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A 40 años de la conquista de la Luna, el desarrollo científico y tecnológico ha sido inequitativo

 

Es necesario que el Estado mexicano retome el liderazgo del desarrollo de la ciencia y la tecnología, desplazando sus beneficios hoy centrados en el confort individual hacia el logro del bienestar social, económico y ambiental.

Para el 2050 necesitaríamos de dos planetas Tierra para subsistir: WWF

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 20 de julio de 2009.

 

Al saber que hoy se cumplen cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna, me resulta inevitable pensar en la magnitud de las proezas logradas por la raza humana durante estos años fundamentalmente a través del desarrollo científico y tecnológico. Pero, también, me lleva a reflexionar sobre los profundos impactos que este desarrollo –hoy más enfocado al interés individual que al del beneficio de la humanidad en su conjunto- ha impreso sobre la faz de la Tierra, agudizando las diferencias sociales, devastando los recursos naturales y afectando como nunca antes al medio ambiente.

Apenas hace cuatro décadas nos sorprendimos al ver por primera vez fotografiada desde el espacio exterior al planeta Tierra (por James Lovell). También por primera vez, en la década de los sesenta escuchamos emocionados un concierto en vivo y vía satélite (a los Beatles con su “All You Need is Love”, a través del Pájaro Madrugador) y presenciamos por televisión dos olimpiadas (Tokio 1964 y México 1968). A los ojos de las nuevas generaciones, eso no tiene absolutamente nada de espectacular y hasta suena arcaico. Hoy, desde la comodidad de nuestro escritorio y con un procesador de datos miles de veces más potente que con el que se puso al hombre sobre la luna, podemos estar en tiempo real en prácticamente cualquier sitio del planeta.

 

 

Es cierto que durante estos cuarenta años, la tecnología nos ha dado niveles de confort nunca antes imaginados. Pero, desafortunadamente, también se han abierto brechas casi insalvables entre quienes poseen el conocimiento científico y tecnológico, y los que ven morir sus culturas tradicionales, multiplicarse su condición de marginalidad y pobreza.

En lo ambiental, y gracias a la frenética demanda de energía de las tecnologías “personales” o individualizadas (como lo es el automóvil), vivimos ya peligrosas modificaciones en los patrones climáticos y registramos niveles de contaminación sin precedentes. Este acento en el bienestar individual sobre el bienestar de la comunidad, es –en mi opinión- el responsable de que sólo durante estos cuarenta años se haya producido más cantidad de basura que a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Según ha dicho el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), en dos décadas más el desarrollo humano decaerá vertiginosamente debido al agotamiento de los recursos naturales y la civilización, tal y como hoy la entendemos, dejará de existir. Si continuamos con nuestro depredador avance sobre los recursos naturales –dice el organismo internacional-, para el año 2050 necesitaríamos de dos planetas Tierra para subsistir.

Hace cuarenta años, con la llegada del hombre a la luna, toda una generación se vio esperanzada con la idea de que para la tecnología no hay barreras; hoy, cuando ya padecemos las consecuencias que tienen nuestros excesos por un confort mal entendido, es necesario que retomemos el principio de que el desarrollo tecnológico debe estar siempre al servicio del bienestar social y, desde luego, que debe procurar y alcanzar la armonía con el medio ambiente.

Me parecen muy loables los esfuerzos de algunos gobiernos locales y del federal para dirigir ciertos cambios tecnológicos a favor del medio ambiente. Justamente en estos días se habla de la sustitución masiva de regaderas y dispositivos para ahorrar el agua en al Valle de México, o de focos y electrodomésticos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, creo que es necesario que –nuevamente- el Estado mexicano retome el liderazgo del desarrollo de la ciencia y la tecnología, desplazando sus beneficios hoy centrados en el confort individual hacia el logro del bienestar social, económico y ambiental.

 

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53