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Estamos lejos de alcanzar la meta programada para sustituir focos incandescentes por ahorradores

 

Cada año se compran en México 270 millones de lámparas incandescentes y, sólo por concepto de iluminación, nuestro país emite más de 17 millones de toneladas de CO2 

El sector residencial consume casi el 80 por ciento de la energía para iluminación; de ahí la importancia de sustituir focos en los hogares de todo el país

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 12 de abril de 2010.

 

En estos días se está cumpliendo un año de aquel anuncio hecho  por el Presidente de la República, del inicio de un programa gubernamental para sustituir –entre los años 2009 y el 2012- el 75 por ciento de todos los focos incandescentes en el país, por focos ahorradores de la energía eléctrica. Este programa, junto con el de sustitución de aparatos electrodomésticos, está inscrito en un conjunto de acciones que encabeza el gobierno de Felipe Calderón para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer el combate al cambio climático.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), cada año se consumen en nuestro país más de 270 millones de lámparas incandescentes, en su gran mayoría en el sector residencial. Alcanzar la meta de la Campaña Nacional Luz Sustentable demandaría que cada año se consumieran en México alrededor de 202 millones de focos ahorradores, lo que reduciría sensiblemente las más de 17 millones de toneladas de CO2 que sólo por concepto de iluminación México emite anualmente a la atmósfera.

 

 

Hace algunas semanas, en un Foro de Difusión del Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía 2009-2012, la Secretaria de Energía, Gerogina Kessel, informaba que a la fecha –y a través de ese programa- se han sustituido en todo el país alrededor de 350 mil aparatos electrodomésticos y un millón y medio de lámparas fluorescentes compactas. Sin embargo, la servidora pública no mencionó –y no sé si exista el dato- una cifra que nos permita evaluar el avance hacia la meta anunciada el año pasado de sustituir el 75 por ciento de todos los focos incandescentes en el país.

Para mí es muy claro que si el gobierno declara que ha alcanzado menos del uno por ciento de la meta anual (sustituir 202 millones de focos), el resto de los sectores difícilmente estarán haciendo esfuerzos o aportaciones más significativas para lograrlo. Es decepcionante decirlo, pero los hogares mexicanos, donde se consume cerca del 80 por ciento de la energía para la iluminación, no están participando de este esfuerzo por transformarnos en una sociedad más consciente y eficiente en el uso de la energía.

De esto se han dado cuenta organizaciones civiles y no gubernamentales, y justamente la semana pasada algunas de éstas se acercaron a los legisladores en la Cámara de Diputados para exigir reformas a la Ley para el Aprovechamiento Sustentable de la Energía. La propuesta principal –abanderada por Greenpeace- es que se establezca la prohibición legal para que, a más tardar en el año 2012, en ninguna parte del país esté permitida la venta de focos incandescentes.

Sin lugar a dudas esto traerá problemas, ajustes e incluso enfrentamientos con algunas empresas que hoy abastecen al mercado con productos de iluminación; pero –me parece- en un tema estratégico como lo es la protección del medio ambiente y el combate al cambio climático, reafirmar la rectoría del Estado en el desarrollo nacional (y, por supuesto, del sector energético) es de fundamental trascendencia.

La estrategia energética de México debe transformarse no sólo pensando en que este año seremos sede de la 16 Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático y que tenemos que dar un ejemplo al resto de la humanidad; sino –sobre todo- asumiendo el compromiso de transformarnos tecnológicamente para reducir de manera efectiva el volumen total de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.

Es incoherente con el discurso presidencial que los programas de inversión del sector eléctrico estén contemplando al mediano y largo plazos el uso intensivo de combustibles fósiles y de carbón, en lugar de priorizar,  fomentar y desarrollar fuentes de energía limpia (como la eólica o la solar).  

Desde nuestras casas, donde se consume casi el 80 por ciento de la energía del país para la iluminación, podemos dar un ejemplo rotundo a todos de cómo proteger al medio ambiente, utilizando focos ahorradores y aprovechando más eficientemente la energía eléctrica.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53