Suspende
empresa española Eurus construcción de central
eléctrica de energía eólica en Oaxaca
Los criterios
ambientales no son siquiera considerados en el conflicto
político protagonizado por 170 ejidatarios, ni por gobiernos
ni por organizaciones involucradas
Las tierras en
disputa podrían acabar, por efectos del cambio climático,
erosionadas o sumergidas bajo el agua, como ya sucede en
Tabasco
Noticiero Antena Radio / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el
Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
3 de noviembre de 2008
En este espacio he insistido sobre la impostergable
necesidad que tenemos los seres humanos de cambiar nuestras
formas de consumo y, particularmente, las maneras en que
estamos generando la energía requerida para producir
electricidad y, así, movilizar al transporte o hacer
funcionar a la industria, a nuestras casas o a los servicios
públicos. No está por demás que recordemos –una vez más- que
el uso de fuentes de energía no renovables, como el carbón o
el petróleo, han contaminado al planeta con bióxido de
carbono a tal grado, que estamos padeciendo ya un sensible
aumento en las temperaturas globales y experimentando
cambios en los patrones del clima que están afectando la
disponibilidad de alimentos, la seguridad de la población y
la salud misma de los seres vivos en todo el mundo.
También aquí he referido en repetidas ocasiones la
conveniencia de que los mexicanos comencemos a desarrollar y
a utilizar la energía eólica (la obtenida por la fuerza del
viento al mover hélices capaces de generar importantes
cantidades de electricidad), pues ello evitaría la quema de
cientos de miles de barriles de petróleo y, desde luego, la
consecuente contaminación del medio ambiente. Sólo por dar
un ejemplo: en
febrero de 2005, la central más grande de energía eólica del
mundo comenzó a operar en
Brunsbüttel, Alemania. Este gigante de 183 metros de
alto (el "REpower 5M") posee un rotor de 126 metros de
diámetro y puede generar hasta cinco megavatios de
electricidad, lo cual es suficiente como para abastecer
alrededor de 4 mil 500 viviendas –un logro incomparable en
todo el mundo.
El año
pasado, con mucho orgullo al considerar que México entraría
de lleno a la corriente mundial de energías alternativas,
recibimos la noticia de que diversas empresas privadas,
mayoritariamente españolas, tenían en puerta una lista de
proyectos de inversión para la generación de electricidad a
partir del viento. Los expertos aseguraron que en la región
de La Ventosa, en el estado de Oaxaca, en donde se
desarrollarían la mayoría de los proyectos, representa un
potencial de producción de energía 20 por ciento superior al
promedio mundial.
Además de
la oportunidad para las empresas involucradas de obtener
energía eléctrica barata, los beneficios ambientales
perfilaron un proyecto a todas luces de avanzada; y es así
que se concretó la inversión de más de 4 mil 500 millones de
dólares para la generación –en un plazo de cinco años- de 2
mil megawatts de energía limpia.

Desafortunadamente para quienes creemos en la inteligencia y
en la capacidad de los mexicanos para colocarnos a la
vanguardia en la producción de energía limpia y
ambientalmente amigable, el día de hoy hemos leído en la
prensa nacional que la empresa española Eurus ha
suspendido, de manera indefinida, la construcción de la
central eolo-eléctrica La Venta IV, en Juchitán,
Oaxaca. En esta etapa del proyecto, que registra ya un 12
por ciento de avance y una inversión de 500 millones de
dólares, se alcanzaría la capacidad para producir 250
megawatts de energía limpia, misma que consumirían
principalmente las plantas de Cemex.
Resulta que
la central está bloqueada por unos 170 campesinos –de los
373 que integran al ejido La Venta IV- quienes además de
reclamar pagos por casi el triple de la cantidad
originalmente pactada con la empresa española por concepto
de arrendamiento de 2 mil hectáreas de sus tierras,
desconocen hoy los acuerdos que dieron certeza a la
inversión inicial en este importante proyecto. Es lamentable
ver que quienes encabezan la inconformidad
están apelando incluso a argumentos hasta
xenofóbicos, hablando de la "nueva embestida del
sistema de dominación y despojo de las tierras en contra de
los indígenas, iniciado por los españoles hace 515 años"
(Ver:
Asamblea en Defensa de la Tierra y el Territorio).
En fin, en
el conflicto político desatado por la construcción de una
central generadora de energía limpia en Oaxaca, los
criterios ambientales parecen ser –como siempre- los menos
relevantes. Ninguno de los órdenes de gobierno, ni las
empresas públicas y privadas involucradas, ni las
organizaciones civiles, han sido capaces de comunicar
durante sus negociaciones con los ejidatarios los beneficios
ambientales del proyecto. Esto es, indudablemente, una
cuestión de ganar-ganar. Así que, ni Dios ni el diablo.
Cuando el cambio climático sea irreversible ya, entre otras
cosas, por el aumento de más del 110 por ciento en la
demanda de energía eléctrica y el consecuente incremento del
50 por ciento de las emisiones de bióxido de carbono a la
atmósfera por la quema de petróleo, quizás las tierras
disputadas hoy estarán o completamente erosionadas o
sumergidas (como está sucediendo en Tabasco) bajo metros de
agua por las irrefrenables inundaciones. ▄
