No habrá un
acuerdo vinculante para el cambio climático en Cancún; pero
sí importantes consensos
Entre 1970 y 2010 el número de tormentas en nuestro país se
ha multiplicado por 12, las inundaciones por cuatro y las
personas afectadas por ocho
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
8 de noviembre de 2010.
El
pasado viernes -5 de noviembre- concluyó en la Ciudad de
México la reunión Ministerial Pre COP, en la que
representantes de 59 países estuvieron reunidos para de
tratar de perfilar algunos acuerdos que podrían ser asumidos
durante la próxima Conferencia Internacional sobre Cambio
Climático (COP 16), a celebrarse del 29 de noviembre al 10
de diciembre próximos, en la ciudad de Cancún, Quintana Roo.
Después de la desalentadora experiencia de la 15ava.
Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático –la COP 15-,
realizada en el 2009 en Copenhague, este año las
expectativas con respecto a los acuerdos que se puedan
alcanzar en Cancún son más cautelosas, por no llamarles
menos ambiciosas. Los asistentes a esta reunión previa a la
COP 16, coincidieron y asumen ya que el mundo está lejos de
lograr –por ahora- un acuerdo vinculante, que haga
obligatorio para las naciones industrializadas el compromiso
de reducir la producción de gases de efecto invernadero
(que, como sabemos, son los responsables del calentamiento
global y del cambio climático que está afectando al
planeta).
Hace un año, en Copenhague, quedó claro que países como los
Estados Unidos y China no están dispuestos a reducir sus
niveles de producción industrial ni su consumo energético al
ritmo que lo está exigiendo la emergencia climática del
planeta, y que tampoco tienen la intención de suscribir ni
asumir ningún tratado internacional –como lo es hoy el
Protocolo de Kioto- que les obligue a hacerlo. Así pues, los
asistentes a la Reunión Ministerial Pre COP concluyeron como
un posible escenario para Cancún, la construcción de
acuerdos en algunos puntos en los que coinciden
prácticamente todas las partes: 1.- la necesidad de crear un
fondo multilateral que asegure recursos financieros a corto
plazo para la acción climática (como lo propuso México hace
un año en Copenhague); 2.- instrumentar acciones que
permitan a los países en desarrollo adaptarse y enfrentar al
cambio climático, y; 3.- establecer mecanismos de
cooperación e intercambio de tecnologías para ayudar a las
economías emergentes a lograr un desarrollo sostenible.
Llama mi atención el tema sobre la necesidad de que los
países en desarrollo deben instrumentar acciones que les
permitan adaptarse y enfrentar al cambio climático, pues
México –como muy pocos países en el mundo- se encuentra en
una posición de muy alta vulnerabilidad. Todos hemos sido
testigos de los recientes desastres climáticos en el país,
sobre todo en la costa del Golfo de México; pero baste decir
que, de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el
Medio Ambiente, entre 1970 y 2010 el número de tormentas en
nuestro país se ha multiplicado por 12, las inundaciones por
cuatro y las personas afectadas por ocho.
Por si esto fuera poco, el pasado 20 de septiembre se supo
que el 80 por ciento de los arrecifes de coral en el Caribe
y América Central están muriendo, víctimas del fenómeno de
“blanqueamiento” causado por la acidificación de los
océanos, lo que vaticina graves consecuencias para la
diversidad biológica y para toda la vida marina de la
región. Éstos, y muchos otros hechos, supondrían que nuestro
país, anfitrión de la próxima Conferencia Internacional
sobre Cambio Climático (COP 16), diera el ejemplo al mundo
de cómo un país en desarrollo está instrumentando acciones
para enfrentar y adaptarse al cambio climático. Pero,
desafortunadamente, los contrasentidos están presentes por
todas partes. Sólo algunos ejemplos:
El presupuesto destinado al sector Medio Ambiente y Recursos
Naturales para el año 2011, ha reducido en más de 3 mil 500
millones de pesos con respecto al del año anterior (una
tendencia, por cierto, consistente a lo largo de esta
década). La deforestación (que aporta el 14 por ciento de
los gases de efecto invernadero generados en México), sigue
imparable y está acabando con los recursos forestales del
país; de los 12 millones de hectáreas de selva que tenía
México, hoy sobrevive menos de un millón.
Tan sólo en cinco años, y como resultado de la tala
clandestina, la población de mariposas monarcas se ha
reducido 30 por ciento y han desaparecido ya dos importantes
colonias de esta especie en los municipios de Ocampo y
Angangueo. Las comunidades forestales de México, poseedoras
de más del 80 por ciento de los bosques del país, siguen sin
recibir apoyos económicos suficientes y se sumen
sistemáticamente en la pobreza y la devastación de los
ecosistemas. Yo me pregunto, ¿esa es la calidad moral que,
como anfitriones de la COP 16, vamos a presumir al mundo? ▄

Jan Kappen, coordinador
regional de cambio climático de la oficina regional
del Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (Periódico La Jornada / Jueves 4 de
noviembre de 2010, p. 41)