Biotecnología
no solamente son transgénicos; el conocimiento tradicional
del agro mexicano debe ser rescatado
Inicia en
Guadalajara la conferencia técnica de la FAO para fortalecer
actividades agrícolas en países en desarrollo
Denuncian ante
Profepa la siembra "experimental" de maíz transgénico en
campo abierto en Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
1° de marzo de 2010
El día de hoy, en la ciudad de Guadalajara, dio inicio la
conferencia técnica internacional de la Organización de
Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
que pretende ser un encuentro donde se discutan las opciones
biotecnológicas disponibles para transformar y fortalecer
las actividades agrícolas en los países en desarrollo.
El diagnóstico en materia agrícola y de la situación de la
alimentación en el planeta con la que da inicio la reunión
en Jalisco, es por demás preocupante. Una de cada seis
personas en el mundo padece hoy no sólo de pobreza extrema,
sino de hambre; cada día son más escasas las tierras
destinadas a la producción agrícola, la disponibilidad de
agua dulce reduce drásticamente y –por si fuera poco- los
efectos del cambio climático están vulnerando la seguridad
alimentaria de naciones enteras.
Se espera que para el año 2050 y con una población mundial
de 9 mil 200 millones de personas, estaremos requiriendo al
menos del doble de la cantidad de alimentos que hoy consume
la humanidad. De acuerdo a la FAO, esto requerirá que los
gobiernos canalicen muchos más recursos económicos al campo
–al menos, en promedio, 7 puntos más del PIB- y que pongan a
discusión e impulsen capacidades biotecnológicas para la
producción agrícola.
La convocatoria de la FAO ha sido reiterativa en subrayar
que hablar de biotecnologías no sólo se refiere a la
producción de alimentos transgénicos, sino de muchas otras
tecnologías que pueden contribuir a aumentar la producción
agrícola, mejorar la distribución de los beneficios
económicos y –desde luego- asegurar la correcta alimentación
de los pueblos (especialmente en los países en desarrollo).
Dada la importancia de los temas que se comienzan a discutir
hoy en Guadalajara, diversas organizaciones civiles,
académicos y científicos mexicanos, han hecho público su
diagnóstico del agro en nuestro país y sus opiniones
respecto del rumbo que debieran tomar las políticas públicas
del sector. Quizás las acciones más vistosas a nivel
mediático las han tomado grupos que se oponen a la
introducción de semillas modificadas genéticamente
(especialmente el maíz transgénico).
La semana pasada diversas organizaciones que agrupan a
científicos, académicos y ambientalistas, presentaron ante
la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa)
una denuncia por la siembra a campo abierto de maíz
genéticamente modificado, así como por el otorgamiento de 24
permisos por parte de la Secretaría de Agricultura,
Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagarpa), que están
permitiendo a empresas agrobiotenológicas sembrar maíz
transgénico de manera experimental en Sonora, Sinaloa,
Chihuahua y Tamaulipas.
Los denunciantes aseguran que este hecho amenaza gravemente
la biodiversidad del campo mexicano y de los ecosistemas,
pues el peligro de reducir el número de variedades de maíz
existente en el país en inminente. Se dice que las semillas
producidas por empresas estadounidenses como Monsanto o Dow
Agro-Sciences, potencialmente reducirían en más del 90 por
ciento las variedades existentes del maíz mexicano. Y eso en
verdad es alarmante, sabiendo que en México existen –como
resultado de técnicas tradicionales para su modificación
genética- más de 40 razas y miles de variedades de maíz. Tan
sólo en el estado de Oaxaca existen hoy más de 150
variedades de esta gramínea.
En verdad, espero que la conferencia técnica internacional
de la FAO, en Guadalajara, sea un espacio del que resulten
propuestas concretas y consensadas –no sólo denuncias-
capaces de incidir y transformar las políticas públicas para
el campo mexicano.
Creo que es tiempo de retomar, de estudiar y de fortalecer
el conocimiento biológico que sustenta al campo y a la
alimentación de los mexicanos. Sin duda eso nos dará más
competitividad y prestigio en el contexto de un mercado de
alimentos cada día más globalizado y, desafortunadamente,
menos diversificado.
