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Día Internacional para la Reducción de Desastres Naturales, oportunidad para reflexionar la prevención

 

Con el monto equivalente al 15% de las pérdidas económicas provocadas al país por los desastres naturales, México podría financiar acciones para adaptarse al cambio climático: Cepal

 

 A nivel mundial, los huracanes son la causa más frecuente de desastres naturales, seguidos por los sismos y por las inundaciones; sin embargo, son los sismos los causantes de más muertes y pérdidas económicas

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 11 de octubre de 2010.

 

Pasado mañana –el segundo miércoles de este mes de octubre-, el mundo conmemora el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales. Desde hace 21 años, las Naciones Unidas conmemoran esta fecha como un medio para promover la cultura mundial de reducción de los desastres naturales. Se busca hacerlo a través del fortalecimiento de la prevención, de emprender acciones para la mitigación de sus impactos y con el establecimiento de medidas de protección civil, entre otras.

En todo momento y en cualquier parte del mundo, distintos fenómenos naturales ponen constantemente en peligro a la infraestructura de ciudades y poblaciones, a los bienes materiales, la salud y la vida misma de las personas. A nivel mundial, los huracanes son la causa más frecuente (38%) de desastres naturales, seguidos por los sismos (29%) y por las inundaciones (27%); sin embargo, son los sismos los causantes de más muertes y pérdidas económicas.

 

Foto: Notimex

 

Por su situación geográfica, la República Mexicana está expuesta a distintos fenómenos naturales que, año con año, ponen en riesgo a numerosas poblaciones, vías de comunicación y –desde luego- la seguridad de comunidades y de vidas humanas. Tanto en la costa del Pacífico como en la del Atlántico, cada año tenemos un número importante de tormentas tropicales y de huracanes de distintas magnitudes. Por otro lado, México forma parte del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, lo que nos hace un país con permanente actividad volcánica y sísmica. De igual forma, las intensas lluvias veraniegas (cada vez más, presentes en temporadas atípicas) son causantes de inundaciones y deslaves que devastan a la economía, al tejido social y al entorno natural de vastas regiones del país.

Es cierto: los mexicanos hemos aprendido algo de los desastres naturales; después de los sismos de 1985 –por ejemplo-, en el DF y en otras ciudades, contamos ya con programas de protección civil más o menos organizados y difundidos. En ciertos segmentos de la población urbana, existe un conocimiento digamos “suficiente” de cómo conducirse durante un sismo. También, han sido modificadas leyes y reglamentos para la construcción, apegándoles más a las actuales exigencias ingenieriles y arquitectónicas para las edificaciones en zonas sísmicas. Pero, no hay duda que, en otros casos –como las lluvias, los huracanes o las inundaciones-, evidentemente no hemos sabido construir la mejor estrategia para enfrentar y adaptarnos a los actuales retos climáticos.

Es verdad, el calentamiento de la atmósfera está causando severos desequilibrios meteorológicos, mismos a los que tendremos que irnos adaptando (invirtiendo en educación, salud, infraestructura, tecnología, etc.); sin embargo, hay mucho de lo que hemos dejado de hacer que explica las causas de los desastres naturales recientes (las inundaciones en Tabasco de 2007 o, más recientemente, en Nuevo León, Coahuila, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Chiapas).

La imparable deforestación y una actividad agropecuaria mal organizada en éstas y muchas regiones del país, han dejado desnuda de vegetación a enormes extensiones de tierra; tierra que es arrastrada a los lechos de los ríos, al fondo de los lagos y de las presas, azolvando sus cauces y disminuyendo su capacidad para contener el agua. De no hacer un manejo verdaderamente integral de las cuencas hidrológicas del país, de sus bosques, sus ríos y de su biodiversidad, cada vez serán más frecuentes fenómenos como las inundaciones, la erosión del suelo, la desertificación e incluso la pérdida de incontables especies de flora y fauna.

Es imprescindible, sí, que los distintos órdenes de gobierno canalicen mayores recursos para el mejoramiento ambiental y la conservación de las cuencas hidrológicas del país; la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), estima que México podría evitar muchos de sus desastres naturales invirtiendo sólo el 15 por ciento del total de recursos económicos que pierde por inundaciones, deslaves, incendios forestales y otros fenómenos.

Este Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, es un buen pretexto para reflexionar sobre todo aquello que podemos hacer, en nuestra casa, en nuestra comunidad y en todo el país, para garantizar que el lugar donde vivimos sea uno seguro, saludable y adecuado para nuestro desarrollo y bienestar. ▄   

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53