No son tan positivos los resultados ambientales del crecimiento de la actividad turística

En la Riviera Maya Profepa ha clausurado desarrollos que incumplen con la legislación ambiental y en Bahías de Huatulco el acceso al agua potable es ya causa de conflicto 

 

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 29 de septiembre de 2008

 

En el México contemporáneo, la actividad turística ha significado uno de los principales motores de la economía y, sin lugar a dudas, ha sido una entusiasta promotora de los valores culturales y nacionales, tanto en el interior como en el exterior del país. Desde finales de los años sesenta, el Estado mexicano ha dirigido importantes políticas y recursos públicos para desarrollar infraestructura e impulsar el crecimiento de destinos de playa como Cancún, Ixtapa-Zihuatanejo, Los Cabos, Loreto y Huatulco. También, se ha buscado fortalecer la afluencia turística a los sitios que albergan la amplia riqueza arqueológica, histórica, arquitectónica y patrimonial de nuestro país. Hoy, el sector turístico contribuye con el 8% de la producción nacional y con más del 5% del empleo total.

Es correcto afirmar que la inversión en el sector turístico ha dado resultados positivos en lo económico, pues en lo que va de la presente década las cifras perfilan un significativo crecimiento tanto en el número de visitantes como en el volumen total de captación de divisas. Solamente en el año 2007, la llegada de dólares por la actividad turística aumentó en un 6% con relación al año anterior (con más de 12 mil 900 millones de dólares), lo que coloca a México como una de las diez naciones que mayor número de divisas obtienen por el turismo. Pero, desafortunadamente, el balance de los resultados en lo ambiental no es hoy tan bueno y hasta pareciera que, en muchos casos, queremos matar a la “gallina de los huevos de oro”.

Uno de los principales atractivos que ofrece México al visitante tanto nacional como extranjero, además de la calidez y hospitalidad de su gente, son indiscutiblemente sus riquezas naturales y la diversidad de paisajes. Contradictoriamente, la sed de ganancias de algunos inversionistas ha llevado a desequilibrar y destruir el frágil equilibrio de muchos ecosistemas en diferentes regiones de la geografía nacional.

En la Riviera Maya, por ejemplo, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha clausurado recientemente desarrollos turísticos que, sin más, incumplieron con las condicionantes ambientales, destruyendo importantes extensiones de manglares  o contaminando el suelo y los cuerpos de agua subterránea (los cenotes). Más al sur, en las Bahías de Huatulco, comienza ya a haber problemas de insuficiente disposición de agua dulce a causa de la sobreexplotación de los pozos, por los cambios de uso del suelo forestal para incorporar actividades agrícolas y, desde luego, por la irracional deforestación que padece hoy la sierra del Pacífico oaxaqueño. De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), esta importante cuenca mexicana ha perdido –en sólo cinco años- más del 17% de su cobertura vegetal.

Y así pudiéramos abundar en incontables ejemplos de cómo estamos acabando certeramente con los atractivos naturales y turísticos del país. Pero me parece que es mejor reflexionar sobre las soluciones. Si usted, estimable radioescucha, es una persona que tiene el privilegio de poder invertir su capital y su trabajo en los servicios al turista, piense que la mejor manera de hacer competitiva a su empresa es cumpliendo con la ley y protegiendo justamente lo que hace atractivo al destino: su gente, su cultura, pero sobre todo, su riqueza paisajística y natural. Y si usted, como yo, goza ocasionalmente visitando los incomparables destinos que ofrece México, procure respetar al ecosistema local no contaminando con basura, con fogatas o ruido; en el sitio que se hospede, haga un uso racional del agua y de la energía eléctrica; pero, sobre todo, infórmese de las principales características y de las formas adecuadas para no dañar al medio ambiente del sitio que visite.

   

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