Falta de
integralidad en las políticas públicas en México vulnera a
la protección ambiental
Espacios estratégicos para la conservación de la diversidad
biológica del país –y del planeta- están siendo afectados
gravemente por actividades como el cambio de uso de suelo
forestal a agrícola, la tala ilegal de los bosques, la
urbanización y la destrucción del suelo
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
15 de febrero de 2010
Como lo hemos señalado en este espacio, en México habita más
del 11 por ciento de toda la variedad de las especies
animales y vegetales que se conocen en el planeta. Como país
“mega-diverso” que somos, durante las últimas dos décadas
hemos construido y transformado un marco jurídico e
institucional que busca la protección y la conservación de
la riqueza natural de nuestra nación. Hoy, los mexicanos
tenemos leyes e instituciones que existen para garantizar
nuestro derecho a gozar de un medio ambiente adecuado para
nuestro bienestar y desarrollo.
Así, por ejemplo, sabemos que el día de hoy más del 12 por
ciento del territorio nacional está regulado bajo el régimen
de “áreas naturales protegidas”. México tiene –por ejemplo-
40 sitios considerados reserva de la biósfera, numerosos
santuarios, monumentos naturales, áreas de protección de
flora y fauna, y 67 parques nacionales.

La característica que define a estas porciones terrestres o
acuáticas del territorio nacional, es que son sitios
representativos de los ecosistemas mexicanos, que no han
sido alterados significativamente por la mano del hombre y
que debido a que brindan numerosos beneficios (o “servicios
ambientales”) y salud a la población, cuentan con protección
especial de la ley y de las autoridades ambientales. Sin
embargo, a pesar de los esfuerzos de la Comisión Nacional de
Áreas Naturales Protegidas, de autoridades estatales y
locales, del trabajo convencido de organizaciones civiles y
de ciudadanos, lo cierto es que nuestro entorno natural se
continúa deteriorando a pasos agigantados y que los
instrumentos de política ambiental como las áreas naturales
protegidas, están siendo vulnerados por la falta de
integralidad, de complementariedad, con las decisiones en
materia económica y de políticas sociales.
Me ha alarmado mucho leer durante estos dos días los
resultados de una investigación hecha por la periodista
Adriana Alatorre –del periódico Reforma-, que da testimonio
de los daños registrados en dos importantes áreas naturales
del centro del país: el Parque Nacional Nevado de Toluca, en
el Estado de México; y el Parque Nacional La Malinche, en
los estados de Puebla y Tlaxcala.
Sin que ninguna autoridad parezca estar haciendo nada al
respecto, estos espacios estratégicos para la conservación
de la diversidad biológica del país –y del planeta- están
siendo afectados gravemente por actividades como el cambio
de uso de suelo a agrícola, la tala ilegal de los bosques,
la urbanización y la destrucción del suelo. El Nevado de
Toluca ha perdido más de la mitad de sus bosques por, entre
otras, estas causas. Las consecuencias de esta destrucción
ya comienzan a manifestarse, con la creciente escasez de
agua tanto en Tlaxcala como en el Valle de Toluca.

Llama la atención que en la población de San Miguel Canoa,
al interior del Parque Nacional La Malinche, existe un
importante consumo de leña que incluso abastece un mercado
regional de carbón; o que de minas ilegales en el Parque
Nacional Nevado de Toluca, se estén extrayendo importantes
cantidades de arena y grava para abastecer a la industria de
la construcción. Sin duda, ahí se ha privilegiado el
bienestar de unos cuantos sobre el de toda la población.
Quizás para algunas personas sea difícil entender que el
deterioro de los recursos naturales, es causante de
fenómenos como la pobreza y la enfermedad. Pero esto es un
hecho. Apenas hace tres semanas reflexionábamos aquí sobre
la pérdida del 98 por ciento de los bosques de Haití y de la
consecuente miseria que vive su población. La protección del
medio ambiente atraviesa todas las dimensiones de nuestra
vida.
Quienes tenemos el privilegio de vivir cerca de un parque
nacional o de cualquier otra área natural protegida, podemos
contribuir mucho a favor del bienestar de la comunidad
procurando cuidar estos espacios, no dejando basura o
fogatas encendidas en esos lugares, y denunciando
actividades ilícitas ante las autoridades responsables.▄
