Fumar en un
medio ambiente cerrado, vector de cáncer, enfermedades
cardiovasculares y asma infantil
Desde 1987, lla Organización Mundial de la Salud (OMS)
decreto al 31 de mayo como el Día Mundial sin tabaco –o de
“no fumar”, para llamar la atención mundial sobre los
efectos negativos del consumo de tabaco
A pesar de lo controvertido que resulta el asunto entre
fumadores y no fumadores, hay un reconocimiento general de
que se trata de un tema de salud ambiental y pública
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
31 de mayo de 2010.
De más o menos quince años a la fecha, en muchos países se
han aprobado leyes y reglamentos que establecen la
prohibición de fumar en los edificios de gobierno, en
bancos, tiendas, cines y hasta en los vuelos comerciales.
Hay un reconocimiento tácito de los especialistas y de las
autoridades públicas en todo el mundo respecto de los
impactos negativos que el hábito de fumar conlleva para la
salud humana, el medio ambiente y –en general- para la
calidad de vida de la población.
Parecería exagerado comparar la contaminación del aire
producida por las chimeneas de ciertas fábricas o vehículos
automotores, con el humo que genera el cigarrillo de un solo
fumador en un espacio cerrado o con deficiente ventilación.
Sin embargo, las estadísticas nos indican que los daños
producidos por el humo del cigarro no son menores y
constituyen ya un complejo problema de salud pública y
ambiental.
De los más de 90 mil casos de cáncer que se registran
anualmente en México, una tercera parte de ellos están
relacionados con el consumo de tabaco. Esto es así porque el
cigarro posee 4 mil sustancias tóxicas y, de ellas, 40 son
cancerígenas. Cada año, en el mundo mueren cerca de 6
millones de personas como consecuencia del tabaquismo.
Y es que el humo del cigarro es causante de dolencias de
pulmón, esófago, tráquea, piel y estómago (además de estar
relacionado con el cáncer cérvico-uterino, nasal, oral, de
faringe, laringe, de hígado, riñón, intestinal y páncreas).
También, se ha identificado el vínculo entre el consumo del
tabaco y males como la catarata, la neumonía, la
periodontitis y la ateroesclerosis.
Esta epidemia –que no es exagerado señalar como tal-, es la
responsable del 90% de los casos de cáncer pulmonar y de una
cuarta parte de todas las enfermedades cardiovasculares,
causando más decesos que el Sida, el consumo de alcohol o de
drogas ilícitas en su conjunto.

En el año 2000, la Comisión para la Cooperación Ambiental
(CCA) de América del Norte, integrada por México, Estados
Unidos y Canadá, señaló que el asma presentaba importantes
incrementos entre la población infantil de la región. En un
estudio realizado en hogares de México y de los EEUU, se
estableció al humo del cigarro en espacios cerrados como
vector determinante para el incremento de esta enfermedad
entre los niños estadounidenses. En el caso de los niños
mexicanos, la combustión de leña al interior de los hogares
–fundamentalmente en el área rural- fue la principal causa
del crecimiento del asma infantil.
Éstos y otros hechos, han dado motivo para crear leyes y
normatividad que regula el uso del tabaco en espacios
cerrados. A pesar de lo controvertido que resulta el asunto
entre fumadores y no fumadores, hay un reconocimiento
general de que se trata de un tema de salud ambiental y
pública. No es que se vulnere nuestra libertad para decidir
si fumamos o no; es simplemente poner reglas que beneficien
a todos para la utilización de ambientes comunes y de los
sitios públicos.
Afortunadamente, nuestra casa y el espacio privado son más
laxos en cuanto a la aplicación de este tipo de
normatividad; por lo mismo, reclama de nosotros gran
responsabilidad y compromiso. Recordemos que es justamente
ahí, en el hogar, donde forjamos los valores esenciales de
la convivencia social.
Desde 1987, los Estados Miembros de la Organización Mundial
de la Salud (OMS) decretaron al 31 de mayo como el Día
Mundial sin tabaco –o de “no fumar”. Se trata de llamar la
atención mundial sobre los efectos negativos del consumo de
tabaco, pero no solamente en la salud de los fumadores
activos, sino en el medio ambiente de los espacios públicos
y privados donde interactuamos personas no fumadoras,
ancianos y niños.
Si usted, estimado radioescucha, tiene el hábito de fumar,
procure hacerlo sólo en los sitios permitidos, en espacios
abiertos y con adecuada ventilación. No fume cerca de niños
o de adultos mayores; practique regularmente algún deporte o
actividad física que fortalezca su capacidad pulmonar, y;
acuda al médico para revisiones regulares de su estado
físico y para conocer las opciones de tratamientos y de
sistemas supervisados para dejar de fumar.
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El niño de dos
años, Ardi Rizal, en Sumatra, consume hasta
dos cajetillas diarias de cigarro que son
compradas por su padre.