Escuchar audio

En el Día de la Tierra, la sociedad exige más acciones y menos cuentas alegres de sus gobernantes

 

En 2010, la conmemoración apela a la construcción de un futuro más saludable y próspero, basado en el uso de energías limpias y el uso sostenible de los recursos naturales

Cuatro décadas de esta conmemoración han arrojado resultados tangibles, como la construcción de órganos estatales o la promulgación de legislación ambiental; sin embargo, hay nuevos y gigantescos retos, como el calentamiento global, el cambio climático y la acidificación de los océanos 

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 19 de abril de 2010.

 

El próximo jueves -22 de abril- se conmemorará el Día de la Tierra, una celebración que surgió hace cuatro décadas por la iniciativa de un legislador estadounidense (Gaylord Nelson) y que, junto con la Organización de las Naciones Unidas, han hecho propia incontables organizaciones ciudadanas en todo el mundo. Es una fecha en la que, todos, estamos llamados a tomar conciencia sobre el peligroso deterioro que hemos causado, y seguimos causando, al planeta.

A pesar de que algunos gobiernos en el mundo retoman esta fecha, ya sea para utilizar el tema ambiental como adorno a su retórica o para anunciar acciones u obras que efectivamente revierten la tendencia del deterioro, el Día de la Tierra ha sido históricamente una conmemoración ciudadana. La única consigna este día es frenar el deterioro ambiental y conservar saludable al planeta, y no es momento para las reivindicaciones políticas, religiosas o ideológicas.

En el año de 1970 –en los EEUU-, estudiantes de todos los niveles académicos y centenares de comunidades desplegaron diversas acciones para llamar a la población a tomar conciencia sobre realidades como el uso irracional de los recursos naturales o la urgencia de promover la educación ambiental y la participación ciudadana en acciones destinadas a la preservación del medio ambiente.

Gracias a la presión de mucha gente, en los años setenta el gobierno estadounidense creó la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency, EPA) y su congreso aprobó un importante número de leyes destinadas al cuidado de la naturaleza y al combate de la contaminación, entre muchas otras. También, el Día de la Tierra ha detonado la organización de importantes reuniones internacionales para discutir los problemas ambientales y acordar estrategias conjuntas para solucionarlos. A 39 años de su proclamación, muchos han sido los resultados positivos de conmemorar un Día de la Tierra en muchos países.

Al concluir la primera década del siglo XXI, el reto ambiental para el planeta se ha transformado notablemente. Hoy, el calentamiento global, el cambio climático y la acidificación de los océanos, implican peligros inéditos para la conservación de la vida misma. Pero, por otra parte, nos plantean desafíos fascinantes en la construcción de un futuro global más saludable y próspero, basado en el uso de energías limpias y en el uso sostenible de los recursos naturales.

Este año, el Día de la Tierra está llamado a ser un momento de discusión y de reflexión para avanzar en la construcción de políticas nacionales e internacionales sobre el clima; para acelerar el tránsito hacia las energías renovables y la eficiencia energética, pero también para fomentar la generación de “empleos verdes” y el consumo responsable.

En México, organizaciones civiles y gobiernos ya están convocando a participar en distintas actividades para celebrar el Día de la Tierra. Por citar un ejemplo, del 22 al 25 de abril, en la Delegación Venustiano Carranza y por iniciativa de algunas organizaciones ciudadanas,  de varias empresas y de autoridades locales, habrá una jornada de reciclaje de aparatos eléctricos, talleres de educación ambiental, exposición de servicios y venta de productos orgánicos. Como éste, otros eventos se realizarán el próximo jueves en muchas ciudades del país.

Los retos para México en materia ambiental son gigantescos. Nada menos esta mañana leía que nuestro país será juzgado por el Tribunal Latinoamericano del Agua por los incontables casos de contaminación y destrucción de ríos en todo el territorio; también, supe que el órgano público encargado de procurar justicia ambiental y el ordenamiento territorial en el Distrito Federal (la PAOT), ya perdió no sólo la certificación de calidad de su proceso de atención a las denuncias ciudadanas, sino –sobre todo- que ha quebrantado la credibilidad y el respaldo ciudadano que alguna vez logró, por los magros resultados y la dañina autocomplacencia de quienes le dirigen.

Es tiempo ya de construir soluciones, en la casa, en la colonia, en la ciudad, el campo y en el país entero. Y de nuestras autoridades ambientales, exijamos más acciones y menos cuentas alegres, que la madre Tierra está muy enferma.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53