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Existen dudas sobre el impacto ambiental que traerá el proyecto Cabo Cortés, en BCS

 

El gobierno federal ha otorgado permisos para construir un mega-proyecto turístico, a unos cuantos kilómetros del Parque Nacional Cabo Pulmo; diversas especies animales están amenazadas

 

El esquema de centros de playa ha inhibido la diversificación de la oferta y no ha promovido el desarrollo de otras regiones con enorme potencial turístico

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 23 de agosto de 2010.

 

En este mismo espacio y ya en diversas ocasiones, he abordado el tema de los impactos que está teniendo sobre el medio ambiente el desarrollo de las actividades turísticas en nuestro país. También, he manifestado mi convicción de que es necesario impulsar un cambio radical en la visión gubernamental del turismo; como impulsor del crecimiento económico, sí, pero sobre todo como garante de la preservación de nuestros recursos naturales y de la sustentabilidad del desarrollo nacional.

Como lo sabemos, las actividades turísticas aportan entre el seis y el ocho por ciento del Producto Interno Bruto nacional y, desde la década de los 70 –bajo el modelo de Centros Turísticos Integralmente Planeados-, se ha privilegiado la inversión en infraestructura en los destinos de playa. En mi opinión, este esquema ha inhibido la diversificación de la oferta y no ha promovido el desarrollo de otras regiones con enorme potencial turístico. Pero, en cambio, ha propiciado la especulación inmobiliaria, la excesiva concentración de oferta en pocos destinos y el deterioro ambiental de los atractivos naturales en nuestros litorales.

 

Foto: Francisco Calderón Córdova

 

Cancún –que  fue  el primer mega-proyecto integralmente planeado en México-, tres décadas después de su despegue es un importante polo turístico, con un enorme peso económico y vigoroso crecimiento urbano. Sin embargo, Cancún también padece hoy las consecuencias de no haber incorporado las variables ambientales en su planeación. En el presente, la erosión de las playas por efectos climáticos ha significado la afectación de otros ecosistemas para extraer su arena y colocarla en Cancún, con costos ambientales aún impredecibles y con una inversión que supera ya los mil millones de pesos con cargo al erario público.

Por si esto fuera poco, Cancún ya no tiene dónde colocar su basura y en menos de un mes deberá cerrar su relleno sanitario y encontrar un nuevo sitio para confinar sus residuos. Hay que mencionar también que la flora y la fauna, así como los recursos terrestres y marinos de la Riviera Maya, están hoy bajo una brutal presión y padeciendo muy severos procesos de deterioro de sus ecosistemas.

En la costa del Pacífico oaxaqueño, las Bahías de Huatulco son otro ejemplo de los Centros Integralmente Planeados y desarrollados por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). Este destino fue creado en la década de los 80 y su planeación efectivamente incorporó criterios de preservación de los recursos naturales; desde su inicio, el 90 por ciento de las más de 20 mil hectáreas que conforman las Bahías de Huatulco, ha sido territorio de conservación ecológica.

Sin embargo, no fue sino hasta 1998 que –bajo la figura de Parque Nacional- las reservas territoriales (y ahora también las marinas) de las Bahías de Huatulco contaron con un plan de manejo para el uso racional y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales. Hace pocos meses, reportes periodísticos daban testimonio de los problemas de abastecimiento de agua potable que estaba padeciendo el municipio de Santa María Huatulco. Evidentemente, esta posibilidad no fue prevista desde un principio y hoy pudiera significar una seria limitante para el avance de este destino turístico.

Hace algunas semanas, supimos que el gobierno federal ha otorgado permisos a una empresa española para construir el mega-proyecto “Cabo Cortés”, en las costas de Baja California Sur. A lo largo de siete y medio kilómetros de playa y en una superficie cercana a las cuatro mil hectáreas, se pretende construir más de 3 mil 800 cuartos de hotel, una marina para recibir 490 embarcaciones, así como una planta desaladora, aeropuerto, tres campos de golf y alrededor de 7 mil viviendas. A unos kilómetros del sitio está el arrecife de coral más importante del Golfo de California.

Diversas agrupaciones ciudadanas han señalado gravísimas inconsistencias en la planeación de este desarrollo y han formulado sus dudas sobre la veracidad de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) de este proyecto. Esta situación pone en riesgo al Parque Nacional Marino “Cabo Pulmo” (decretado en 1995) –localizado a unos cuantos kilómetros-  y a especies como la ballena jorobada, la tortuga golfina y la manta raya. El gobierno federal ha anunciado una “suspensión temporal” del proyecto para realizar una revisión de la MIA.

Es de festejar que, hoy, los ciudadanos organizados tomen en sus manos la responsabilidad del desarrollo en sus regiones; ojalá la respuesta de las autoridades ambientales del país esté a la altura de nuestras expectativas y de la urgencia de dar respuestas contundentes a la emergencia ambiental en el país.  

 

Malinalco, México / foto: Francisco Calderón Córdova

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