Poca voluntad de naciones industrializadas para frenar el calentamiento global

Domina el tema energético y la demanda de más petróleo a los países productores.

"Compromiso" para reducir el 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero hasta el año 2050

Noticiero Antena Radio / 107.9 de FM y 1220 de AM, 14 de julio de 2008

En su acostumbrada sección de los lunes, en el noticiero Antena Radio, del Sistema Nacional de Noticiarios, el especialista en temas ambientales, Francisco Calderón Córdova, informó al auditorio que el pasado 8 de julio concluyó, en la ciudad de Toyako, Japón, la Cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), que reúne a los países más industrializados del planeta (Japón, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos). Comentó que los resultados alcanzados en esta cumbre en materia de acciones para combatir el calentamiento global fueron, en consideración de expertos, activistas y agrupaciones ambientalistas, muy desafortunados y reflejan la poca voluntad y la irresponsabilidad de los líderes de las principales economías del planeta respecto de la crisis ambiental del planeta.

Y es que resulta que las naciones que son responsables de la emisión de más del 75% de las emisiones de los gases llamados de “efecto invernadero”, acordaron reducir al menos 50 por ciento de estas emisiones para el año 2050, estableciendo que cada nación fije su propia meta a mediano plazo. Hay que decir –además- que este compromiso no es vinculante, o sea, no es obligatorio para ninguna de estas naciones, por lo que no existen garantías reales de que se cumpla con esta meta -lamentó Francisco Calderón.

La preocupación fundamental de los miembros del G-8 fue, sobre todo, el alza en los precios del petróleo y su efecto negativo sobre la economía mundial, lo que derivó en un llamado a los países productores de hidrocarburos a aumentar su producción y reducir precios. En segundo término, se hizo un tímido reconocimiento del efecto  negativo que está teniendo la producción de biocombustibles sobre los precios de productos agrícolas, como el maíz o la caña de azúcar.

Y es que, para muchos, los compromisos asumidos por los países más industrializados del planeta no está a la altura de la emergencia ambiental que hoy presenciamos y que requiere de acciones decididas e impostergables. Simplemente hay que recordar que, un día después de la terminación de la Cumbre del G-8, el mundo presenció cómo, por causa del calentamiento global, se desmoronó el milenario puente de hielo del glaciar Perito Moreno, en el oeste de la provincia argentina de Santa Cruz; o también, las conclusiones a las que llegó hace un par de semanas un equipo franco-chileno (y publicadas en la revista Science), en el sentido del impacto que está teniendo el calentamiento global sobre 171 especies de plantas en el continente europeo, obligándoles a trepar 29 metros por año en promedio para lograr sobrevivir.

Calderón Córdova dijo que si cupiera el optimismo por los compromisos alcanzados por los países del G-8, destacaría el hecho de que es la primera vez que los Estados Unidos de Norteamérica –responsable de la emisión de más del 30% de los gases de efecto invernadero en el planeta- acepta una meta de reducción de estos gases. De igual manera, consideró que es muy positivo el anuncio hecho por el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, sobre la creación de fondos de inversión para el clima (FIC), con recursos de Japón, Estados Unidos y Gran Bretaña (algo muy parecido a la propuesta del Fondo Verde, presentada por el presidente Felipe Calderón).

En opinión del especialista, fue un avance el haber incorporado a los trabajos de esta cumbre a países como México, China, India, Sudáfrica y Brasil, pues ello dio la oportunidad de incorporar –en alguna escala- la visión de las economías “emergentes” en los acuerdos y compromisos alcanzados.

Con preocupación, Francisco Calderón dijo que hay quienes piensan que de aquí al año 2050, cuando deseablemente los países industrializados cumplan con sus compromisos y se reduzcan el 50% de los gases de efecto invernadero, el planeta Tierra ya estará cocido. Ante esta tibieza e irresponsabilidad de los líderes políticos de las principales economías del planeta, somos nosotros, los miembros de la sociedad civil, los ciudadanos organizados o también en lo individual, quienes podemos llevar a cabo acciones contundentes para postergar y hasta revertir el calentamiento global: ahorremos energía, cambiemos hábitos para reducir la emisión de dióxido de carbono, protejamos a los árboles y las áreas verdes y, sobre todo, informémonos sobre las múltiples maneras en que podemos proteger al medio ambiente, concluyó.

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