Es su sección
dentro del noticiero vespertino de Horizonte 107.9 de FM y
de "la B Grande", 1220 de AM, Medio Ambiente; qué puedo
hacer yo, el Lic. Francisco Calderón Córdova,
especialista en temas ambientales, dijo que -generalmente-
cuando hablamos o escuchamos hablar de la contaminación del
aire, pensamos casi de inmediato en los grandes
congestionamientos automovilísticos en las calles y avenidas
de la ciudad, donde los escapes emiten humo –o esmog- en
enormes cantidades; o también, evocamos la imagen de las
chimeneas industriales, oscureciendo con sus perniciosos
humos el azul del cielo y la luz del sol.
Desafortunadamente, subrayó el especialista, el problema de
la contaminación del aire lo tenemos también en aquellos
espacios donde pudiéramos sentirnos más protegidos, o sea,
al interior de nuestras casas, oficinas y escuelas. Por
causa de la contaminación “intramuros” existen serias
afectaciones a nuestra salud y, tristemente, este tipo de
contaminación golpea gravemente a la salud de los miembros
más vulnerables de la familia: los niños.
Calderón Córdova
comentó que hace dos años y medio, en enero de 2006, la
Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), en asociación
con organizaciones de salud pública y los gobiernos de
Canadá, Estados Unidos y México, dio a conocer el Informe
sobre indicadores de salud infantil y medio ambiente en
América del Norte, el primero en su género. Dijo que el
estudio buscó indagar las principales causas del asma y
otras enfermedades respiratorias recurrentes en los niños de
la región, así como los efectos sobre la salud por la
exposición al plomo y a otras sustancias tóxicas; también,
se contempló investigar las características regionales de
las enfermedades propagadas por el agua.
El asma infantil fue el único indicador del cual los tres
países dieron información completa para la integración del
citado informe. Los datos revelaron una cifra creciente de
asma entre los niños de toda la región, lo que se puede
deber –desde luego- a la contaminación atmosférica en
exteriores, como el ozono troposférico que respiramos y las
partículas suspendidas, que siguen siendo un severo problema
en las tres naciones.
Sin embrago, el
informe llama la atención sobre la contaminación del aire en
el interior de las habitaciones y de nuestras viviendas.
En México,
la exposición al humo por la quema de leña o carbón en
interiores es un problema de consideración, ya que un
porcentaje elevado de la población, prioritariamente en las
áreas rurales, continúa utilizando este tipo de combustible
para cocinar o para calentar el hogar. En contraste –y
aunque los niños canadienses y estadounidenses tienen cada
vez menos posibilidades de exponerse al humo del tabaco en
el ambiente-, los datos de Estados Unidos muestran que
ciertos grupos siguen afectados de su salud de manera
desproporcionada por el consumo de cigarrillos en el
interior de las viviendas.
En cuanto
a la contaminación por plomo (que es responsable de
patologías tan severas como el saturnismo o el
envenenamiento de la sangre, entre otras), Francisco
Calderón dijo que estudios de caso en los tres países
muestran mejorías en los niveles de plomo en la sangre de
los niños, debido a la eliminación de dicho metal en las
gasolinas. Sin embrago, persisten en los tres países fuertes
riesgos a la salud por la exposición a este contaminante al
interior de las casas, sobre todo por la utilización de
pinturas elaboradas con base de plomo. Solamente en los
Estados Unidos, se considera que el 25% de los hogares
tienen un "…riesgo significativo por la pintura a base de
plomo, por pintura deteriorada, polvo contaminado o suelo
contaminado con plomo en el exterior del hogar".
México es
la zona de la región que se enfrenta a los riesgos mayores
en lo referente al agua y los servicios sanitarios. Para el
año 2003 se informó que 17 por ciento de la población
mexicana no contaba con agua de calidad bacteriológica
aceptable. Sin embargo, se reconoce que ha habido avances
tanto en la provisión de servicios sanitarios como en la
dotación de agua bacteriológicamente limpia, lo que ha
contribuido a reducir las enfermedades diarreicas de 126
muertes por cada 100,000 niños –en 1990-, a 20 en 2002.
Así pues,
los indicadores presentados en el Informe
de salud infantil y medio
ambiente en América del Norte son importantes
para dar seguimiento y comunicar la salud y el bienestar de
los más de 123 millones de niños de América del Norte, ya
que los contaminantes ambientales están afectándoles de
manera muy distinta que a los adultos.
Los niños
suelen comer más, beber más agua y respirar más aire en
relación con su talla que los adultos. Las actividades
comunes de los niños (como meterse las manos a la boca o
jugar en exteriores) pueden traducirse en mayores
exposiciones a ciertos contaminantes y que les afectan de
manera desproporcionada porque su sistema inmunológico, por
ejemplo, no está desarrollado por completo y sus órganos se
dañan con mayor facilidad.
¿Qué
podemos hacer para reducir estos riesgos sobre la salud
infantil?
·
Evitar fumar al interior de la casa o la oficina, sobre todo
cuando se convive con niños.
·
Si
utilizamos la leña como combustible para cocinar o
calentarnos, y si no tenemos la posibilidad de utilizar gas
LP o gas natural, debemos procurar que las habitaciones
tengan una adecuada ventilación.
·
Mantener limpias y bien pintadas las paredes y los techos de
nuestras casas, utilizando siempre pinturas libres de plomo.
·
Contar con agua hervida y potable, así como con adecuadas
instalaciones sanitarias.
·
Pero –sobre todo- cuidar la salud de nuestros niños y la
propia, procurando un ambiente adecuado al interior de
nuestros hogares.