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Este mes inició la temporada de incendios forestales en la República Mexicana

 

La mayoría de los incendios forestales son originados por actividades agrícolas, como la quema de pastizales para la producción de nuevo forraje o la ancestral técnica de roza, tumba y quema

Nueve de cada diez incendios forestales son provocados directa o indirectamente, accidental o intencionalmente, por la mano del hombre.

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 29 de marzo de 2010

 

Este mes de marzo –como sucede cada año- inicia la temporada de mayor ocurrencia de incendios forestales en México. Del 1 al 25 de este mes, las autoridades han registrado alrededor de 800 conflagraciones; y, sólo durante la última semana, ha ocurrido una cuarta parte de las mismas. De acuerdo a la Comisión Nacional Forestal (Conafor), las entidades que han perdido más superficie verde por causa del fuego han sido Oaxaca, Michoacán, Chiapas, Quintana Roo y el Estado de México. Pero, por el número de incendios registrados en su territorio, encabezan la lista el Estado de México, el Distrito Federal, Puebla, Chiapas y Michoacán.

El fuego es un elemento necesario para la salud de los bosques. Aproximadamente cada 15 años, los bosques necesitan pasar por un proceso natural de incendios (como sucede regularmente, por ejemplo, en Baja California) no sólo para controlar sus enfermedades, sino también para equilibrar la densidad de sus poblaciones. Sin embargo, la actividad humana ha alterado este ciclo y hoy –tan solo en nuestro país-, nueve de cada diez incendios forestales son provocados directa o indirectamente, accidental o intencionalmente, por la mano del hombre.

En México, sólo el 7% de los incendios forestales son de origen natural (es decir, causados por un rayo, una chispa o por algún fenómeno de la luz solar). La mayoría de los incendios forestales –entre el 50 y el 80% del total nacional- son originados por actividades agrícolas, como la quema de pastizales para la producción de nuevo forraje o la ancestral técnica de roza, tumba y quema. Un 10% de los incendios son provocados por arrojar en el bosque colillas de cigarro y casi un 20% de las conflagraciones suceden por disputas de tierras entre comunidades o por la urbanización hormiga de los bosques por parte de fraccionadores.

 

 

La tendencia mundial es de un franco incremento de los incendios forestales. Tan solo durante los últimos 30 años, éstos se han quintuplicado en todo el planeta por efecto de la elevación de la temperatura, cambios en el clima, mayor concentración de dióxido de carbono en troncos y ramas de los árboles, y –desde luego- por el vigoroso crecimiento de las ciudades. Quién no recuerda los históricos incendios forestales de noviembre de 2008 en la ciudad de Los Ángeles o, en febrero de 2009, en el estado australiano de Victoria.

Se estima que entre los años 1970 y 1990, México perdió el 30% de los bosques que existían hasta entonces. El promedio anual de incendios forestales registrado en el país de 1970 al año 2007, era de 6 mil 800. El año pasado, del mes de enero a diciembre de 2009, hubo más de 9 mil 500 incendios forestales en el país, cifra muy superior al promedio anual.

Además de las cuantiosas pérdidas del capital natural de México, los incendios forestales están generando emergencias ambientales a nivel planetario. Los impactos negativos en la atmósfera, en la diversidad biológica y en la salud humana, se ven reflejados también en la actividad económica y en el bienestar social. Por ello, es necesario dirigir nuestros esfuerzos a la prevención de los incendios forestales en México.

Este año la Conafor ha canalizado más de 46 millones de pesos a ejidatarios, comunidades y pequeños propietarios de terrenos forestales, para la realización de acciones preventivas y de combate a los incendios forestales (apertura y rehabilitación de brechas contrafuego; equipamiento de 177 brigadas voluntarias en todo el país). Pero, aún así, esto es insuficiente y demanda de todos nosotros esfuerzos individuales.

Evitemos encender fogatas y, de necesitar hacerlo, procuremos que sea lejos de la vegetación y después asegurarnos de apagarla bien. No tiremos colillas de cigarro en la vegetación, ni dejemos basura en el campo, pues pueden ser la causa de que inicie el fuego. Y si observamos un incendio forestal en cualquier parte de la república, notifiquémoslo de inmediato al 01-800 INCENDIO (01 800 46 23 63 46).

 

Personal de CONAFOR en simulacro / foto: Paco Calderón (2004)

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