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Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
14 de septiembre de 2009.
Este 16 de septiembre, además de festejar el
aniversario 199 del inicio de la vida independiente
de México, el mundo conmemora también el Día
Internacional para la Preservación de la Capa de
Ozono. Este miércoles celebramos la firma del
llamado “Protocolo de Montreal”, un acuerdo con el
que –en el año 1987- los 29 países que le
suscribieron se comprometieron a proteger esta
importantísima capa de nuestra atmósfera mediante la
suspensión total de la producción de sustancias como
los CFC
(CloroFluoroCarbonos)
y los halones, así como la disminución en diez años
del 50 por ciento en su consumo.
A lo largo de estos 22 años, prácticamente todos
hemos escuchado hablar de la pérdida de la capa de
ozono de nuestro planeta y de las terribles
consecuencias que este fenómeno está generando en la
vida. |
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El ozono es una molécula formada exclusivamente por
oxígeno y hay de dos tipos: uno que tiene dos átomos
–O2- y que es el que respiramos, y otro que tiene
tres átomos –O3-, que es más escaso y se encuentra
en su gran mayoría entre los 15 y 30 kilómetros de
altura, en la estratósfera. Esta capa de ozono tiene
la función de protegernos contra los rayos
ultravioleta que son dañinos (UV-B y UV-C) y sólo
deja entrar a los que son menos peligrosos para la
vida (UV-A). Por ello, la protección de este escudo
natural de nuestro planeta es tan importante para
todos nosotros. |
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El problema es que desde hace más de cincuenta años,
en la industria, en el comercio y en nuestras casas,
comenzamos a utilizar intensivamente refrigeradores,
aires acondicionados, disolventes y extinguidores
que utilizan CFC´s y halones, sustancias químicas
que destruyen el ozono. Consecuentemente, en algunas
regiones del planeta se comenzaron a formar
“agujeros” en la capa de ozono y, con ello, se
detectaron graves afectaciones a los ecosistemas
terrestres y marinos; pero –sobre todo- se documentó
un alarmante crecimiento de problemas de salud como
el cáncer de piel, daños en retina, cataratas y
debilitamiento del sistema inmunológico humano.

Después de 22 años, son más de 190 países los que
han ratificado su compromiso de proteger la capa de
ozono y de reducir la producción y consumo de más de
100 sustancias químicas que afectan a la atmósfera.
En 1987, cuando se firmó el Protocolo de Montreal,
la producción de sustancias controladas que agotan
la capa de ozono rebasaba el millón ochocientas mil
toneladas anuales; para el año 2005, el volumen se
redujo a 83 mil toneladas –es decir, un 95%.
Ahora, además de cumplir al cien por ciento los
objetivos del Protocolo de Montreal, el reto es
abatir durante las próximas tres décadas a una
segunda generación de químicos que afectan también a
la capa de ozono (los HCFC,
hidroclorofluorocarbonos).
Considero que el éxito que ha tenido este llamado
mundial para reducir la producción y consumo de
sustancias dañinas para la capa de ozono, radicó en
una permanente y efectiva sensibilización de la
población mundial respecto del problema. El papel de
la información y de los medios de comunicación ha
sido –en definitiva- vertebral. Por ello, considero
contraproducente cualquier propuesta de coartar con
gravámenes y/o impuestos el acceso a los sistemas
modernos de comunicación, como la Internet, la
televisión o la radio de paga. Esto sólo vulnera el
oportuno acceso a la información y desestimula la
formación de redes sociales, capaces de actuar
colectivamente y en beneficio de la sociedad.
Como consumidores, podemos contribuir a proteger la
capa de ozono adquiriendo productos (como los
aerosoles, desodorantes y refrigeradores) que no
utilicen CFC´s y que digan expresamente que no dañan
a la capa de ozono. Y, desde luego, protejamos
nuestra salud utilizando bloqueadores solares y no
exponiéndonos a sus rayos más tiempo del necesario. ▄
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