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Modificación de hábitos de consumo en México, no significa necesariamente mayor conciencia ambiental

 

INEGI registra una sensible reducción en la compra de ropa, enseres domésticos, equipo de cómputo y recreación

La crisis obliga a cambiar hábitos, pero lo ideal sería que una conciencia ambiental llevara a la población a elegir mejores patrones de consumo

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 2 de marzo de 2009.

 

Hace cinco meses (en octubre pasado), cuando ya se alcanzaba a ver en el horizonte de la economía mundial la venida de esta crisis que, por sus características, es inédita en la historia del capitalismo contemporáneo, se adivinaba también que los hábitos de consumo de la población necesariamente se trastocarían. Hoy están apareciendo ya algunas evaluaciones que confirman ese pronóstico, pero –sobre todo- estamos presenciando indicadores que perfilarían una importante reconfiguración del mercado nacional e internacional.

Amplios sectores de la población en México están modificando sustancialmente la manera en que utilizan su dinero, y esto necesariamente transformará los impactos que, al consumir, provocamos en el medio ambiente.

En su edición de hoy, el diario Reforma destacó algunos de los resultados obtenidos en la Encuesta Mensual sobre Establecimientos Comerciales –que realiza el INEGI y está disponible en su página Web-, y recoge también la percepción de varios representantes de cámaras industriales y comerciales del país sobre la actual realidad económica. En general, se observa que como consecuencia del aumento del desempleo y de la inflación, los mexicanos estamos modificando nuestros hábitos de consumo: así, por ejemplo, hoy gastamos en ropa (sobre todo importada) sólo una tercera parte de los que antes hacíamos, y por efectos de la crisis hemos dejado de destinar una considerable proporción de nuestro dinero para la adquisición de enseres domésticos, computadoras, calzado, accesorios de vestido, viajes y recreación.

De acuerdo a otra encuesta de la Consultora Nielsen –también publicada por Reforma-, para hacer frente al aumento en el precio de los combustibles muchos mexicanos vemos como opción utilizar más el transporte público y menos el auto particular; pensamos en adquirir vehículos con un aprovechamiento más eficiente de gasolina, elegimos caminar o usar la bicicleta, o reducir el uso de gas y electricidad, entre otras medidas.

Sin lugar a dudas, estas opciones buenas para el bolsillo los son también para el medio ambiente, pues su aplicación generalizada reduciría significativamente la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Lo deseable sería que los consumidores mexicanos optáramos por soluciones de este tipo, siendo plenamente conscientes de que, al elegirles, estamos haciéndole un bien al medio ambiente y a nuestra salud. Desafortunadamente, no todos lo estamos haciendo así. Los criterios ambientales, de salud pública o de servicio a la comunidad, están muy lejos de ser los que motivan a las personas para ejercer un consumo bien orientado y socialmente responsable. Prevalece un gasto orientado más hacia lo suntuario y a la reafirmación de lo individual, que a la construcción de un mercado avocado a la recuperación y comprometido con el bienestar social y el desarrollo sustentable.

En verdad creo que estamos frente a una oportunidad –también inédita- para reordenar y reorientar al mercado interno y al consumo, para ser económica, social y ambientalmente responsables.

Si ahorramos agua o luz en casa, no sólo lo hagamos porque queremos que el siguiente recibo llegue más o menos barato, sino fundamentalmente porque entendamos que así reducimos la contaminación y el deterioro ambiental del lugar donde vivimos.

Si optamos por utilizar el transporte público y no el auto, hagámoslo convencidos de que éste es un mejor hábito y que favorece enormemente al medio ambiente; y, claro, además nos ahorra una buena cantidad de recursos y tiempo.

Consumir responsablemente es consumir con inteligencia, con compromiso y respeto por la comunidad y por el medio ambiente. ▄

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