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Inadecuada aplicación de la legislación urbana, transforma hotel en campo de entrenamiento militar

 

Vecinos de San Pedro de los Pinos padecen de contaminación auditiva por entrenamiento de la policía en el hotel Holiday Inn Trade Center

Ante la inacción de SMA, SEDUVI y la PAOT, vecinos concilian con la empresa; pero los cambios al uso de suelo persisten

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 24 de agosto de 2009.

 

Después de décadas de crecimiento desordenado de nuestras ciudades, en México y –desde luego- en otros países del mundo, las consecuencias ambientales como la erosión del suelo, el agotamiento del agua o la contaminación del aire, han obligado a los urbanistas y a las autoridades públicas a incorporar en sus programas y en sus acciones el criterio de “ordenamiento territorial”. Se trata de que nuestras actividades como comunidad y como personas sean realizadas de forma tal que no afectemos ni al medio ambiente, ni a la salud o a la convivencia armónica de la comunidad.

 

Tanto en la legislación federal como en muchas locales, hay definidos mecanismos precisos para procurar un mejor uso del suelo, restaurar el equilibrio ecológico y proteger el ambiente. Tan solo en el Distrito Federal, desde hace diez años existe una Ley de Desarrollo Urbano que ha dado paso a programas delegacionales y a otros especiales, donde están definidas claramente las actividades y los usos que está permitido realizar en cada predio o terreno de la ciudad.

 

Incluso, existe en la capital del país una Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) y hasta una Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), que tienen la obligación de garantizar y de procurar que “la Ciudad de México sea –como dice la misión de la Seduvi- un gran espacio de integración social capaz de brindar una mejor calidad de vida a sus habitantes y a las generaciones futuras.”

 

Desafortunadamente, en esta ciudad las cosas no están transitando en esa dirección. Y para muestra un botón. La colonia San Pedro de los Pinos, a pesar de ubicarse prácticamente en el centro del área urbana y de estar rodeada de las principales arterias viales del Distrito Federal, es un barrio tranquilo que conserva preferentemente el uso de suelo habitacional e incluso decenas de sus casa están catalogadas por el Instituto Nacional de Bellas Artes como patrimonio cultural y artístico de la ciudad.

 

Durante las últimas tres semanas, esa tranquilidad ha sido violentada por un vecino –el Hotel Holliday Inn Trade Center- que ha estado generando una fuerte contaminación auditiva que, además de rebasar los decibeles establecidos por la normatividad ambiental, afecta ya la tranquilidad y la salud de vecinos de las calles 20, 18, 16, 14, Avenida los Pinos y Primero de Mayo. Y es que resulta que donde de acuerdo a las autoridades existe una casa catalogada por el INBA, el día de hoy realmente hay un enorme estacionamiento propiedad del hotel; y que donde supuestamente sólo pueden ser estacionados automóviles, se han construido con tablaroca y lámina cerca de 250 metros cuadrados de salones para alquiler.

 

 

 

 

 

En estos días el hotel renta estos espacios a una corporación policiaca para impartir cursos de entrenamiento a su personal.  Lamentablemente, las entusiastas arengas y gritos de estos valientes jóvenes han inquietado sensiblemente a muchos vecinos. Ante la inacción de las autoridades delegacionales, de la Secretaría de Medio Ambiente, de la SEDUVI o de la PAOT, un grupo de residentes de San Pedro de los Pinos ha buscado conciliar directamente con la gerencia del Holiday Inn Trade Center. La empresa se comprometió verbalmente a buscar la forma de mitigar el ruido, sobre todo durante los honores a la bandera que sus clientes realizan –al más puro estilo de los campos militares- a las 7 de la madrugada; sin embargo, los cambios de uso de suelo prevalecen y seguramente reservan nuevas sorpresas para los vecinos.

 

 

 

Durante los últimos siete años, el mayor número de denuncias ciudadanas presentadas ante la procuraduría ambiental capitalina han sido motivadas por los cambios de uso de suelo y por su principal síntoma, el ruido. El problema no sólo persiste sino, por el contrario y de acuerdo a sus cifras, registra un crecimiento sostenido en las 16 delegaciones.

 

Creo que es correcto que los vecinos busquemos conciliar intereses entre nosotros y me parece una práctica de convivencia de lo más saludable (como lo es también la denuncia). Pero, me pregunto, ¿hasta cuándo padeceremos la ausencia en la vida vecinal de las instituciones por las que pagamos en nuestras contribuciones? ▄.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53