aludes
como consecuencia de las lluvias y del desfogue de las
principales presas del sureste mexicano. El presidente
Felipe Calderón reconoció en esas fechas que la
deforestación de los bosques y de las selvas mexicanas, es
una de las principales causas de que sucedan estas
calamidades. El año 2010 dejó ver que, a pesar de la guerra
de cifras, este fenómeno –la deforestación- avanza imparable
a lo largo y ancho de nuestro territorio. Desde el mes de
febrero, el periódico Reforma denunció la acelerada
pérdida de los bosques en la zona de La Malinche, en
los estados de Puebla y Tlaxcala, y documento evidencia
sobre la tala y la explotación del suelo en el Parque
Nacional Nevado de Toluca.
A lo largo del año que esta por concluir, también
presenciamos las constantes invasiones y la deforestación de
la Reserva de la Biósfera El Triunfo, en Chiapas. En
el mes de octubre, la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL) colocó a México en el nada alentador
segundo lugar en tasas de deforestación de toda la región.
Durante el 2010, indudablemente hubo en México otro tipo de
problemas ambientales que, por la brevedad de este espacio,
no referiré ahora; pero, el de la deforestación, es uno que
ha avanzado de manera muy alarmante y que no parece aún ser
considerado un tema de “seguridad nacional”.

En el contexto internacional, además de las cada vez más
numerosas manifestaciones del cambio climático, este año
destacaron sobre manera dos graves contingencias ambientales
causadas por el ser humano: primero, la explosión de la
plataforma petrolera Deepwater Horizon y el vertido
de crudo por más de cinco meses al mar del Golfo de México,
y; segundo, la peligrosa contaminación del río Danubio por
la fuga de toneladas de lodo tóxico desde una planta química
en Hungría.
El 2010 también ha sido un año de consensos y de acuerdos
para revertir estas tendencias de deterioro ecológico en
todo el planeta. Los Acuerdos de Cancún, resultantes
de la COP 16, son un punto de partida para retomar –al menos
en parte- la vía del desarrollo en equilibrio con nuestro
medio ambiente. Ojalá México asuma plenamente su compromiso.
En
fin, yo festejo que el Instituto Mexicano de la Radio y
programas como Revista Antena Radio tomen en serio,
con objetividad y abiertos a la pluralidad, su compromiso en
la formación de una ciudadanía ambientalmente responsable;
seguramente, el año 2011 verá incrementado este loable
esfuerzo de nuestra radio pública mexicana. Sólo me resta
desear un feliz Año Nuevo para ustedes, para todo el equipo
y para nuestro muy apreciable auditorio.
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