Dos terceras partes de los primates mexicanos, en peligro de extinción

Destrucción de sus hábitats, fragmentación del territorio y comercio ilegal, entre las principales causas

En el año 2003, el 45% de los monos araña vendidos ilegalmente en la Ciudad de México provenía del Mercado de Sonora: UNAM

 

Noticiero Antena Radio / Sección Medio Ambiente, ¿Qué Puedo Hacer Yo?, con el Lic. Francisco Calderón Córdova / 107.9 de FM y 1220 de AM, 18 de agosto de 2008

Hace algunos días concluyó, en Edimburgo, Escocia, el XXII Congreso de la Sociedad Internacional de Primatología, evento en el que la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) dio a conocer cifras alarmantes respecto de la situación actual que viven las especies de primates en todo el planeta. Más de la mitad de todos estos mamíferos –por cierto, los parientes más cercanos del ser humano-, están en peligro de extinción, de desaparecer para siempre de la faz de la tierra, a causa de la irracional e irresponsable destrucción que diariamente hacemos de sus hábitats.

Actividades como la tala clandestina para el comercio ilegal de la madera, la quema de árboles para ampliar las zonas de cultivo o la ganadería, y –en general- los cambios de uso de suelo de los bosques tropicales (además de la caza ilegal), están llevando a la extinción a más de 634 clases de antropoides  en todo el mundo. Y, desde luego, esto significa que simultáneamente están desapareciendo incontables especies animales y vegetales que, hasta hace poco, sustentaban la existencia de primates como los monos, los orangutanes, chimpancés, macacos o lémures, entre muchos otros.

En el informe de la Unión Mundial para la Naturaleza se señala al Continente Asiático como la zona de mayor devastación ecológica de la Tierra, pues el 70% de los antropoides que habitan en su territorio están identificados ya en peligro de extinción. Tan solo en Vietnam y Camboya, 90% de las especies de antropomorfos están en la “lista roja” de la UICN. Esto –desde luego- nos habla también de la preocupante pérdida de la biodiversidad vegetal y faunística que está aconteciendo en toda Asía.

En México las cosas tampoco están bien. De 1980 a la fecha, las principales áreas de distribución de las tres especies de monos más importantes del país (el mono araña, el mono aullador negro y el mono aullador de manto) han reducido en un 80%, poniendo también en peligro de extinción a más de dos tercios (67%) de todas las especies de primates mexicanos. Si bien los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo siguen contando con refugios naturales donde habitan estos mamíferos, lo cierto es que la fragmentación de los hábitats y el avance depredador del ser humano sobre el territorio ha dado al traste con los ciclos de vida de las especies. (UN DATO: Se sabe, por ejemplo, que una colonia de diez monos aulladores requiere de 30 hectáreas de bosque para conseguir alimento o que diez monos araña necesitan de 500 hectáreas).

El Laboratorio de Primatología del Instituto de Biología de la UNAM, identificó como otra causa de la pérdida de estos mamíferos a la cacería furtiva y al comercio ilegal, principalmente del mono araña, para tenerles como mascotas en ciudades como el DF. Sinceramente, no sé qué calidad de persona puede tener por mascota en su casa a uno de estos frágiles animalitos (por mucho que asegure amarlos), cuando sabemos que por cada cría de mono que llega al mercado negro, tuvieron que morir otras cuatro crías, diez madres y algunos miembros más de la familia.

El mismo estudio de la UNAM indica que –en el año 2003- el 45% de estos animalitos, en la Ciudad de México, fueron comprados en el Mercado de Sonora, y el resto fueron adquiridos en carreteras o a través de traficantes (ante la inacción e indolencia de quienes entonces eran los responsables de la vigilancia de los recursos naturales y la vida silvestre en el país). Es lamentable saber que muchos mono araña que llegan a domicilios de la ciudad como mascota de alguien, finalmente mueren estrangulados con sus cadenas, electrocutados en las líneas de energía o por ataques de perros.

En nuestras manos está salvaguardar a estos primates de la depredación y la extinción. Es importante que no favorezcamos la existencia del mercado negro ni la prosperidad del comercio ilegal de especies silvestres, como también es imprescindible que nos esforcemos por no deteriorar más, por restaurar y conservar los ecosistemas mexicanos, en donde –por cierto- habita cerca del 11% de la biodiversidad de todo el planeta. Denunciemos el tráfico ilegal de especies y a las autoridades  ambientales corruptas; prefiramos mejor salir a la naturaleza y ver a estos animales viviendo en plenitud en sus hábitats originales, y no como prisioneros en nuestra casa. ▄

 

 

Nota relacionada: http://megablogolis.blogspot.com/2008/06/uno-de-mis-primeros-operativos.html

   

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