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Confrontados GDF y Gobierno Federal, ahora por contaminación del agua potable con heces fecales

 

Deseable para evitar confrontaciones el que se adopte un sistema de monitoreo del agua, semejante a la Red Automática de Monitoreo del Aire

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 5 de octubre de 2009

En este mismo espacio –pero hace dos semanas- reflexionábamos juntos sobre las consecuencias que están teniendo ya en el medio ambiente y en la salud de los habitantes del Valle de México, la inacción y las estériles confrontaciones políticas y mediáticas entre los administradores públicos locales y federales. En esa ocasión, señalábamos los peligros ecológicos, de contaminación y de salud pública implicados en el desbordamiento del relleno sanitario del Bordo Poniente.

Nuevamente, desde el jueves pasado y a partir de las declaraciones confrontadas entre organismos federales y locales, nos enteramos que subsiste otro grave peligro ambiental en la ciudad capital de la república: la contaminación bacteriológica de la red de distribución de agua potable. Con base en los resultados obtenidos en nueve, de un total de 187 muestras para determinar la calidad del agua en las delegaciones Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) determinó la existencia de bacterias de origen fecal en el agua de estas demarcaciones.

Adicionalmente, la Cofepris dijo haber encontrado concentraciones de cloro por debajo de la normatividad (el cloro residual libre –CRL- en agua potable debe ser de 0.2 a 1.5 miligramos por litro), hecho que reduce sensiblemente la potabilidad del vital líquido. “Estos resultados –declaró el organismo de la Secretaría de Salud- representan un riesgo alto para la salud de los habitantes de estas zonas”.

Esa misma tarde, y a unas cuantas horas de haber asumido sus cargos, los jefes delegacionales en Tláhuac y Xochimilco calificaron de “irresponsable y tardío” el informe de la Cofefpris y negaron rotundamente que el agua esté contaminada. Por su parte, el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM) cuestionó la metodología con la que se llegó a esa conclusión y negó que exista contaminación, pues el organismo local analiza un promedio de 2 mil 700 muestras del líquido al mes.

Finalmente, y sin duda que en beneficio de quienes vivimos en el Valle de México, ambos organismos acordaron dejar a un lado la confrontación y permitir que un tercero determine si el agua en estas delegaciones está o no contaminada con bacterias de origen fecal. Seguramente, a lo largo de esta semana sabremos del acuerdo que se tome en la materia.

Nuevamente, como en el caso del manejo de la basura en la Ciudad de México, me parece lamentable que, por motivos de orden político, las administraciones públicas hayan venido postergado durante años la construcción de soluciones al problema del agua. En la opinión de investigadores de los Institutos de Ingeniería y de Geografía, de la Universidad Nacional Autónoma de México, los problemas de la red de distribución de agua potable en el Valle de México son mucho más graves que esto; el monitoreo de la calidad del agua no se realiza con metodologías confiables (como sí se hace, por ejemplo, con la calidad del aire), y mientras tanto ya se ha documentado la presencia de otro tipo de contaminantes en el agua (como arsénico, cromo y manganeso) que son sustancias potencialmente tóxicas y dañinas para el sistema neurológico, la piel y otros órganos del cuerpo humano. 

Creo que es urgente abordar ya, como lo han señalado durante muchos años los expertos, la problemática integral del agua en el Valle de México y, desde luego, en todo el país. Adoptar un sistema de monitoreo de la calidad del agua semejante al que usamos para determinar la calidad del aire, sería un buen principio para coordinar esfuerzos no sólo entre los tres órdenes de gobierno, sino con la población de la Ciudad de México.

Mientras esto no suceda, es recomendable que en casa tomemos nuestras precauciones con el agua que bebemos o con la que preparamos los alimentos. Existen en el mercado métodos sencillos y baratos para purificar el agua, con dióxido de cloro o mediante la ozonización. Pero, desde luego, es imperativo que exijamos a nuestros representantes y a las autoridades abordar decididamente el problema de la calidad del agua en todo el país.

 

Canales de Xochimilco

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