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Insuficientemente ponderados los impactos ambientales por accidentes petroleros en el mundo 

 

En el año de 1979, también en el Golfo de México, PEMEX protagonizó el peor accidente petrolero de la historia

Tres décadas de accidentes petroleros en los mares deberían enseñarnos que, como consumidores, tenemos la responsabilidad de favorecer y promover el uso de energías renovables y limpias

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 3 de mayo de 2010.

 

Una vez más, la enorme dependencia del desarrollo económico hacia el petróleo ha mostrado su –literalmente- lado oscuro con relación a la naturaleza. Desde el 22 de abril pasado, más de 800 mil litros de petróleo son vertidos diariamente al mar del Golfo de México, contaminando y causando la muerte masiva de incontables individuos de numerosas especies marinas.

Según lo afirman las autoridades estadounidenses, la mancha de petróleo resultante del hundimiento de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, propiedad de la empresa British Petroleum, abarca ya más de 9 mil kilómetros cuadrados de superficie marina. Es decir, su dimensión es comparable con la isla de Puerto Rico. Se estima que pasarán algunas semanas hasta que se logre solucionar el problema.

 

 

El presidente de los EEUU, Barack Obama, ha decretado esta situación como “desastre nacional” y ha advertido que sus consecuencias dañarán a la economía de los estados en el Golfo. La empresa petrolera británica, por su parte, ha dicho que asumirá todos los costos por la limpieza de la fuga de petróleo, hoy estimados entre los 2 mil millones y tres mil millones de dólares. Los impactos ambientales de este accidente son aún inconmensurables y hay quienes le califican ya como la peor catástrofe ecológica de los EEUU.

En la historia reciente, nuestro país protagonizó el peor accidente petrolero en el Golfo de México. El 3 de junio del año 1979, un pozo exploratorio de PEMEX, el Ixtoc I, localizado a 3.2 kilómetros de profundidad en el mar y a 94 kilómetros de Ciudad del Carmen, explotó accidentalmente y durante 280 días vertió más de 560 millones de litros de petróleo. Esto es, un poco más de la mitad del petróleo que vimos incendiarse durante la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991.

Según lo afirman muchos especialistas de la vida marina, la contaminación producida por el Ixtoc I causó el derrumbe de la producción pesquera (especialmente la camaronera) y, hasta nuestros días, no existe una recuperación de la situación previa al accidente. Muy seguramente, muchos otros impactos ambientales no fueron revelados, estudiados o considerados en aquellas fechas.

 

 

En noviembre de 1979, en las costas de Galveston, en el Golfo de México, la colisión de dos barcos dejó escapar más de 650 mil litros de petróleo y un millón 900 mil litros más fueron consumidos por el fuego y emitidos a la atmósfera.

 Uno de los accidentes petroleros más difundidos y conocidos por los impactos que tuvo sobre la naturaleza, fue el del carguero Exxon Valdez, en la Bahía del Príncipe Guillermo, en Alaska, el 24 de marzo de 1989. Más de 6 mil 700 kilómetros cuadrados fueron afectados por la marea negra y, a pesar de representar tan solo el 6 por ciento del petróleo que derramó el Ixtoc I diez años antes, ha sido considerado como uno de los peores desastres ecológicos.

 Durante los últimos 30 años, la historia registra más de una docena de accidentes de buques tanque y de plataformas petroleras en el mundo que han vertido –cada uno- más de 140 millones de litros de petróleo al mar. Junto con las costas de La Coruña, en España, el Golfo de México es reincidente como escenario de estos desastres ambientales provocados por el humano. 

Al investigar sobre este tema, ha llamado profundamente mi atención el hecho de que la ponderación de los daños causados por la contaminación del medio marino con petróleo, sólo remite a la cantidad de litros o de barriles perdidos; a kilómetros cuadrados de extensión costera afectada por la marea negra, pero nunca o casi nunca se difunden suficientemente estudios que profundicen sobre la dimensión de las afectaciones causadas en los ecosistemas marinos y terrestres.

Lo que sí es claro es que continuar fincando la base energética de la civilización actual en el petróleo, está causando heridas gravísimas al planeta. Tres décadas de accidentes petroleros en los mares deberían enseñarnos que, como consumidores, tenemos la responsabilidad de favorecer y promover el uso de energías renovables y limpias. En ello nos estamos jugando el equilibrio mismo de la vida.

 

Vertidos de petróleo de más de 140 mil toneladas

Año

Accidente

Lugar

Toneladas vertidas

1991

Guerra del Golfo

Golfo Pérsico

816 000

1979

Plataforma Ixtoc I

México

476 000

1983

Pozo petrolífero

Irán

272 000

1992

Oleoducto

Uzbekistan

272 000

1983

Petrolero Castillo de Bellver

Sudáfrica

267 000

1978

Petrolero Amoco Cadiz

Francia

234 000

1988

Petrolero Odyssey

Canadá

146 000

1979

Petrolero Atlantic Empress

Caribe

145 000

1980

Pozo petrolífero

Libia

143 000

1979

Petrolero Atlantic Empress

Barbados

141 000

Otros accidentes conocidos o que han sucedido en España

1967

Petrolero Torrey Canyon

Reino Unido

130 000

1994

Rotura de oleoducto

Rusia

104 000

1976

Petrolero Urquiola

La Coruña

95 000

1992

Petrolero Mar Egeo

La Coruña

71 000

1989

Petrolero Exxon Valdez

Alaska

37 000

Explicación: En el Anuario Internacional de Estadísticas sobre Vertidos Petrolíferos de 1996 venían recogidos 62 casos en los que se han derramado más de 3 400 toneladas (10 millones de galones). En el cuadro se recogen los accidentes con vertidos mayores de 140 000 toneladas y algunos otros casos de especial interés por sus consecuencias o por haber tenido lugar en las costas españolas. (Fuente: http://educasitios.educ.ar/grupo068/?q=node/109)

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