Riqueza natural y
paisaje en los destinos turísticos, principal
atractivo de la actividad
El sector
turístico ha mostrado un crecimiento sostenido,
posicionándose como un motor fundamental de la economía; por
ello, es necesario cuidar los ecosistemas en destinos
Ya hay ejemplos
de impactos negativos al entorno en en centros integralmente
planeados, como en la Riviera Maya o en Huatulco
Noticiero Antena Radio / Sección
Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el
Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9
de FM y 1220 de AM,
22 de septiembre de 2008
En el
México contemporáneo, la actividad turística ha significado
uno de los principales motores de la economía y, sin lugar a
dudas, ha sido una entusiasta promotora de los valores
culturales y nacionales, tanto en el interior como en el
exterior del país. Desde finales de los años sesenta, el
Estado mexicano ha dirigido importantes políticas y recursos
públicos para desarrollar infraestructura e impulsar el
crecimiento de destinos de playa como Cancún,
Ixtapa-Zihuatanejo, Los Cabos, Loreto y Huatulco. También,
se ha buscado fortalecer la afluencia turística a los sitios
que albergan la amplia riqueza arqueológica, histórica,
arquitectónica y patrimonial de nuestro país. Hoy, el
sector turístico contribuye con el 8% de la producción
nacional y con más del 5% del empleo total.
Es correcto
afirmar que la inversión en el sector turístico ha dado
resultados positivos en lo económico, pues en lo que va de
la presente década las cifras perfilan un significativo
crecimiento tanto en el número de visitantes como en el
volumen total de captación de divisas. Solamente en el año
2007, la llegada de dólares por la actividad turística
aumentó en un 6% con relación al año anterior (con más de 12
mil 900 millones de dólares), lo que coloca a México como
una de las diez naciones que mayor número de divisas
obtienen por el turismo. Pero, desafortunadamente, el
balance de los resultados en lo ambiental no es hoy tan
bueno y hasta pareciera que, en muchos casos, queremos matar
a la “gallina de los huevos de oro”.
Uno de los
principales atractivos que ofrece México al visitante tanto
nacional como extranjero, además de la calidez y
hospitalidad de su gente, son indiscutiblemente sus riquezas
naturales y la diversidad de paisajes. Contradictoriamente,
la sed de ganancias de algunos inversionistas ha llevado a
desequilibrar y destruir el frágil equilibrio de muchos
ecosistemas en diferentes regiones de la geografía nacional.
En la
Riviera Maya, por ejemplo, la Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente (Profepa) ha clausurado recientemente
desarrollos turísticos que, sin más, incumplieron con las
condicionantes ambientales, destruyendo importantes
extensiones de manglares o contaminando el suelo y los
cuerpos de agua subterránea (los cenotes). Más al sur, en
las Bahías de Huatulco, comienza ya a haber problemas de
insuficiente disposición de agua dulce a causa de la
sobreexplotación de los pozos, por los cambios de uso del
suelo forestal para incorporar actividades agrícolas y,
desde luego, por la irracional deforestación que padece hoy
la sierra del Pacífico oaxaqueño. De acuerdo con el Fondo
Mundial para la Naturaleza (WWF), esta importante cuenca
mexicana ha perdido –en sólo cinco años- más del 17% de su
cobertura vegetal.
Y así
pudiéramos abundar en incontables ejemplos de cómo estamos
acabando certeramente con los atractivos naturales y
turísticos del país. Pero me parece que es mejor reflexionar
sobre las soluciones. Si usted, estimable radioescucha, es
una persona que tiene el privilegio de poder invertir su
capital y su trabajo en los servicios al turista, piense que
la mejor manera de hacer competitiva a su empresa es
cumpliendo con la ley y protegiendo justamente lo que hace
atractivo al destino: su gente, su cultura, pero sobre todo,
su riqueza paisajística y natural. Y si usted, como yo, goza
ocasionalmente visitando los incomparables destinos que
ofrece México, procure respetar al ecosistema local no
contaminando con basura, con fogatas o ruido; en el sitio
que se hospede, haga un uso racional del agua y de la
energía eléctrica; pero, sobre todo, infórmese de las
principales características y de las formas adecuadas para
no dañar al medio ambiente del sitio que visite. ▄