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El uso del automóvil se perfila, cada vez más, como insustentable y dañino para el medio ambiente 

 

Desde hace tres años, la autoridad del DF diseñó y ha venido desplegando acciones públicas encaminadas a incorporar a la bicicleta como una opción real de movilidad en la ciudad

La mitad de los seres humanos habitamos en ciudades y, ahí, utilizamos más de 500 millones de automóviles; la tendencia mundial es al crecimiento de las concentraciones urbanas y, consecuentemente, al incremento de la planta vehicular

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 17 de mayo de 2010.

 

Este fin de semana se cumplieron tres años desde que el Gobierno del Distrito Federal echó a andar el programa “Muévete en Bici”, como parte de una estrategia para establecer corredores de movilidad no motorizada en la Ciudad de México. Con la intención de dar alternativas viables al complejo problema del transporte en la capital del país, la autoridad local diseñó y ha venido desplegando acciones públicas encaminadas a incorporar a la bicicleta como una opción real de movilidad en la ciudad.

De acuerdo con lo declarado por la secretaria del Medio Ambiente local, Martha Delgado, en este período han sido alrededor de 2.5 millones de personas las que han participado en los recorridos dominicales por las distintas rutas establecidas. Es decir, en promedio, 15 mil personas asisten  cada fin de semana a los paseos realizados sobre el Paseo de la Reforma y en el Centro Histórico. Si bien aún limitada a lo recreativo, creo que es una convocatoria importante para una ciudad en la que circulan diariamente cerca de cuatro millones de vehículos automotores.

 

Chapultepec, México

 

En ciudades como Copenhague, una de cada tres personas se desplaza al trabajo en bicicleta. Los daneses y los holandeses aseguran que, para inducir entre la población el uso de la bicicleta como un medio de transporte cotidiano, es necesario contar con tres elementos: 1.- políticas públicas encaminadas a fortalecer y dar certeza al uso de la bicicleta; 2.- crear la infraestructura adecuada, y; 3.- fomentar una cultura de respeto al medio ambiente y hacia quienes utilizan este medio de transporte en calles y avenidas de la ciudad.

Son visibles los esfuerzos que han venido realizando las autoridades del Distrito Federal en materia de políticas públicas y de creación de infraestructura para el uso de la bicicleta. Durante estos tres años se han extendido las rutas y los horarios de los paseos ciclistas. En distintos puntos estratégicos de la ciudad existen ya estaciones de servicio y alquiler de bicicletas, con lo que se buscan integrar un sistema intermodal de transporte de personas. Y, de manera ciertamente tímida, algunos organismos públicos locales promueven y facilitan el uso de la bicicleta entre su personal.

El fomento de una verdadera cultura del uso de la bicicleta es, quizás, el eslabón más débil de la triada. El dominio del automóvil en el espacio público y sobre otras formas de transporte individual o colectivo, nos ha llevado a construir una ciudad difícilmente transitable montando una bicicleta. Los distribuidores viales, ejes, viaductos o segundos pisos, además de ser prohibidos y peligrosos para el ciclista, nos distancian cada vez más de cualquier punto al que queramos dirigirnos con libertad.

Peor aún, persiste una falta de educación vial y de aplicación de medidas que obliguen a los automovilistas a respetar a los ciclistas, lo que desafortunadamente se ha traducido en accidentes fatales para los segundos. La connotación de poder, de estatus e incluso de virilidad que la publicidad da a la posesión y al uso del automóvil, le ha otorgado a la bicicleta la categoría de un transporte inferior; paradigma que, por cierto, avanza en sentido contrario en algunos países europeos, donde utilizar la bicicleta denota responsabilidad ambiental y social, e incluso hasta se ve como un lujo o como un hábito propio de un estilo de vida vanguardista.

En la actualidad, prácticamente la mitad de los seres humanos habitamos en ciudades y, ahí, utilizamos más de 500 millones de automóviles. La tendencia mundial es al crecimiento de las concentraciones urbanas y, consecuentemente, al incremento de la planta vehicular. A pesar de la introducción de nuevas tecnologías y de fuentes energéticas más limpias, el uso del automóvil se perfila como insustentable y dañino para el medio ambiente.

Por ello, es justo reconocer y felicitar la iniciativa que comenzó hace tres años para mejorar la movilidad en la Ciudad de México; pero también, es necesario convocar a otros sectores de la sociedad, empresas privadas, autoridades municipales, medios de comunicación y a ciudadanos en general, a promover, fomentar y fortalecer la utilización de la bicicleta. Estoy convencido de que, entre más pedalee México, más nos acercaremos a mejores niveles de salud y bienestar, y más nos alejaremos de ser el segundo país con más sobrepeso y obesidad, y de sus caras consecuencias.

 

Brujas, Bélgica

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