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Anuncia GDF arranque de programa para el rescate de 33 barrancas al poniente de la ciudad

 

20 mil familias y 12 mil viviendas asentadas en laderas y cauces de barrancas viven en zonas de riesgo

Participación ciudadana, el eje y motor principal del programa anunciado por Martha Delgado Peralta

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 29 de marzo de 2010.

 

La semana pasada, la secretaria de Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal, Martha Delgado Peralta, hizo un importante anuncio que abona al optimismo de quienes –durante los últimos 15 años y  desde diferentes trincheras- hemos venido trabajando en favor de la preservación del medio ambiente y la protección ecológica de la Ciudad de México. Se ha puesto en marcha ya un programa gubernamental para la recuperación y la protección de las condiciones ambientales de 33 barrancas del sur poniente de la capital del país.  

A lo largo de las últimas cuatro o cinco décadas, la mancha urbana ha venido creciendo intensivamente en las laderas y cauces de las alrededor de 74 barrancas que están localizadas en el territorio de las delegaciones Álvaro Obregón, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco.

De acuerdo con el Instituto de la Vivienda del Distrito Federal, más de 20 mil familias capitalinas están asentadas en barrancas y un alto porcentaje de las cerca de 12 mil viviendas ahí construidas están en zonas de alto riesgo (esto, por la posibilidad de derrumbes o por eventuales venidas de agua durante la temporada de lluvias).

En noviembre del 2004, la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal (PAOT) -entonces todavía una institución aliada y defensora de los intereses de la población- publicó un reporte ("Barrancas en el Distrito Federal") en el que hacía un diagnóstico puntual del valor de las barrancas para la salud ambiental del DF. Si bien el documento destacaba la importancia de las barrancas como corredores biológicos para la dispersión de especies vegetales y animales nativas, subrayó reiteradamente su relevancia como captadoras naturales del agua de lluvia y para la recarga de los acuíferos del Valle de México.

El documento publicado por el ex procurador ambiental y territorial capitalino, Enrique Provencio, estimaba que existían más de 2 mil 900 kilómetros de escurrimientos superficiales en el Distrito Federal asociados a las barrancas. Sin duda, entre muchos otros datos, el reporte daba una dimensión de la importancia de estos -hoy tan vulnerados- ecosistemas para el equilibrio hídrico del Valle de México.

Por si esto fuera poco, las barrancas también juegan un destacado papel en la regulación del clima y de la temperatura en la ciudad; son importantes reservorios de árboles y vegetación que capta el dióxido de carbono de la atmósfera, ayudan a disminuir la fuerza de los vientos y, además, representan un valioso patrimonio natural y paisajístico del Distrito Federal.

Desafortunadamente, las barrancas de la Ciudad de México han sido sistemáticamente invadidas por asentamientos humanos (tanto de familias en pobreza extrema como de las más pudientes), y cualquier esfuerzo por recuperarles y sanearles demandará no sólo cuantiosos recursos económicos, sino una intensa participación de la población ahí asentada, de autoridades delegacionales de diferente afiliación política y de los demás sectores sociales cuyos intereses converjan ahí.

 

Fotos: Paco Calderón, 2003.

 

El monto inicial de 22 millones de pesos, o los 300 millones programados por el Gobierno del Distrito Federal para los siguientes diez años, pudiera parecernos a todas luces insuficiente para rescatar 33 barrancas ubicadas en las delegaciones Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo y Magdalena Contreras (como lo ha anunciado la secretaria Martha Delgado). Sin embargo, percibo como un gran acierto el que se esté colocando a la participación ciudadana como eje y motor principal de este programa anunciado hace unos días.

Quienes habitan en las las inmediaciones de las barrancas de Dolores, Barrilaco, El Zapote, Vista Hermosa, Río Becerra, Tepecuache, La Diferencia y Tarango, tienen ahora la garantía jurídica de que estos sitios han sido declarados como “áreas de valor ambiental”. Hoy, es también suya la responsabilidad de participar en la búsqueda de soluciones y de sumarse a las acciones para el rescate de estos importantes ecosistemas de nuestra ciudad. Una felicitación por esta iniciativa y, desde luego, un llamado a que los vecinos asentados en las barrancas se apropien del programa para su rescate. 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53