Desarticulación
entre políticas públicas nacionales y estrategias
locales, dañino para el desarrollo sustentable
El Colegio de México y Terramérica reúnen a especialistas y
periodistas ambientales, a fin de mejorar la comunicación en
temas como cambio climático, biodiversidad y desarrollo
sustentable
Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía 2009, y José
Sarukhán, coordinador nacional de la CONABIO, señalan la necesidad de brindar
seguridad jurídica e incentivos adecuados a las comunidades
locales
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
19 de julio de 2010.
La semana pasada –los días 15 y 16 de julio-, la
organización Terramérica y El Colegio de México, con el
apoyo de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos
Naturales (Semarnat) y de la Academia Nacional de
Periodistas de Radio y Televisión, realizaron un seminario –
taller sobre periodismo ambiental. El objetivo de esta
reunión de los especialistas sobre diversidad biológica y
cambio climático con periodistas nacionales, fue analizar la
forma en que se están llevando las noticias ambientales a
los titulares que cotidianamente aparecen en medios impresos
y electrónicos.
Durante dos días, los asistentes a este seminario – taller
tuvimos el privilegio de conocer los diagnósticos que sobre
la situación ambiental mexicana están formulando –entre
otros- organismos como la Comisión Nacional para el
Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), el
Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o el
Banco Mundial.
Así, por ejemplo, Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía
2009, y José Sarukhán, coordinador nacional de la CONABIO,
coincidieron en señalar la necesidad y los beneficios de
brindar seguridad jurídica e incentivos adecuados a las
comunidades locales, para que éstas puedan construir
acuerdos y reglas que les permitan el aprovechamiento
sustentable de los recursos naturales. Existe evidencia de
que fenómenos como la deforestación de bosques y selvas, la
contaminación del agua o la erosión de los suelos –presente
en todo el mundo-, han sido sensiblemente abatidos allí
donde las personas, los dueños de la tierra, se apropian de
su territorio.

Supimos que, en muchas partes del mundo se reconoce la
experiencia exitosa de algunas comunidades rurales mexicanas
donde operan modelos de silvicultura comunitaria
sustentable, que ya han inducido el mejor aprovechamiento de
los recursos forestales en ciertas regiones de Chiapas,
Oaxaca y Baja California. Sin embargo, persiste una
ciertamente dañina desarticulación entre las políticas
públicas de alcance general y este tipo de iniciativas
locales.
Por su parte, el gerente regional del Programa TREE, de la
organización Rainforest Alliance, Francisco Chapela,
urgió a fortalecer la gobernabilidad y el desarrollo
institucional en el nivel local, además de estimular las
iniciativas de la sociedad civil y dar certeza jurídica a
los campesinos en materia de propiedad de la tierra. Chapela
dijo que si bien el ritmo de deforestación en México –de
acuerdo con las cifras oficiales- se ha reducido de 350 mil
a 150 mil hectáreas por año, lo cierto es que esta actividad
se ha especializado y hoy perdemos intensivamente la capa
forestal de mayor calidad biológica (como son los bosques de
encino y coníferas, y las selvas húmedas del país).
Especialistas como Enrique Provencio, del Centro
Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente (Ceiba) y Jan
Kappen, del Programa de Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, señalaron los riesgos que implican para la
humanidad los actuales patrones de consumo de la energía,
del agua y de los recursos naturales en general. Ambos,
urgieron a que los modelos de crecimiento económico y las
políticas públicas de desarrollo en el país, incorporen a
sus variables de planeación y evaluación criterios en
materia de capital natural, costos de mitigación de los
impactos ambientales y adaptación al cambio climático.
Periodistas ambientales de la talla del químico Luís Manuel
Guerra, Miguel Bárcena o Eduardo Viadas, y muchos de los que
desde los medios impresos y electrónicos buscamos despertar
la reflexión del auditorio en la materia, coincidimos en que
es necesario que destaquemos las verdaderas causas del
deterioro ecológico (como lo son, por ejemplo, los
inadecuados hábitos de consumo de la población, el uso
irracional de los recursos naturales o la falta de educación
ambiental); y, desde luego, que tanto comunicadores como
audiencias en general, no abundemos exclusivamente en notas
que escandalizan o no van más allá de hacer la crónica de
las desastrosas consecuencias que estamos enfrentando ante
el cambio climático o la pérdida de la biodiversidad.
Es de felicitar la iniciativa de El Colegio de México y de
Terramérica para propiciar la discusión entre los
especialistas en desarrollo sustentable, biodiversidad y
cambio climático, y quienes tenemos el enorme privilegio de
comunicar estos temas a través de los medios.
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