Propietarios de mascotas tienen un serio compromiso con el medio ambiente

Vecinos del Parque México, junto con empresas privadas y autoridades delegacionales, han dado el ejemplo de cómo manejar responsablemente a las mascotas y las heces en espacios públicos

Se recogen de la vía pública del Distrito Federal hasta 620 toneladas diarias de excremento

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 22 de septiembre de 2008

A lo largo de la historia, la relación de los seres humanos con los animales ha sido determinante en el desarrollo de prácticamente todas las culturas y de las civilizaciones en diferentes latitudes del planeta. Los animales nos han acompañado ancestralmente como proveedores de carne para nuestra dieta, pero también como valiosa herramienta de apoyo en las actividades agrícolas, ganaderas y en la producción de alimentos en general. Y, desde luego, en el ámbito doméstico, especies como los perros, los gatos y otros mamíferos; las aves, los peces y hasta algunos reptiles, han destacado como incondicionales compañeros para millones y millones de personas.

Más allá del debate teórico y jurídico respecto a que si los animales tienen o no derechos, es importante señalar que quienes manejan o conviven con ellos sí tienen obligaciones perfectamente delimitadas por la ley, así como puntuales penalidades por su incumplimiento. En México y en otros países del mundo existe una amplia normatividad donde se establecen reglas suficientemente claras para regular esquemas sanitarios, ambientales e incluso sociales, derivados de nuestra íntima relación con los animales. Por mencionar algunos ejemplos, a nivel federal hay una Ley General de Vida Silvestre, que establece las competencias de los diferentes órdenes de gobierno para la conservación y el aprovechamiento sustentable de la vida silvestre y su hábitat; en lo local, contamos con la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, que establece los derechos y las obligaciones que tenemos las personas que aquí habitamos de dar un trato digno y respetuoso a los animales domésticos. Y aún más, la Ley de Cultura Cívica condiciona el manejo que hagan los dueños de sus mascotas en la vía pública de la Ciudad de México.

Hablando de los animales domésticos, quienes tenemos la alegría de contar con un perro o un gato, también hemos adquirido una seria responsabilidad con el medio ambiente de nuestra casa, de nuestro vecindario, colonia y de la ciudad en general. Hay que señalar que, por un manejo inadecuado de los perros y los gatos, en las calles de la capital del país son depositadas diariamente alrededor de 620 toneladas de excremento. Como bien sabemos, este tipo de contaminación genera graves afectaciones a la salud tanto de los mismos animales como a los seres humanos, afectaciones manifestadas en enfermedades parasitarias, respiratorias, bacterianas y virales.

Ante esta problemática, es necesario que quienes somos dueños de algún animal doméstico nos hagamos responsables de ellos y de las formas de convivencia con los demás seres humanos. Hay ejemplos muy exitosos donde los habitantes de ciertas colonias de la ciudad, unieron sus esfuerzos como vecinos y buscaron alianzas con las autoridades públicas y con empresas privadas productoras de alimento para perro, a fin de hacer un manejo responsable de las heces caninas. El resultado ha sido muy positivo y se palpa en un mejor uso de los espacios públicos (en este caso, del Parque San Martín o México), la fabricación de composta y abono de estupenda calidad y contenido orgánico, así como una mejora sustancial de lasd condiciones ambientales del barrio.

¿Qué podemos hacer las personas que convivimos diariamente con animales o que somos dueños de mascotas, a fin de ser responsables con nuestro medio ambiente?

Mis recomendaciones serían:

·         Preferir los alimentos balanceados para que las heces sean menos olorosas y más compactas, lo que facilitará su recolección.

·         Cuando paseamos al perro, traer siempre una bolsa para poder recoger las heces que deje en la calle.

·         Evitar alimentarlas con carnes crudas o poco cocidas, ya que esto favorecerá una mejor digestión.

·         No dejar salir a los perros o a los gatos solos a la calle, porque además de no darnos cuenta dónde defecan, también implican un riesgo de seguridad para las otras personas.

·         Brindarles atención médica periódica.

·         En el caso de los perros callejeros, es conveniente avisar a la autoridad para que los traslade a algún albergue donde se les pueda brindar la atención que necesitan. ▄

 

   

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