El 57% de las muertes
causadas por la contaminación en México, suceden en el
Distrito Federal
Complacencia,
indolencia e ignorancia de autoridades ambientales al
asegurar que no hay "evidencia científica" de los servicios
ambientales de los árboles
Contaminación e
insalubridad del agua, causa de enfermedad de 250 millones
de personas y muerte de 2 millones en todo el mundo
Antena Radio / Edición
vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?,
con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
23 de febrero de 2009.
Con motivo de los tres días continuos de pre-contingencia
ambiental que padeció el Distrito Federal la semana pasada
(cuando el Índice Metropolitano de Calidad del Aire rebasó
los 120 puntos), un diario de circulación nacional (Milenio)
retomó el pasado miércoles un informe de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) del que ya habíamos leído, en
septiembre del 2007, en las páginas de El Universal.
Resulta que el Departamento de Salud Pública y Medio
Ambiente de este importante organismo internacional, informó
que en México mueren al año 7 mil 600 personas (20 cada día)
a causa de la contaminación ambiental.
Y es que resulta que la exposición diaria al ozono y al
monóxido de carbono –emitido principalmente por los
vehículos automotores que utilizan gasolina disel-, es
causante de padecimientos como el asma y de enfermedades
cardiovasculares e infecciosas cuyas complicaciones llevan
muchas veces a la muerte. Tan solo en el Distrito Federal,
donde circulan diariamente alrededor de 4 millones de
vehículos automotores, más de la mitad del año se registra
una mala calidad del aire. Consecuentemente, el mayor índice
de enfermedades respiratorias y el 57 por ciento de las
muertes señaladas por la OMS se concentran en la capital del
país.
El Instituto Nacional de Salud Pública, de la Secretaría de
Salud, ha estimado que al menos una cuarta parte de las
enfermedades que padecemos los mexicanos tienen su origen en
la contaminación ambiental. Sin embargo, sabemos que esta
cifra es aún mayor cuando consideramos que, por la
insalubridad y la contaminación del agua, en el mundo
–principalmente en los países menos desarrollados- cada año
enferman alrededor de 250 millones de personas y mueren más
de 2 millones, o que seis mil niños mueren diariamente en el
planeta por enfermedades que serían fácilmente prevenibles
contando con mejor calidad del agua.
México se ubica entre los países medios en cuanto a muertes
por contaminación atmosférica y ambiental. China ocupa el
primer lugar con 275 mil muertes al año; Estados Unidos con
41 mil 200; Rusia con 37 mil; Japón con 23 mil 800; Brasil
con 12 mil 900; México con 7 mil 600 y Colombia registra tan
sólo 2 mil 700.
Ante la contundencia de las cifras de personas enfermas y de
la evidencia de los decesos anuales causados por la
contaminación ambiental –principalmente por la contaminación
del aire-, contrasta la complacencia, la indolencia y hasta
la ignorancia de algunos servidores públicos cuya función es
–al menos en la ley- la defensa de nuestro derecho a contar
con un medio ambiente saludable y adecuado para nuestro
bienestar. Este sábado 21 de febrero, en entrevista con
El Universal, se cuestionó a cierta autoridad
ambiental sobre la necesidad de restituir el arbolado que ha
sido retirado durante la construcción de la Línea 12 del
Metro en la Ciudad de México. Su respuesta fue que no hay
argumentos científicos que determinen con exactitud los
servicios ambientales que ofrecen los árboles, y que da lo
mismo si son restituidos éste año o el que viene. Esto es
–en mi opinión- en verdad lamentable, sobre todo cuando
constatamos que el éxito de la política en materia de
calidad del aire, implementada desde hace 20 años, comienza
ya a tener retrocesos y que sucumbirá de no fortalecerse
acciones de protección y ampliación de las zonas arboladas
de la ciudad.

Es importante que exijamos a nuestras autoridades mayor
compromiso en materia ambiental, pero que también nosotros
hagamos nuestra parte reduciendo los contaminantes que
depositamos en el aire:
·
Si contamos con un automóvil, démosle un buen mantenimiento
y –si en nuestra ciudad existe el programa- cumplamos con
las verificaciones periódicas.
·
Evitemos quemar basura o hacer fogatas, ya que ello
contribuye a la acumulación de contaminantes en el aire.
·
Informémonos sobre las formas de cuidar nuestra salud ante
la contaminación, especialmente cuando se trata de grupos
vulnerables, como los niños o las personas de la tercera
edad.