Águila Real,
símbolo patrio mexicano, al borde de la extinción
Ha
disminuido drásticamente su población por amenazas como la
electrocución en líneas de alta tensión, la cacería ilegal,
la deforestación y destrucción de sus hábitats, así como
consecuencia del tráfico ilegal de especies silvestres, el
robo de nidos y la contaminación con plaguicidas
Gobierno y sociedad no estamos teniendo la capacidad de
actuar colectivamente para enfrentar los problemas que nos
afectan no sólo a los mexicanos humanos, sino también a los
no humanos (como son los animales y las plantas que habitan
el territorio
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
7 de junio de 2010.
Este sábado 5 de junio se conmemoró el Día Mundial del Medio
Ambiente, en un contexto mundial francamente inédito por el
avanzado deterioro ecológico. En estos días, nada menos que
enfrente de nuestras costas, se está suscitando uno de los
desastres ambientales más graves de la historia como
consecuencia del hundimiento de una plataforma petrolera
estadounidense. El calentamiento global y el cambio
climático avanzan de la mano del imparable consumo
energético y de la deforestación de bosques y selvas, y más
de un tercio de todas las especies vivas en el planeta se
encuentran seriamente amenazadas o en peligro de extinción.
Una semana después de que los restos mortales de Hidalgo,
Aldama, Jiménez, Matamoros, Morelos, Mina, Guerrero,
Vicario, Victoria, Quintana Roo y Bravo, fueron trasladados
desde la Columna de la Independencia hasta el Bosque de
Chapultepec, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (CONABIO) informó que otro símbolo
patrio –pero éste aún vivo-, el Águila Real, está en grave
peligro de desaparecer en México.

Esta imponente ave que aparece en el escudo nacional, en
nuestra bandera y en incontables y gloriosas referencias a
nuestra historia, ha disminuido drásticamente su población
por amenazas como la electrocución en líneas de alta
tensión, la cacería ilegal, la deforestación y destrucción
de sus hábitats, así como consecuencia del tráfico ilegal de
especies silvestres, el robo de nidos y la contaminación con
plaguicidas.
Hace dos años –en 2008-, la CONABIO registró tan solo 50
nidos de águila real (principalmente en los estados del
norte) y ha estimado que existen menos de 140 ejemplares
vivos en estado silvestre en todo el país. Cifras más o
cifras menos, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales reconoce hoy (no precisamente con partidas
presupuestales) la crítica situación del águila real
mexicana. Junto con el lobo mexicano y la vaquita marina, el
águila real, símbolo patrio viviente, pudiera desaparecer
por completo en unos cuantos años.
Los actos oficiales del pasado fin de semana con motivo del
Día Mundial del Medio Ambiente no estuvieron marcados por el
anuncio de grandes acciones públicas o de la canalización de
recursos suficientes para frenar el deterioro ecológico en
todo el territorio nacional. Los medios de comunicación
destacaron la arenga presidencial convocando a la unidad
nacional y, apegándose más al motivo del festejo, hicieron
la cobertura del inicio de acciones como la recuperación y
restauración del Bosque de la Primavera, en Jalisco, o
hablaron de la recuperación de algunas hectáreas del suelo
de conservación de manos de invasores en el Distrito
Federal.
Por su parte, algunas organizaciones ambientalistas no
gubernamentales realizaron, como todos los años, jornadas
ciudadanas, foros, talleres y festivales para conmemorar la
fecha. Gobiernos municipales y delegacionales realizaron lo
propio. Sin embargo, como en muchos otros temas, tengo la
percepción de que gobierno y sociedad no estamos teniendo la
capacidad de actuar colectivamente para enfrentar los
problemas que nos afectan no sólo a los mexicanos humanos,
sino también a los no humanos (como son los animales y las
plantas que habitan este territorio).
Para poder sentir orgullo por los restos de los héroes de la
Independencia (que convertidos en símbolos patrios fueron
trasladados de sus nichos en la Columna de la Independencia
al Castillo de Chapultepec), es necesario conocer nuestra
historia y valorar las aportaciones que estas personas
hicieron para transformarnos en una nación libre.
De igual forma, para respetar y proteger al águila real
–motivo de nuestro escudo patrio-, comencemos por conocer
las virtudes que los mexicanos de todos los tiempos
observaron en esta ave, y así entender lo mucho que nos
engrandece honrarle.
El lema del Día Mundial del Medio Ambiente de este año es “Muchas
especies. Un planeta. Un futuro”. Es un claro llamado a
que, con acciones conjuntas, protejamos a la diversidad
biológica en cada nación, pues ésta es la fuente de todo
bienestar en el planeta.
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