Sustituir focos
incandescentes por ahorradores, medida benéfica para el
medio ambiente
El Gobierno
Federal iniciará un programa para sustituir el 75% de los
270 millones de focos incandescentes en México, pero la
participación de la población será lo que determine el éxito
o fracaso de la medida
Se dejarían de
emitir a la atmósfera 35 millones de toneladas de dióxido de
carbono sólo por concepto de iluminación
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
2 de marzo de 2009.
Constantemente escuchamos hablar sobre lo conveniente que
resulta para nuestro bolsillo y –desde luego- para la
preservación del medio ambiente, sustituir los tradicionales
focos incandescentes con los que iluminamos nuestros
hogares, por focos ahorradores (o lámparas fluorescentes
compactas). Desafortunadamente, mucha gente renuncia a sus
buenas intenciones de proteger al medio ambiente cuando va a
la tienda y corrobora que un foco ahorrador es cinco veces
más caro que uno normal. De primer impacto, no nos detenemos
a calcular los enormes ahorros económicos ni mucho menos los
beneficios ambientales que traen consigo los focos
ahorradores.
Y es que, en general, los mexicanos somos consumidores
desordenados y poco informados. Otra sería nuestra reacción
si, cuando vamos a comprar un foco, consideráramos que uno
ahorrador dura ocho veces más y consume, tan sólo, una
tercera parte de la energía eléctrica que usa un foco
incandescente. En cuanto a las emisiones a la atmósfera de
dióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero), un
foco ahorrador produce sólo una cuarta parte de lo que lo
hace un foco incandescente; es decir, mientras un foco
normal de 60 Watts genera 62 kilos de CO2 al año, el foco
ahorrador sólo significa 15 kilos.
De acuerdo al INEGI, cada año se consumen en México 270
millones de focos incandescentes, lo que nos dice que sólo
por concepto de iluminación de este tipo, México emite a la
atmósfera alrededor de 17 millones de toneladas de dióxido
de carbono.
En estos días, el Gobierno Federal ha anunciado un proyecto
con el que se busca sustituir el 75 por ciento de los focos
incandescentes que hay en el país por focos ahorradores.
Echando mano de los mecanismos internacionales para el
desarrollo limpio y del mercado de bonos de carbono –así
como con la participación de empresas fabricantes y
distribuidoras de focos-, la idea es básicamente que la
gente se acerque a uno de los más de 4 mil puntos de
distribución en todo el país y ahí pueda cambiar su foco
incandescente usado por uno ahorrador nuevo.
Además de la importante reducción en el consumo de energía
eléctrica que esta medida significaría, se prevé dejar de
emitir a la atmósfera un total de 35 millones de toneladas
de CO2 en un lapso de cuatro años (el
5% de los 630 millones de toneladas de dióxido de carbono
que emite al año el país y que lo coloca entre los 15 más
contaminantes del planeta).
En mi opinión, el éxito o el fracaso de este proyecto de
sustitución de focos dependerán –como toda política pública-
de la participación y del involucramiento que se logre de la
población. Sin consumidores ordenados, informados y
responsables, corremos el riesgo de elevar el dispendio y
marginar así los beneficios esperados.
No hay que esperar más. Tome usted la iniciativa. La próxima
vez que tenga que cambiar un foco en su casa, compre uno
ahorrador y recuerde sus beneficios ambientales y que,
además, tendrá la misma intensidad de luz y, además, un
ahorro del 75 por ciento en su consumo.
Y también hay formas muy sencillas de aprovechar al máximo
la iluminación natural, como pintar de colores claros las
paredes o procurar la orientación correcta de las ventanas.
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