Navidad: época de mayores agresiones en contra del medio ambiente

Existen más de 80 viveros de árboles de Navidad en todo el país; sin embargo, se importan más de 450 mil pinos que se producen principalmente de Canadá y EU

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 8 de diciembre de 2008

 

Contrariamente al espíritu de armonía y paz que debiera reinar en esta temporada navideña, es justamente durante estos días cuando más agredimos e impactamos al medio ambiente en el que transcurre cotidianamente nuestra convivencia. Las sociedades contemporáneas hemos transformado ya una festividad dirigida a la reflexión, a la unión, la concordia y la construcción de la paz, en un pretexto más para darle vuelo a ese neurótico placer que nos produce el hecho de consumir. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros ignora la enorme responsabilidad ambiental que conlleva el hecho de consumir cualquier producto, y casi siempre acudimos al mercado para hacer compras de manera desordenada y hasta inconsciente.

 Y es que los hechos hablan por sí mismos y dan cuenta del dispendio. Ciudades como el Distrito Federal, Chihuahua y Durango, entre otras más, reportan que durante las festividades decembrinas la cantidad de basura recogida en los domicilios o de la vía pública se incrementa en alrededor de un 20%. Lo mismo sucede con el consumo de la energía eléctrica. Por ejemplo, de acuerdo al Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDEA), los ayuntamientos españoles gastan en alumbrado navideño unos 30 millones de kilovatios por hora, que es la misma cantidad de electricidad que consume un barrio de unas 50.000 viviendas al año (y lo que produce la emisión a la atmósfera de 10.000 toneladas de CO2).

 Por ello, quiero sugerir a nuestro auditorio moderar el consumo y no dejarse llevar por el bombardeo publicitario de estas fechas, que nos trata de convencer que sólo regalando tales o cuales productos lograremos expresar nuestro aprecio o el amor a nuestros seres queridos. Creo que es mucho más valioso darle a la familia dos o tres horas más del tiempo que habitualmente pasamos en su compañía, de lo que puede ser cualquier otro tipo de regalo disponible en el mercado. Bien dicen que “lo importante es el juego, no el juguete”.

En cuanto al uso de las series de luces con las que adornamos nuestros hogares en estos días, es conveniente no comprarlas en el mercado informal porque su calidad no es la óptima. Estos productos (generalmente de procedencia china), además de tener mala calidad y de hacer un consumo inadecuado de la energía, duran poco y hasta han sido causantes de incendios y de otros accidentes. Mi sugerencia es remplazar las series de foquitos convencionales incandescentes por las que llevan led (siglas de light emission diodes, o diodos emisores de luz). También, es ideal colocar un timer para encender y apagar la iluminación por períodos de tiempo determinados. Seguramente lo van a agradecer cuando les llegue el recibo de la luz.

Respecto a la conveniencia de que los árboles de Navidad sean naturales o sintéticos, ambos tienen sus promotores y sus detractores, sus ventajas y sus desventajas. Si usted tiene un árbol sintético y lo usa cada año, está muy bien: úselo. Pero si en cambio le gusta poner un árbol natural en su casa, es recomendable que éste provenga de uno de los más de 80 viveros de árboles de Navidad que hay en todo el país o, en su caso, de los más de 450 mil pinos que se producen e importan del extranjero (principalmente de Canadá y EU).

Por lo general, estas plantaciones comerciales se han desarrollado sobre tierras erosionadas y sin vegetación, logrando así devolverle su riqueza al suelo y a los ecosistemas donde se ubican. Un ejemplo ampliamente reconocido en México y en el extranjero es el “Bosque de los Árboles de Navidad”, en Amecameca, al pie de los volcanes, donde gracias a la iniciativa de Ernesto Maurer, no sólo han sido recuperadas para el bosque más de 280 hectáreas, sino que se han generado fuentes de empleo y se ha recuperado una importante parte del legado cultural de esa localidad.

No esperemos a que el avance de la actual crisis económica nos obligue, a fuerza de golpes y descalabros, a moderar nuestros hábitos de consumo; esta Navidad es una buena oportunidad para demostrarnos a nosotros mismos que podemos hacer un uso más racional y sustentable de la energía, de los recursos naturales y –en última instancia- de la economía. Pero sobre todo, demostremos que somos capaces de expresar nuestros sentimientos abierta y desprejuiciadamente. ▄

 

Plaza Galerías, en Houston, Tx., EEUU

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53