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Uso de tecnología LED en la iluminación navideña, recomendable para moderar el consumo eléctrico 

 

En esta temporada, en algunas ciudades de la república mexicana  aumenta también la generación de residuos sólidos hasta en un 20 %.

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 20 de diciembre de 2010.

 

Por distintos motivos, la época invernal –que está por iniciar- resulta ser el período del año en que más afectaciones causamos al medio ambiente (especialmente en el hemisferio norte del planeta). Las noches más largas, las bajas temperaturas y, en los poblados más norteños, la presencia de nieve, eleva significativamente el consumo de energía ya sea para iluminar o para calentar millones de hogares. Y resulta que no siempre somos muy eficientes en lo que a cuidar la energía se refiere, pues en general no nos preocupamos por aislar adecuadamente el calor al interior de nuestras casas u oficinas, o sencillamente derrochamos la electricidad utilizando aparatos y sistemas de iluminación que gastan más de lo necesario.

 

 

Como consecuencia de este uso inadecuado y excesivo de la energía durante esta temporada del año, la emisión y concentración atmosférica de gases de efecto invernadero –como el dióxido de carbono- aumenta. Y esto contribuye, lo sabemos bien, a que el fenómeno del cambio climático se siga agudizando. Sumado a lo anterior, en los meses de diciembre y enero la euforia consumista se exacerba; con el pretexto de la Navidad o de las “jugosas ofertas” de principio de año, adquirimos todo tipo de mercancías que, en la mayor parte de los casos, terminan por no servirnos o servirnos de muy poco. Existen estimaciones de que, en las principales ciudades de México, durante la época decembrina el volumen de basura recogida por los servicios de limpia aumenta hasta en un 20 por ciento.

Y no se trata tampoco de satanizar el hábito de regalar algo a nuestros seres queridos o de no adornar nuestra casa con series de luces; si gozamos de ello y nos hace sentir más intensamente el “espíritu navideño”, adelante. Hagámoslo, pero siempre con un profundo sentido de respeto y cuidado del medio ambiente.

En materia de iluminación, por ejemplo, existen en el mercado distintas opciones de series lumínicas que utilizan LED´s (o diodos emisores de luz), que además de significar un gran ahorro en el consumo de electricidad, prácticamente desaparecen el riesgo de sufrir un incendio por el sobrecalentamiento de las series o por un corto circuito. En términos de durabilidad, las series lumínicas que utilizan esta tecnología son hoy por hoy la mejor opción.

 

 

El acto de comprar y, sobre todo, el de hacer un regalo, implica una enorme responsabilidad ambiental. Por lo mismo, es deseable que el dinero que utilicemos para adquirir algún presente lo invirtamos con conciencia y procurando no afectar al medio ambiente. Creo que para una familia implicaría mayores beneficios económicos y ambientales utilizar el dinero del que disponen en estos días para adquirir, por ejemplo, un calentador de agua solar o instalaciones electrodomésticas amables con el medio ambiente; en comparación con la posibilidad de recibir otro tipo de regalos cuyos beneficios son sólo individuales.

Respecto a la conveniencia de que los árboles de Navidad sean naturales o sintéticos, ambos tienen sus promotores y sus detractores, sus ventajas y sus desventajas. Si usted tiene un árbol sintético y lo usa cada año, está muy bien: úselo. Pero si en cambio le gusta poner un árbol natural en su casa, es recomendable que éste provenga de uno de los más de 80 viveros de árboles de Navidad que hay en todo el país o, en su caso, de los más de 450 mil pinos que se producen e importan del extranjero (principalmente de Canadá y EU).

Hay que decir que la gran mayoría de los árboles de Navidad que se producen legalmente en México, son cultivados en terrenos que antes estaban deforestados y donde los procesos de erosión de la tierra están siendo revertidos. Un ejemplo ampliamente reconocido en México y en el extranjero es el “Bosque de los Árboles de Navidad”, en Amecameca, al pie de los volcanes, donde no sólo han sido recuperadas para el bosque más de 280 hectáreas, sino que se han generado fuentes de empleo y se ha recuperado una importante parte del legado cultural de esa localidad.

En fin, éste es sólo un recordatorio a nuestros apreciables radioescuchas de lo importante que es en estas fechas empeñarnos por encontrar la armonía; no solamente aquella que debe reinar entre las personas y entre las naciones del mundo, sino también la armonía que debemos alcanzar con relación a los demás seres vivos y con todos los elementos de la naturaleza.

 

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