Existen consecuencias
ambientales y en la salud por mal manejo de baterías
De las aproximadamente 635 mil toneladas de pilas que se
desecharon entre 1960 y 2003, 190 mil toneladas corresponden
a sustancias tóxicas que producen serias afectaciones al ser
humano. Por fortuna, en la ciudad ya se están uniendo
esfuerzos para implementar programas de acopio
Panorama Informativo 88.9 FM. Radio ACIR.
Ciudad de México
Martes 31 Octubre, 2006
Trasmitido el 29 de octubre de 2006. Texto: Érika Larios
Este
domingo, en la emisión matutina del programa “Panorama
Informativo”, que conduce Guillermina García, a través de la
frecuencia 88.9 de FM, se entrevistó al
Lic. Francisco Calderón
Córdova, Coordinador de Participación
Ciudadana y Difusión de la
Procuraduría Ambiental y
del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal,
quien se refirió al grave problema de las pilas.
En primera
instancia habló sobre las baterías que emplean los teléfonos
celulares. Al respecto señaló que anualmente se generan unas
75 toneladas de pilas de telefonía inalámbrica, que
representan una cantidad considerable de residuos peligrosos
que no solamente contaminan nuestro medio ambiente, sino
también pueden traer consecuencias graves a la salud.
Afortunadamente, dijo, ya algunas compañías telefónicas
están implementando programas de acopio; por lo que
recomendó acercarse a estas empresas y preguntar sobre sus
programas.
Sobre las
baterías que cotidianamente utilizamos, el funcionario
lamentó que aún no exista un programa serio de acopio;
aunque reconoció que algunas organizaciones ciudadanas -como
es el caso de la organización ecologista Roma-Condesa- están
uniendo esfuerzos con autoridades del Distrito Federal y del
Estado de México para que próximamente haya un programa de
acopio en la ciudad. Incluso, comentó, “se están buscando
financiamientos por parte del Banco Mundial, no sólo para el
acopio, sino también para instalar plantas de reciclaje”.
Calderón
Córdova
invitó al auditorio a ingresar a la página de internet de
esta organización (www.romacondesa.org),
para obtener mayor información sobre éste y otros programas,
ya que con gran esfuerzo desde 2004 trabaja en todo lo que
tiene que ver con el manejo de los residuos y, a partir de
marzo de este año, está incursionando en el manejo de las
baterías; idea que surgió de un foro que se realizó en la
Asamblea Legislativa del Distrito Federal, encabezado por la
entonces asambleísta Martha Delgado.
El también
vocero comentó que de acuerdo con un estudio del Instituto
Nacional de Ecología (INE), de 1960 a 2003 se liberaron, en
el país, alrededor de 635 mil toneladas de pilas; lo que
representa 190 mil toneladas de sustancias tóxicas que traen
graves problemas a la salud del ser humano.
Cuando se
desecha una batería, dijo, ésta puede contaminar el agua.
Por ejemplo, las pilas que utilizamos en los relojes (pilas
de botón), tienen la capacidad de contaminar 600 mil litros
de agua -más o menos la capacidad que tiene la Alberca
Olímpica de la UNAM-, ya que muchas de estas pilas contienen
mercurio que puede generar saturnismo, cambios de
personalidad, pérdida de visión o de memoria, sordera, o
problemas muy graves en riñones y pulmones, en cualquier
persona.
Por su
parte, el cadmio produce lesiones pulmonares; el níquel,
reacciones alérgicas muy serias, como asma (entre el 10 y 15
por ciento de la población es sensible al níquel); el
magnesio, perturbaciones mentales y emocionales; y el litio
produce intoxicación aguda y fallas respiratorias. En una
palabra, dijo, las consecuencias a la salud pueden ser muy
severas, si a las pilas no se les da un manejo adecuado,
como residuo peligroso, cuando lo tiramos a la basura.
Por
ello, dijo el funcionario, se recomienda que utilicemos los
envases de PET (Politereftalato de etileno), de los
refrescos o aguas que comúnmente consumimos, para ir
acumulando las baterías que desechamos para después tirarlas
a la basura de manera aislada y evitar que, al descomponerse
o reventarse, contaminen el suelo y los mantos freáticos de
la ciudad.
Al ser
cuestionado sobre el por qué cuesta tanto trabajo mantener
una cultura de cuidado al medio ambiente,
Francisco Calderón
atribuyó esta aparente “falta de interés” a que la gente no
tiene la costumbre de acceder a la información. “Muchas
veces despreciamos nuestro entorno y consideramos que lo
ecológico comienza donde termina la ciudad y empiezan los
bosques; pero aún así le tenemos desprecio a nuestros
bosques o áreas naturales que están fuera de la ciudad, ya
que no consideramos a nuestro entorno urbano como parte del
medio ambiente”.
Por otra
parte, dijo, esto también tiene que ver mucho con nuestros
hábitos de consumo. Lo que la
PAOT
recomienda en el caso de las pilas es preferir, cuando se
pueda, utilizar aparatos que se conecten directamente a la
energía eléctrica.
Un dato
importante a tomar en cuenta es que las pilas gastan, en
promedio, 450 veces más energía en comparación con la
corriente eléctrica.
Otro grave
problema es que la mitad de las pilas que utilizamos son
“piratas” (en su mayoría chinas de las que invaden el
comercio informal); las cuales son más dañinas porque al
tener menos energía, nos obligan a consumirlas más seguido y
su composición provoca que frecuentemente se “revienten” y
dañen nuestros aparatos. Por ello, recomendó, utilizar
baterías de empresas reconocidas, es decir “de marca”, y
decirle “no a la piratería”.
El Lic.
Calderón
coincidió con la conductora en que lo que hace falta es
hacer más difusión para impulsar este tipo de campañas de
concientización y profundizar más en materia de educación
ambiental. Sin embargo, agregó, es necesario que también
como ciudadanos y habitantes de esta ciudad, “exijamos a
nuestras autoridades y busquemos que nuestro marco jurídico
exija a las autoridades que tomen cartas en el asunto”.
La
PAOT, dijo,
trabaja muy de cerca con organizaciones ciudadanas como la
Roma-Condesa, porque “creemos en las iniciativas que vienen
de parte de los ciudadanos; son más transcendentales de lo
que pueden ser las iniciativas que vienen de las
autoridades”. Por el momento, comentó, esta organización
está tratando de recolectar más de 35 mil firmas para
impedir la importación de pilas chinas.
Por ello,
insistió, una acción que podemos hacer como ciudadanos es
adherirnos a este tipo de iniciativas. Debemos coordinarnos,
participar todos los sectores: los ciudadanos, los
empresarios y los gobiernos, para que los problemas
ambientales tengan una solución integral, ya que la cuestión
ambiental no solamente es responsabilidad de los gobiernos,
sino de todos. Hay que aprovechar que en México contamos con
un marco legal bastante completo en la materia para unir
esfuerzos en beneficio de nosotros mismos y de futuras
generaciones, concluyó.