Falta de tecnificación e
inversiones en el campo propicia pérdida del capital natural
en México
Agricultura de subsistencia y prácticas como
roza-tumba-quema, principal motivo de los incendios
forestales en el pais
Más de 600 mil hectáreas de bosques y selvas se pierden
anualmente por incendios forestales; el Sureste, la región
más afectada
Noticiero Antena Radio / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el
Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
17 de noviembre de 2008
Hemos escuchado durante los últimos días que, desde el
jueves pasado, cerca de 6 mil hectáreas de bosques en el
estado de California, en los Estados Unidos, están siendo
devoradas por incendios sin control y que más de 10 mil
personas ya han tendido que ser desalojadas de sus hogares
en el noreste de la ciudad de Los Ángeles. Y es que todas
las condiciones ambientales confluyeron para darle vida a un
desastre de las proporciones que hoy presenciamos: una
sequía de más de dos años en el suroeste de la Unión
Americana, vientos de más de 120 kilómetros por hora, y el
fuego que encontró las condiciones adecuadas para su
dispersión.
El calentamiento global del planeta está causando un
incremento sensible en los incendios forestales en todo el
planeta. Las temperaturas más elevadas resecan el suelo y
las hojas, el aire más cálido produce más rayos, y –de
acuerdo a
Mark Fenn, Investigador forestal de la Universidad de
California- la contaminación del aire en ciudades como Los
Ángeles y el Distrito Federal, provoca que los árboles sean
más vulnerables a plagas, enfermedades y sequías, pero sobre
todo les lleva a acumular más carbono en sus troncos y ramas
–carbono que es altamente inflamable. De acuerdo a los
registros disponibles, se sabe que durante los últimos 28
años, y por causa de la elevación de las emisiones de
dióxido de carbono a la atmósfera, el número de incendios
forestales (en todo el continente americano y en otras
regiones del planeta), prácticamente se ha quintuplicado
(como lo muestra Al Gore en “La Verdad Incómoda”).
El fuego es un elemento necesario para la salud de los
bosques. Aproximadamente, cada 15 años los bosques necesitan
pasar por un proceso de incendios naturales (como sucede,
por ejemplo, en Baja California) no sólo para controlar sus
enfermedades, sino también para equilibrar la densidad de
sus poblaciones. Contradictoriamente, en el caso de los
Estados Unidos, las mismas medidas que se realizan para
evitar que ocurran incendios forestales, son las que
ocasionan que la masa forestal se incremente de forma
notable, envejezca, y cuando ocurre un incendio, se extienda
en grandes magnitudes. En ese país, muchos de los incendios
forestales inician por causas naturales, pero una gran
proporción de los mismos se deben también a la
irresponsabilidad de los paseantes y visitantes de los
bosques (que no apagan completamente las fogatas, avientan
cigarrillos encendidos e incluso causan de manera
intencional los incendios), o por la ocupación del
territorio forestal con casas y otras actividades humanas.
En México las cosas son radicalmente distintas. Noventa y
nueve por ciento de los incendios forestales, son iniciados
por el ser humano. El fuego ha sido la principal causa de la
deforestación y de que hayamos perdido ya más del cuarenta
por ciento de las selvas y bosques tropicales, y
más de la mitad de los bosques templados de coníferas,
encinos y otras especies de hoja ancha (como los álamos y
los fresnos).
Hoy en día, y por causa de la agricultura de subsistencia,
la deforestación persiste a ritmos muy elevados. Los datos
oficiales reportan tasas anuales de deforestación superiores
a las 500 mil hectáreas, con mucha mayor incidencia en el
sur y sureste de México (donde paradójicamente sobreviven
los ecosistemas más valiosos). Pero otras estimaciones han
llegado a ubicar las tasas de deforestación al triple de
esta cifra (en cerca de 1.5 millones de hectáreas anuales).
Y es que la ya crónica falta de inversión y tecnificación
del campo mexicano, ha favorecido la persistencia de
ancestrales prácticas agrícolas como la roza-tumba y quema,
que –con el uso intensivo del fuego para suplir las
carencias de maquinaria y mano de obra- anualmente afecta
entre 200 mil y 400 mil hectáreas de suelo agrícola. Además
de esto, un total de 14 mil incendios forestales al año (por
este mismo uso incontrolado del fuego), acaban con alrededor
de 600 mil hectáreas de ricos ecosistemas forestales y
pastizales.
La época de mayor ocurrencia de incendios forestales en
México es entre los meses de marzo y mayo, cuando inicia el
ciclo agrícola de la primavera. Si bien evitar o combatir
los incendios está primordialmente en manos de los
trabajadores del campo y, desde luego, en las autoridades
gubernamentales, nosotros como ciudadanos comunes podemos
contribuir a minimizarles. Si en nuestra localidad vemos la
ocurrencia de un incendio forestal, llamemos de inmediato a
las oficinas de la Comisión Nacional Forestal (01
800 INCENDIO o al
01 800 46 23 63 46). Cuando vayamos de paseo al
bosque, evitemos hacer fogatas o, si las hacemos,
asegurémonos de que quedan perfectamente apagadas antes de
retirarnos. No tiremos colillas encendidas al bosque y,
sobre todo, respetemos los usos del suelo forestal. ▄
