Escuchar audio

Lucha contra la pérdida de la capa de ozono, ejemplar acción colectiva en favor del medio ambiente

 

Se cumplen 22 años de la firma del Protocolo de Montreal por 29 países y se redujo ya más del 95% de la producción y consumo de sustancias dañinas para la capa de ozono del planeta

Inhibir el acceso a la información gravando el uso de Internet o de TV y radio por cable, contraproducente para la formación de redes sociales que actúan en favor de la sociedad

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 14 de septiembre de 2009.

 

Este 16 de septiembre, además de festejar el aniversario 199 del inicio de la vida independiente de México, el mundo conmemora también el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono. Este miércoles celebramos la firma del llamado “Protocolo de Montreal”, un acuerdo con el que –en el año 1987- los 29 países que le suscribieron se comprometieron a proteger esta importantísima capa de nuestra atmósfera mediante la suspensión total de la producción de sustancias como los CFC (CloroFluoroCarbonos) y los halones, así como la disminución en diez años del 50 por ciento en su consumo.

 A lo largo de estos 22 años, prácticamente todos hemos escuchado hablar de la pérdida de la capa de ozono de nuestro planeta y de las terribles consecuencias que este fenómeno está generando en la vida.

El ozono es una molécula formada exclusivamente por oxígeno y hay de dos tipos: uno que tiene dos átomos –O2- y que es el que respiramos, y otro que tiene tres átomos –O3-, que es más escaso y se encuentra en su gran mayoría entre los 15 y 30 kilómetros de altura, en la estratósfera. Esta capa de ozono tiene la función de protegernos contra los rayos ultravioleta que son dañinos (UV-B y UV-C) y sólo deja entrar a los que son menos peligrosos para la vida (UV-A). Por ello, la protección de este escudo natural de nuestro planeta es tan importante para todos nosotros.

El problema es que desde hace más de cincuenta años, en la industria, en el comercio y en nuestras casas, comenzamos a utilizar intensivamente refrigeradores, aires acondicionados, disolventes y extinguidores que utilizan CFC´s y halones, sustancias químicas que destruyen el ozono. Consecuentemente, en algunas regiones del planeta se comenzaron a formar “agujeros” en la capa de ozono y, con ello, se detectaron graves afectaciones a los ecosistemas terrestres y marinos; pero –sobre todo- se documentó un alarmante crecimiento de problemas de salud como el cáncer de piel, daños en retina, cataratas y debilitamiento del sistema inmunológico humano.

 

 

 Después de 22 años, son más de 190 países los que han ratificado su compromiso de proteger la capa de ozono y de reducir la producción y consumo de más de 100 sustancias químicas que afectan a la atmósfera. En 1987, cuando se firmó el Protocolo de Montreal, la producción de sustancias controladas que agotan la capa de ozono rebasaba el millón ochocientas mil toneladas anuales; para el año 2005, el volumen se redujo a 83 mil toneladas –es decir, un 95%.

 Ahora, además de cumplir al cien por ciento los objetivos del Protocolo de Montreal, el reto es abatir durante las próximas tres décadas a una segunda generación de químicos que afectan también a la capa de ozono (los HCFC, hidroclorofluorocarbonos).

 Considero que el éxito que ha tenido este llamado mundial para reducir la producción y consumo de sustancias dañinas para la capa de ozono, radicó en una permanente y efectiva sensibilización de la población mundial respecto del problema. El papel de la información y de los medios de comunicación ha sido –en definitiva- vertebral. Por ello, considero contraproducente cualquier propuesta de coartar con gravámenes y/o impuestos el acceso a los sistemas modernos de comunicación, como la Internet, la televisión o la radio de paga. Esto sólo vulnera el oportuno acceso a la información y desestimula la formación de redes sociales, capaces de actuar colectivamente y en beneficio de la sociedad.

Como consumidores, podemos contribuir a proteger la capa de ozono adquiriendo productos (como los aerosoles, desodorantes y refrigeradores) que no utilicen CFC´s y que digan expresamente que no dañan a la capa de ozono. Y, desde luego, protejamos nuestra salud utilizando bloqueadores solares y no exponiéndonos a sus rayos más tiempo del necesario. 

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53