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Sin educación ambiental México no podrá enfrentar los retos que plantea el cambio climático

 

Los esfuerzos por incorporar criterios ambientales en la educación han sido insuficientes, limitados y sin una perspectiva de transversalidad.

 

Mucha gente está asentada en sitios de alto riesgo porque las variables ambientales no fueron en absoluto determinantes en la toma de decisiones, ni individuales ni públicas

 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 16 de agosto de 2010.

 

Cualquier país que se plantee la aspiración y la posibilidad de desarrollar hacia mejores niveles de bienestar, necesariamente tiene que construir una estrategia educativa que garantice y dé a su población las herramientas suficientes para lograrlo. En la educación de las personas –lo sabemos sobradamente- está la clave para resolver una abrumadora cantidad de los problemas que hoy aquejan a numerosos países del orbe; incluidas, desde luego, las dificultades de carácter ambiental.

Nuestra falta de conciencia sobre el daño que nuestras actividades cotidianas están provocando en el medio ambiente, ha dado paso a que prevalezcan y se incrementen muy serias amenazas a la vida en el planeta. La contaminación, la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y el cambio climático, son sólo algunas de las consecuencias de una inadecuada –o incluso inexistente- educación ambiental.

Desde la década de los 70, los países miembros de las Naciones Unidas han reconocido -en diferentes reuniones y acuerdos- que es indispensable el uso de la educación ambiental, para evitar que la población contribuya aún más al deterioro del entorno humano y de la naturaleza. 

En México, la Ley General de Educación establece la obligación que tienen las instituciones educativas, públicas y privadas, de –cito- “inculcar los conceptos y principios fundamentales de la ciencia ambiental, el desarrollo sustentable así como de la valoración de la protección y conservación del medio ambiente, como elementos esenciales para el desenvolvimiento armónico e integral del individuo y la sociedad(artículo 7º, fracción XI). Hay magníficos ejemplos en todo México de programas de educación ambiental, que han tenido y tienen significativos resultados en las condiciones del medio ambiente y en la calidad de vida de la población. Pero, en los hechos -y como lo comprueba el extendido deterioro de nuestro entorno y la pérdida acelerada de la diversidad biológica en el país-, los esfuerzos por incorporar criterios ambientales en la educación han sido insuficientes, limitados y sin una perspectiva de transversalidad.

 

 

La emergencia ambiental que, año con año, se viene incrementando en nuestro territorio, demanda acciones contundentes por parte de todos nosotros (sociedad y gobierno) para frenar y revertir el detrimento del bienestar social. Una mejor percepción de cómo funciona el medio ambiente y de la forma en que nos relacionamos con éste, nos haría más conscientes de los impactos que tienen nuestras acciones en la naturaleza.

Con mejor educación ambiental seguramente evitaríamos tragedias humanas como las que, cada año, provocan los fenómenos climáticos en distintas regiones de la república mexicana. Es cierto que la intensidad de las lluvias y de los huracanes se ha venido incrementando por el calentamiento global, pero también lo es que mucha gente está asentada en sitios de alto riesgo porque las variables ambientales no fueron en absoluto determinantes en la toma de decisiones, ni individuales ni públicas.

Desde el año de 1972, en la Conferencia de la ONU sobre el Medio Ambiente Humano, en Estocolmo, se reconoció la enorme responsabilidad de los medios de comunicación en materia de educación ambiental, como potenciales inductores de conductas colectivas y de hábitos de consumo más sustentables. En México, un pionero de la educación –y, más concretamente, de la comunicación ambiental-, ha sido el químico Luís Manuel Guerra. A lo largo de tres décadas, el químico Guerra ha incorporado y mantenido los temas ambientales en la radio, la televisión y los medios impresos, con particular erudición y sencillez.

Este jueves 19 de agosto, en el Auditorio Alfonso Reyes de El Colegio de México, a las 17:30 horas, el también ganador del Premio Nacional al Mérito Ecológico presentará su libro “Vida verde”. De forma sencilla y entretenida, el químico Guerra responde a las preguntas que muchos se hacen sobre temas como el cambio climático, los impactos de la contaminación en el medio ambiente y la salud, entre muchas otras.  Leer este libro (por cierto, editado por Diana) es una estupenda oportunidad para conocer más profundamente, educarnos y aprender a respetar a nuestro medio ambiente.

 

El químico Luís Manuel Guerra y Francisco Calderón Córdova

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