Contundentes, conclusiones del Congreso Mundial de la
Naturaleza de Barcelona
Sin embargo, cabe
el optimismo ante la afluencia de tantas propuestas de
solución en temas álgidos
Noticiero Antena Radio / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el
Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
20 de octubre de 2008
Como lo adelantamos hace ocho días en este mismo espacio,
las conclusiones alcanzadas por científicos y especialistas
después del
Congreso Mundial de la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza (UICN) –realizado en
la ciudad de Barcelona y cubierto por el Sistema Nacional de
Noticiarios-, han sido contundentes y reflejan una situación
que demanda nuestra atención respecto de las actuales
condiciones ambientales en el planeta. Si bien el
diagnóstico es preocupante, también es posible ser optimista
ante la creatividad y el compromiso de miles de personas
alrededor del mundo que plantean soluciones y alternativas
viables para lograr un desarrollo sustentable.
En términos económicos (tan comentados en estas últimas
semanas), los costos por la pérdida de la biodiversidad –o
del llamado “capital natural”- no sólo están siendo más
cuantiosos en incontables regiones del planeta y hasta
cuadruplican cada año a los costos de la actual crisis
financiera, sino que, en muchos casos, lamentablemente
tenemos que hablar ya de pérdidas irreparables. El mensaje
que envía el Congreso Mundial de la Naturaleza es que:
trabajar en favor de la conservación y de la protección de
la biodiversidad en cualquier parte del mundo, apuntalará
siempre el bienestar de las sociedades y de su economía.
Pero, por otra parte, se advierte la necesidad de atacar
decididamente a las causas estructurales de la pérdida de la
biodiversidad (como la pobreza extrema y la desigualdad
social), al mismo tiempo que se está luchando por reducir
sus impactos.
El tema del uso de los biocombustibles ocupó gran parte de
las discusiones y la atención de los asistentes al Congreso
de la UICN. Ahí, se hizo un llamado a los gobiernos para que
regulen y administren este tipo de energéticos a fin de
limitar sus potenciales impactos sobre las personas y la
naturaleza. Se urgió a desarrollar líneas de acción y
estándares generales para la elaboración de proyectos que
involucren a los biocombustibles, así como –en general-
buscar integrar de mejor forma los asuntos relativos a la
biodiversidad en las políticas y prácticas sobre cambio
climático, energía, desarrollo, seguridad, derechos humanos,
mercados y comercio.
Quizás uno de los temas más preocupantes que fueron
discutidos por los especialistas es el de la
sobreexplotación de los recursos marinos y las pesquerías,
sobre todo aquellas que transcurren en aguas internacionales
y que, por encontrarse fuera de la jurisdicción de las
naciones, son aprovechadas por todos pero no son
administradas por nadie. Algunas resoluciones para el manejo
apropiado del atún y del tiburón fueron alcanzadas en el
Congreso de Barcelona, pero el tema requerirá –sin duda- de
acuerdos y compromisos asumidos en el marco de las Naciones
Unidas.
En materia de cambio climático, la UICN ha demandado al
mundo metas más específicas y prontas en materia de
reducción de las emisiones de dióxido de carbono a la
atmósfera. Se llamó a las naciones industrializadas a
reducir la producción de este gas –para el año 2050- entre
un 50 y un 85 por ciento, no permitiendo así la elevación de
las temperaturas globales más allá de los 2º C, además de
realizar acciones encaminadas a frenar la deforestación,
restaurar, proteger y conservar la biodiversidad, los
servicios ambientales y los ecosistemas en todo el mundo.
La actual crisis financiera ha puesto en duda la voluntad y
el compromiso de algunos países (especialmente los de Europa
del Este, Estados Unidos y Japón) para alcanzar los
objetivos asumidos para el año 2020, de reducir en un 20 por
ciento las emisiones de CO² y elevar también en un 20 por
ciento la generación de energía renovable a partir de
fuentes limpias. Yo creo que los pueblos y los gobiernos que
opten hoy por invertir en alternativas energéticas y de
desarrollo que ayuden a conservar sus recursos naturales y
la integridad de sus ecosistemas, están llamados a ser
naciones que podrán generar mayor bienestar y equidad para
sus ciudadanos.
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