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México, segundo lugar en deforestación de la región de América Latina y El Caribe: CEPAL

 

En décadas recientes Tabasco ha perdido alrededor del 60 por ciento de su cobertura forestal, Yucatán el 35 por ciento, Querétaro el 30 y Veracruz el 22 por ciento de todos sus bosques y selvas

 

Chile, Cuba y Uruguay, en su conjunto aumentaron en más de dos millones 144 mil hectáreas su superficie boscosa durante este mismo período

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 1° de noviembre de 2010.

 

Hace pocas semanas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dio a conocer su último análisis sobre los indicadores ambientales para la región. Utilizando la información de distintas bases de datos de organismos internacionales –recabada a lo largo del período 1990-2005-, se concluyó que México ocupa hoy el segundo lugar en tasas de deforestación en esta región del continente americano, sólo superado por Brasil.

El anuncio de la CEPAL se suma al publicado el 15 de octubre pasado por el Royal United Services Institute (RUSI), de la Gran Bretaña, donde se vincula a la deforestación en nuestro país con el sistemático deterioro de la seguridad nacional. Este estudio señala el hecho de que estados como Campeche se encuentran totalmente deforestados, o que en décadas recientes Tabasco ha perdido alrededor del 60 por ciento de su cobertura forestal, Yucatán el 35 por ciento, Querétaro el 30 y Veracruz el 22 por ciento de todos sus bosques y selvas.

De acuerdo con el estudio de RUSI, si bien México enfrenta relativamente “pocas amenazas externas” para su seguridad nacional, por otra parte la diversidad climática del país nos coloca en una situación “grave” en lo referente a la disponibilidad, calidad y acceso al agua (recurso natural estratégico para el desarrollo).

 

Foto:  Paco Calderón, 2010.

 

Los británicos Tobias Feakin y Duncan Depledge, autores del estudio titulado "Impactos relacionados con el clima en la seguridad nacional en México y Centroamérica", afirman que además de la irregularidad de las precipitaciones y de una ineficiente infraestructura hidráulica (donde se pierde el 40 por ciento del agua para el consumo humano y el 50 por ciento del líquido destinado al riego agrícola), la deforestación es hoy por hoy un hecho que opera en contra de la seguridad de todos los mexicanos.

Nada menos el día de hoy, la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México informó que, de los alrededor de 5 mil manantiales registrados durante los últimos cinco años en el territorio mexiquense, el 20 por ciento de ellos se encuentra en peligro de desaparecer por causa de la contaminación y, desde luego, por la voraz deforestación de los bosques en aquella entidad.  

También este fin de semana, durante un foro sobre Riesgo y Vulnerabilidad Urbana, organizado por El Colegio de México, se concluyó que las inundaciones de Tabasco (con todos sus costos humanos, económicos y ambientales) son consecuencia directa de la desarticulada implementación de programas agropecuarios y ambientales, generalmente formulados sin análisis ni planeación. La enorme vulnerabilidad climática que enfrenta Tabasco en la actualidad –se dijo ahí-, es el resultado directo de la destrucción de los ecosistemas y de la irracional deforestación. A esto habría que sumar el problema del inadecuado manejo y confinamiento de residuos sólidos en el estado, que en municipios como el de Teapa –en la región de la sierra- está trayendo severos problemas de contaminación.

Los contrastes de México con otros países de la región son reveladores, pero también alentadores y prueba de que en materia de deforestación es posible revertir las tendencias (que, como se ha señalado, nos colocan en un nada honroso segundo lugar).  En 15 años –según lo ha documentado la CEPAL- México perdió casi 5 millones de hectáreas de sus bosques (es decir, una cuarta parte de la superficie boscosa que se pierde en un año en todo el planeta); sin embargo, países como Chile, Cuba y Uruguay, en su conjunto aumentaron en más de dos millones 144 mil hectáreas su superficie boscosa durante este mismo período.

Es necesario que el monitoreo de los recursos naturales que tiene encomendado el gobierno, se haga de manera esmerada y confiable; pero también, urge que los ciudadanos contemos con medios de denuncia y hagamos uso de instituciones que nos garanticen el acceso a la justicia ambiental. Sólo cuando usted y yo –estimado radioescucha- entendamos que el problema de la deforestación atenta directamente en contra de nuestra calidad de vida y bienestar, podremos frenar esta nefasta práctica y sus funestas consecuencias.

 

Foto:  Paco Calderón, 2010.

 

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