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La solución a problemas ambientales pasa por la difusión pública de información sobre el desarrollo

 

Naciones Unidas conmemoran el Día Mundial de la Información sobre el Desarrollo, destacando la importancia de una opinión pública actuante y de la cooperación internacional

 

Imprescindible que habitantes de la ciudad y del campo tengamos acceso a la información de los componentes que condicionan y determinan nuestro desarrollo y bienestar.

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 25 de octubre de 2010.

 

El día de ayer -24 de octubre- se conmemoró el Día Mundial de la Información sobre el Desarrollo, una fecha que –desde 1972- la Organización de las Naciones Unidas instauró para llamar la atención de la opinión pública internacional sobre los problemas del desarrollo y, sobre todo, para subrayar la necesidad de contar con una mayor cooperación internacional para construir soluciones de largo alcance.

En repetidas ocasiones, la Asamblea General de la ONU ha insistido en que, para conocer mejor los problemas que en general están condicionando el desarrollo de las naciones y poder promover acciones efectivas en el ámbito de la cooperación internacional, la difusión de información de calidad y la movilización de la opinión pública son factores determinantes. Esto es especialmente cierto en los temas de la preservación y la protección del medio ambiente, donde las fronteras geopolíticas no existen cuando hablamos de los impactos ambientales de la contaminación, el calentamiento global, el cambio climático, la extinción de especies o la sobreexplotación de los recursos naturales del planeta. La solución a estos problemas (por cierto, estrechamente ligados con la pobreza y la desigualdad social), necesariamente pasa por la difusión pública de la información y del conocimiento de las condiciones reales del entorno ambiental en cada localidad, en cada país y en el mundo entero.

 

 

Si el desarrollo sostenible –o “sustentable”, como ahora lo conocemos- supone el equilibrio entre la actividad económica, el bienestar social y la salud de los ecosistemas, entonces todos los sectores de la sociedad necesariamente requerimos de información confiable, verificable y comprensible sobre estos temas. Sólo así podremos actuar colectivamente para cuidar nuestro entorno de manera responsable, y alcanzar mayores y mejores estándares de bienestar. Un ejemplo: muchos sabemos que uno de los problemas ambientales más apremiantes en México y en todo el mundo, es el de la disponibilidad y acceso al agua de calidad. Sin agua, es imposible pensar siquiera en el desarrollo económico; la escasez del vital líquido siempre resulta en escenarios de altísima marginación social y pobreza; y, desde luego, implica la ausencia de recursos naturales suficientes para sostener la vida.

 Por ello, es imprescindible que los habitantes de la ciudad y del campo, en México y en el resto del mundo, dispongamos y tengamos acceso a la información de todos los componentes que condicionan y determinan nuestro desarrollo y bienestar. Sin construir una percepción pública sobre la importancia de que cuidemos el agua (como un bien económico, social y ambiental), entonces continuaremos desperdiciándola, contaminándola y condenándonos a ensanchar y arraigar el síndrome de la pobreza. Es justo reconocer aquí que nuestro país ha hecho esfuerzos significativos para garantizar el acceso de la población a la información pública sobre el desarrollo, sobre todo en materia de la gestión gubernamental. Pero –sin duda- aún falta un largo tramo que recorrer para garantizar la transparencia y la imparcialidad, así como para permear el hábito de la rendición de cuentas en todos los órdenes e instancias de gobierno.

 Por su parte, los medios de comunicación como la radio, la televisión y la prensa, tenemos una responsabilidad estratégica en materia de difusión y divulgación de la información sobre el desarrollo. Desafortunadamente –y, en particular, en el caso de los medios de comunicación privados-, domina hoy un culto al mercado y al consumo desmedido de productos y servicios, que está incrementando el deterioro en la salud de los ecosistemas y la pérdida acelerada de la biodiversidad en México y en todo el planeta. Es lamentable constatar que algunos medios informativos distorsionan o de plano invisibilizan la realidad que viven los grupos más marginados de la sociedad, impidiendo con ello la posibilidad de que la opinión pública sea solidaria, participe y exija la instrumentación de políticas públicas encaminadas a combatir la desigualdad o a fortalecer el acceso a la justicia.

Las Naciones Unidas nos recuerdan, desde hace 38 años, que es nuestro derecho –y una obligación ineludible- disponer y conocer la información que dé cuenta de aquellos aspectos de la realidad que están condicionando y determinando nuestra calidad de vida. Sin importar quién la custodia o la emite, todos los actores sociales debemos reconocer con honestidad cuándo la información es un bien público, un motor del desarrollo y condición para la democracia.     

 

 

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