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Propaganda electoral en México no cumple con las obligaciones ambientales de ley

 

Menos del 35 % de la publicidad de candidatos y partidos es fabricada, como lo exige el Cofipe, con materiales biodegradables o reciclables

Alrededor del 90 % del financiamiento a los partidos se utiliza para producir gallardetes, volantes, carteles y todo tipo de productos promocionales; mismos que, en su mayoría, terminan en la basura

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 5 de julio de 2010.

 

Siempre que se acerca la conclusión de alguno de los numerosos procesos electorales que, año con año, se verifican en nuestro país, muchos nos preguntamos qué sucederá con toda esa propaganda que en forma de volantes de papel, gallardetes plásticos o productos de distintos materiales, utilizan los partidos políticos para promocionar a sus candidatos.

En México, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece las reglas que todo partido político –y, desde luego, sus candidatos- deben observar durante la contienda. En el tema del manejo responsable de la basura que genera la propaganda electoral, abordado en el artículo 236 del Cofipe, la ley obliga a los institutos políticos, primero, a utilizar materiales reciclables y biodegradables en su fabricación, y; segundo, a recoger de las calles y de los espacios públicos los residuos sólidos generados por esta propaganda.

La experiencia señala hacia un mayúsculo incumplimiento de la ley. La propaganda electoral no se está fabricando en su mayor parte con materiales reciclables o biodegradables, ni todos los partidos políticos se responsabilizan cabalmente de retirar su publicidad del mobiliario urbano. Nada menos hace un año, en el Distrito Federal, la Secretaría del Medio Ambiente local reportó haber recogido –en sólo dos días- 60 toneladas de basura electoral, desde luego, con costos millonarios con cargo al erario público.  

Esto es grave, pues el comportamiento que tienen durante el proceso electoral los institutos políticos y sus candidatos, es –en mi opinión- un claro adelanto de lo que será su desempeño cuando sean autoridad y administración pública. El tema ambiental –como lo es la generación y el manejo de la basura- no parecería entonces ser una prioridad de gobierno para muchos candidatos a puestos de elección popular. No hay visión de largo alcance, sólo inmediatismo.

Las estimaciones más conservadoras indican que las elecciones intermedias de julio de 2009, hace un año, dejaron un registro de más de 400 toneladas de basura de propaganda electoral en todo el país. De todo ese volumen, sólo una tercera parte –se asegura- era susceptible de ser reciclada. La mayoría de la propaganda electoral desechada en el 2009, terminó botada en tiraderos municipales o contaminando los cauces de barrancas, terrenos baldíos o el drenaje municipal.

O para decirlo en otras palabras: de los más de 819 millones de pesos que informó el Instituto Federal Electoral (IFE) haber entregado a los partidos políticos para financiar sus campañas, se estima que alrededor del 90 por ciento de estos recursos fue invertido en propaganda electoral –mucha de la cual terminó en la basura.

Ayer concluyó la jornada electoral en 14 estados de la república. En los días por venir –y según los plazos que establezca la normatividad local específica en materia de retiro de la propaganda política-, atestiguaremos si los partidos asumen su obligación legal y su compromiso ambiental, retirando su basura electoral; o si –como regularmente sucede- las administraciones municipales o estatales terminarán por cubrir ese gasto.

En sus discursos de campaña y ante públicos distintos, algunos de los hasta ayer candidatos para ocupar puestos de elección, hablaron también de desarrollo sustentable y del cuidado del medio ambiente. En estos días veremos si, efectivamente, los partidos políticos no sólo son consecuentes con el discurso y levantan su propaganda electoral residual; sino, sobre todo, si dando ejemplo de civilidad, cumplen con la ley electoral mexicana.

Es importante que, como ciudadanos comprometidos con la democracia, verifiquemos que esto suceda; de lo contrario, será señal de que los ciudadanos tendremos que prepararnos para exigir a las nuevas autoridades públicas tomarse en serio el cuidado y la protección del medio ambiente.

 

Foto: Paco Calderón (Xochimilco)

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