Incumplimiento a normatividad de ruido y vibraciones durante obras viales en el Distrito Federal

Las obras de repavimentación del Circuito Interior son necesarias y benéficas para la ciudad, pero se incumple con los niveles permitidos de emisión de ruido

A pesar de contar con mayores recursos y más denuncias, la Procuraduría Ambiental local sólo emitió tres recomendaciones públicas durante el 2008

 

Antena Radio / Edición vespertina / Sección Medio Ambiente, ¿Qué puedo hacer yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 9 de febrero de 2009.

 

Quiero compartirles que esta mañana me levanté con la sensación de tener el cerebro completamente seco, si no paralizado, sí en cambio con dificultades para tomar las sencillas decisiones que uno hace todos los días al despertarse. Ya instalado en mi estudio –y después de haber leído los encabezados y algunas notas en los periódicos nacionales para encontrar un tema de relevancia que compartir y reflexionar junto con los radioescuchas-, comprobé que, efectivamente, mi cerebro amaneció como aturdido, constipado, prácticamente incapaz de concentrarse en un tema y, menos aún, de enfocarlo desde sus diversas perspectivas.

No fue sino hasta que comencé a platicar con algunos de mis vecinos, que caí en cuenta de cuál era el motivo de mi estreñimiento cerebral matutino: la falta de sueño y lo mal que dormí la noche anterior a causa de la contaminación auditiva. Resulta que a lo largo de las avenidas Revolución y Patriotismo, que atraviesan a las colonias Tacubaya, Escandón, San Pedro de los Pinos, Noche Buena, Nonoalco, San Juan y Mixcoac, se están realizando obras de repavimentación durante la madrugada. No sólo el ruido generado por los motores y las cadenas de la maquinaria pesada, sino también la vibración provocada en las casas por el rompimiento de la actual capa asfáltica, me hicieron tener una pésima calidad de sueño. 

 

 

No tengo la menor duda: las obras públicas que realiza el gobierno capitalino son importantes, muchas de ellas necesarias y merecen nuestra comprensión, tolerancia y paciencia. Finalmente, se supone que están destinadas a mantener y elevar nuestra calidad de vida. El tiempo que dura su realización y las consecuentes molestias, realmente son insignificantes comparadas con los enormes beneficios que darán estas inversiones públicas a la ciudad.

Sin embargo, no puedo dejarme de preguntar si durante la realización de obras públicas de esta magnitud e importancia, las autoridades se encuentran exentas del cumplimiento de la ley. Ya en ocasiones anteriores, en este espacio he hablado de que en nuestro país y, particularmente, en el Distrito Federal, la legislación ambiental protege a la población de la contaminación por ruido y vibraciones. También, hemos hablado sobre las graves afectaciones que este tipo de contaminación provoca en la salud humana (afectaciones nerviosas, cardiacas, gastrointestinales y –evidentemente- del oído, entre muchas otras) y sabemos de los incontables trastornos que induce el ruido en la comunicación y en la convivencia social.

En México existe una norma federal que pone límites a la emisión de ruido de fuentes fijas y móviles, tanto durante el día como por la noche, y en la Ciudad de México hay normatividad local en materia de contaminación auditiva que es aún más estricta que la federal. Como es lógico, estas regulaciones deben ser cumplidas por todos, incluida la autoridad pública. De acuerdo a la norma, en el DF, durante las noches, ninguna actividad debe rebasar los 62 decibeles (que equivale al sonido producido durante una conversación normal). Evidentemente, en las obras de repavimentación del Circuito Interior, sin duda necesarias, la normatividad no se está respetando.

En otra época hubiera recomendado a quienes nos escuchan en el DF y padecen molestias a causa de la contaminación por ruido, acudir a presentar una denuncia a la Procuraduría Ambiental local. Si bien esa es la opción jurídica, desafortunadamente, debo decir que esta institución que emitía anualmente más de siete recomendaciones para exigir al gobierno de la ciudad cumplir con la legislación ambiental y urbana, el año pasado vio un aumento en su presupuesto (de más del 50%) y en el número de denuncias recibidas, pero redujo a menos de la mitad sus recomendaciones y los llamamientos a las autoridades.

Total de recomendaciones publicas emitidas por la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF (PAOT), 2002 - 2008
AÑO NÚMERO DE RECOMENDACIONES
2002 5
2003 7
2004 6
2005 12
2006 8
2007 7
2008 3

     Fuente: PAOT, 2009.

En lo que se logra que esta autoridad ambiental recupere la fortaleza de antes, es importante que los habitantes de la ciudad nos protejamos de la contaminación auditiva.

Con sencillas adecuaciones y con materiales baratos, podemos aislar el ruido y las vibraciones que generamos en talleres y establecimientos; sembrando árboles o arbustos de tamaño mediano en el frente de nuestras casas, balcones o ventanas, tendremos una barrera que reduce significativamente el ruido.

Pero sobre todo, informémonos sobre el derecho que tenemos a un medio ambiente en el que el ruido no afecte a nuestra salud y bienestar. ▄

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