Inadecuado
manejo de cuencas hidrológicas causa en México inundaciones
y daños
Necesario invertir en infraestructura natural para
enfrentar y adaptarse al cambio climático; las regiones más
vulnerables han comenzado a dibujar ya un mapa para la
restauración y protección ambiental
Del 5 al 11 de septiembre, en Estocolmo, Suecia, la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
reúne a centenares de expertos por la “Semana del Agua”;
vulnerada la capacidad de dar agua potable a todos, aseguran
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
6 de septiembre de 2010.

El
día de hoy, la Unión Internacional para la Conservación de
la Naturaleza (UICN) lanzó un llamado urgente a todas las
naciones del mundo a fin de que realicen inversiones
“significativas” para resolver la creciente crisis del agua.
El abastecimiento y la calidad del agua potable en todo el
mundo están amenazados, tanto para el consumo humano como en
lo referente a las necesidades de agua de los demás seres
vivos de la naturaleza.
Reunidos del 5 al 11 de septiembre, en Estocolmo, Suecia,
por la “Semana del Agua”, más de 2 mil quinientos
tomadores de decisiones en materia de agua de distintos
lugares del mundo, están concentrando sus discusiones en
torno a los retos que platea el cambio climático para este
tema. De acuerdo a la UICN, el cambio climático está
teniendo un impacto muy severo en la capacidad de todas las
naciones para garantizar el suministro de agua potable para
todos. Junto con la expansión global de la economía de
mercado y el aumento de la población –hoy de 6 mil 800
millones de seres humanos-, la demanda de energía y de
alimentos crece. Por ello, indican los expertos, es
necesario invertir en solucionar la crisis del agua y, al
mismo tiempo, incluir inversiones en infraestructura natural
que salvaguarde los recursos acuíferos para la gente y para
los ecosistemas.
Hasta ahora, se ha buscado resolver exclusivamente las
necesidades humanas de agua a través de la construcción de
presas, canales de irrigación y otras obras hidráulicas; sin
embargo, no se ha invertido en la conservación y protección
de los servicios hídricos y las herramientas irremplazables
que nos brinda la naturaleza. En todo el mundo, hemos
descuidado las condiciones naturales de las cuencas
hidrológicas; de sus suelos, de los acuíferos, de los
bosques y de los ríos que les conforman.
Tan sólo en México, más del 80 por ciento de los cuerpos de
agua dulce –superficial y subterránea- están contaminados,
como consecuencia de actividades agropecuarias inapropiadas,
la deforestación y las descargas de aguas negras urbanas.
Prácticamente, el 60 por ciento de las aguas negras del país
no recibe ningún tipo de tratamiento y así –crudas- son
vertidas a los cauces de los ríos y lagos, contaminándoles
con graves consecuencias no sólo parea el ser humano, sino
también para la naturaleza.
Los expertos en agua –reunidos en Estocolmo- advierten a los
gobiernos del mundo que una buena administración de los
recursos naturales, es la mejor forma para protegerse y para
enfrentar los efectos del cambio climático. En aquellos
lugares donde los ecosistemas costeros y los litorales están
degradados, la gente y la economía están en una situación de
mayor vulnerabilidad frente a la incrementada fuerza de los
fenómenos hidro-meteorológicos. La adaptación al cambio
climático, se ha dicho en esta Semana del Agua,
dependerá de las estrategias que adopten los gobiernos para
invertir en restauración y mantenimiento de las cuencas
hidrológicas, de los ríos, lagos, manglares y costas en todo
el mundo.

A lo largo de esta década, cada temporada de lluvias o de
huracanes en el país se ha venido convirtiendo en la
historia de la tragedia de decenas de miles de mexicanos. La
inapropiada administración que históricamente hemos hecho de
las cuencas hidrológicas del país, ha sido –y es- una de las
principales causas de inundaciones que, cada vez con mayor
frecuencia y pérdidas, padecen distintas regiones y
comunidades de la costa del Pacífico y del Golfo de México.
Las regiones que han resultado ser las más vulnerables al
cambio climático, han comenzado a dibujar ya un mapa que nos
señala los territorios hacia donde se deben canalizar
inversiones y trabajo para la restauración y protección
ambiental. En eso –me parece- debemos esforzarnos sociedad y
gobierno.
Existen leyes y suficiente normatividad para proteger a las
cuencas, a los ríos y lagos del país; desafortunadamente, el
extendido desconocimiento que tenemos de nuestros derechos y
obligaciones ambientales permite que, por intereses
económicos y políticos, no se ejerzan. Los mexicanos
requerimos de una verdadera cultura del agua, entendiendo
que el problema no se limita a las cantidades que quepan en
un tubo o a la capacidad de almacenaje de una presa; sobre
todo, tiene que ver con el conocimiento, el cuidado y el
aprecio que tengamos por la naturaleza.▄