El Plan Quetzal, novela del Químico Luís Manuel Guerra sobre las inundaciones en Tabasco

El destacado comunicador ambiental recurre a la novela, a fin de sensibilizar al auditorio respecto de la problemática ambiental en el sureste del país

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 24 de noviembre de 2008

 

En los días recientes, salió a la luz pública una interesante y muy inquietante novela que a muchos nos ha sorprendido por dos hechos: primero, porque su autor es –desde hace más de tres décadas- uno de los más importantes comunicadores y divulgadores de temas ambientales y ecológicos en nuestro país (si no es que el único): el Químico Luís Manuel Guerra; y, segundo, porque independientemente de los elementos de ficción o de fantasía contenidos en cada uno de los cautivadores capítulos de esta narración, cada escena de la historia esboza verosímiles y bien sustentadas hipótesis que señalan  las causas ambientales de los desastres vividos en los estados de Tabasco y Chiapas en el año 2007, así como las inducidas por seres humanos a lo largo de nuestra historia reciente,.

El Plan Quetzal; Tabasco: Crónica de una inundación anunciada, es el primer libro del Químico Guerra como novelista. Para quienes no conozcan la trayectoria de este destacado mexicano, egresado de nuestra máxima casa de estudios –la UNAM-, baste con decir que fue el primer científico que realizó, de manera independiente, mediciones de la calidad del aire en la Ciudad de México y creó -en el año 1988- el programa voluntario de restricción al uso del automóvil (“Un día sin auto”, antecedente inmediato del “Hoy no circula”). También, y desde mediados de los años ochenta, el químico Guerra ha venido realizando una incansable e inteligente labor de divulgación a través de los medios electrónicos e impresos de nuestro país, buscando concientizar al auditorio sobre la importancia de la preservación del medio ambiente y la protección ecológica, el desarrollo de tecnologías limpias y el cuidado de la vida en el planeta en general.

Lejos de ser un texto complicado en conceptos o en su lenguaje (lo que quizás esperaríamos de un autor cuya formación es la química y la compleja relación entre los elementos), El Plan Quetzal… es una novela cuya lectura fluye y transcurre a través de personajes que nos son íntimamente familiares, de acontecimientos que nos sacudieron e impactaron en diferentes escalas y tiempo, y en un espacio (el Sureste mexicano) biológicamente diverso que persistentemente nos hemos negado a comprender en toda su diversidad, pero que, dramática e inexorablemente, impone el destino de la vida para millones de personas, especies animales y vegetales.

En El Plan Quetzal…, las inundaciones del año 2007 en la planicie tabasqueña y los acontecimientos en el alto Grijalva, no sólo sacan a flote la terrible devastación causada por el ser humano en los bosques y selvas tropicales de los estados de Tabasco y Chiapas (y, desde luego, la destrucción de sus ecosistemas); también, yacen en la superficie la acumulación histórica de decisiones gubernamentales apresuradas, las consecuencias de acciones colectivas irresponsables e inmediatistas, y –desde luego-, en medio de situaciones extremas, emergen llenas de luz, erotismo y pasión, las emociones humanas que evidencian nuestra esencia intensamente biológica y el inseparable vínculo que tenemos con la naturaleza.

Pero, en esta novela hay, sobre todo, un reconocimiento explícito de la inteligencia y de las emociones que dan vida a cada uno de sus personajes: los hombres y mujeres que han llevado la electricidad y las grandes obras de infraestructura a todas las regiones del país; los que han desarrollado conocimientos y capacidades tecnológicas para procurar el bienestar de los pueblos; los indígenas que –a pesar del llamado “desarrollo”- cobijan en sus costumbres y ancestral conocimiento el respeto a la naturaleza y sus procesos; y, por qué no decirlo, subyace en esta cautivadora novela el profundo amor del autor a nuestro planeta, a la vida y a la pareja.

No es tarea sencilla la divulgación de conocimientos que nos hagan más sensibles para percibir lo que está sucediendo con el medio ambiente, y por tanto, que nos permitan actuar de manera más responsable y menos destructiva de la naturaleza. Festejo que un hombre dedicado a la ciencia y a la comunicación, y que procura cotidianamente socializar su erudición sobre el tema ambiental –el químico Luís Manuel Guerra-, recurra hoy, con singulares dotes de novelista, a relatarnos una historia (no sé si real o no) sobre las terribles inundaciones del 2007 en Tabasco. En verdad, yo les invito a leer El Plan Quetzal, Tabasco: Crónica de una inundación anunciada, novela publicada por Editorial Patria. ▄

 

Zona del Río Grijalva donde la montaña tapó, en noviembre de 2007, el cauce del río e impidió la llegada del agua a la planicie tabasqueña. Foto: Google Earth

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