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Acidificación de los océanos y cambio climático, principales desafíos para la conservación de la vida

 

“La acidificación oceánica se puede describir como el mellizo diabólico del cambio climático,” dice Dan Laffoley, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 15 de marzo de 2010. (Fotografía: José Altamirano, 2008)

 

Un tema que ocupará cada vez más la atención de los científicos, así como de tomadores de decisiones públicas y de la comunidad mundial en general, es el de la lucha contra la acidificación de los océanos y cómo revertir los impactos que ya está teniendo en el medio ambiente. Este fenómeno lo estamos causando los seres humanos con la desproporcionada emisión a la atmósfera de dióxido de carbono (CO2) y, justamente por ello, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) le ha calificado como “el hermano mellizo del cambio climático”.

Los gases residuales que producen el transporte, la generación de energía y una enorme proporción de las actividades cotidianas del hombre, son absorbidos por el mar y se observan ya severos impactos en los ecosistemas y en eslabones fundamentales de la vida marina y de todo el planeta. Por ejemplo, el incremento de las temperaturas en la superficie oceánica y el aumento de carbonatos en la composición del agua, ha venido afectando a numerosas colonias de arrecifes de coral con el fenómeno conocido como blanqueamiento de coral (y que no es otra cosa más que la pérdida de su biodiversidad y su muerte).

 

 

Desde el año 2002, en la famosa Gran Barrera de Australia, que está formada por más de 2 mil kilómetros de arrecifes coralinos, el fenómeno del blanqueamiento ha afectado a más de las dos terceras partes de este vital ecosistema. Los pronósticos para las próximas décadas hablan de la muerte de la mayor parte del arrecife y, desde luego, de la pérdida de incontables seres vivos que dependen de éste. Más recientemente, ha sido registrado blanqueamiento de coral en extensas porciones arrecifales del mar Caribe y el Golfo de México.

Si en algo existe consenso entre los que se ocupan de este tema, es que la acidificación de los océanos ha estado relacionada siempre con la extinción masiva de especies vivas; por lo mismo, no es de descartarse un escenario gradual y certeramente adverso para la especie humana. La UICN advierte que si los niveles de CO2 en la atmósfera siguen subiendo al ritmo actual, la acidez del agua del mar aumentará en un 120 por ciento para el año 2060; esto significa un incremento mayor que el experimentado en los últimos 21 millones de años.

La velocidad de los cambios en las condiciones de la vida en el planeta, en mucho provocados por el ser humano y sus paradigmas de desarrollo insostenibles, nos obliga a encontrar y a aplicar ya soluciones tecnológicas que no desequilibren más la ecuación de la vida. Lo que hace habitable a nuestro planeta son sus océanos; no podemos continuar destruyéndoles ni destruyéndonos con nuestra indiferencia.

El tema del cambio climático y el de la acidificación de los océanos, repito, están demandando acciones urgentes por parte de los gobiernos y las sociedades en su conjunto. Hoy más que nunca, la protección del medio ambiente y la preservación de la diversidad biológica deben ser prioridad y causa en el debate y en la construcción de acuerdos parlamentarios, en el diseño y aplicación de las políticas públicas y, sobre todo, en la acción colectiva e individual. 

Los océanos absorben y transforman un 25 por ciento del total de CO2 que los humanos emitimos a la atmósfera; más de la mitad del oxígeno que respiramos proviene del mar y en la misma proporción se ubican incontables productos y alimentos que hoy sostienen a la población mundial.

 

 

Para conservar este inmemorial equilibrio natural y la salud de los océanos, gobiernos y sociedad debemos modificar los hábitos de consumo y las tecnologías que favorecen la producción excesiva de CO2; pero también, es necesario revalorar los temas y elevar el debate sobre lo que realmente es importante. Favorecer el uso del transporte público sobre el individual, hacer un uso más eficiente de la energía o proteger a los bosques y selvas (sumideros naturales de carbono) son acciones que pueden revertir el peligroso ritmo de la acidificación de los mares y, en última instancia, garantizar el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53