Deterioro ambiental y pérdida de recursos naturales, serio problema de inseguridad en México

Aunque la población no lo perciba así, los delitos contra el medio ambiente atentan contra el patrimonio, la salud y la vida de las personas

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 1º de septiembre de 2008

 

El sábado pasado, en la capital de la República Mexicana y en otras importantes ciudades del país, la sociedad civil salió nuevamente a las calles para recordarle al poder público las obligaciones fundamentales que le dan sentido y razón de ser al Estado: la seguridad y la salvaguarda del bienestar e integridad de toda la población. La persistencia y el aumento de los delitos que están afectando tanto a la vida cotidiana como al patrimonio de las personas y de las familias (como el secuestro, el homicidio o el robo), es sólo un síntoma más de la avanzada enfermedad que corre por las venas del cuerpo social mexicano: la falta de cumplimiento y aplicación efectiva de la Ley.

Las profundas contradicciones, la caótica desorganización, la arraigada corrupción e ineficiencia que priva en las instituciones policíacas, esas que son las encargadas de prevenir y combatir estos delitos –hoy al alza-, han merecido con sobrada razón el hartazgo y el reclamo organizado de amplios sectores de la población.

Y bueno, si echamos una mirada al tema de la procuración y la administración de la justicia ambiental en México, nos encontraremos con un escenario parecido y, en ocasiones, mucho más alarmante. Diariamente, en las ciudades y en el campo mexicano, se comete un sinnúmero de delitos en contra del medio ambiente que si bien no son percibidos por la población como una afectación directa a las personas, finalmente sí constituyen un atentado en contra de nuestro patrimonio, de la salud y de la vida.

Por ejemplo, más del 70% del agua en el país tiene algún grado de contaminación a causa de las descargas de residuos agrícolas, domésticos o industriales, sin que –en la mayoría de los casos- se apliquen sanciones, multas o castigo alguno en contra de los responsables. Y es que recordemos que más de la mitad de las personas que hoy ocupan las camas de los hospitales en el mundo, padecen alguna enfermedad relacionada con la mala calidad y la contaminación del agua, además de que diariamente fallecen por esta causa alrededor de 4 mil personas en todo el orbe (una tercera parte de ellos niños).

En el caso de la tala ilegal de los bosques y de áreas verdes, y a pesar de estar tipificado como un delito ambiental, en México estamos perdiendo más de 280 millones de árboles al año, lo que además de traer severas afectaciones a la salud y a la calidad de vida de la población, es causa de desastres hidrometeorológicos que –cuando hay crecientes de los ríos o inundaciones- acaban con el patrimonio y con la vida de cientos de familias en todo el país. Es vergonzoso enterarse de que los tala-montes en prácticamente todas las regiones forestales del país, cuentan con mejores equipos de trabajo, comunicación y transporte, del que pueden tener las autoridades encargadas de salvaguardar los recursos naturales.

Por éstas y muchas otras razones que no puedo abordar por la brevedad del tiempo, me parece que es necesario que el reclamo ciudadano a las autoridades públicas por la galopante inseguridad que vivimos en el país, incluya también, entre otros, al tema de la protección del medio ambiente y la preservación de los recursos naturales.

La devastación de la flora y la fauna, la acelerada pérdida de la biodiversidad en el territorio nacional, la contaminación de los ríos, lagos y mares, entre otros muchos problemas, son también síntoma de la ineficiencia institucional, de la impunidad y de la inseguridad que nos está ahogando y que –indiscutiblemente- pone en jaque a nuestra democracia. ▄

   

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