Graves, las consecuencias ambientales y de salud que provoca el uso de pilas

Cuando se desecha una batería se liberan sustancias tóxicas que producen serias afectaciones tanto al ambiente como a la salud del ser humano

Ollin Caban, IMER Radio Ciudadana 660 AM
Ciudad de México
Viernes 9 Febrero, 2007

Programa trasmitido el jueves 8 de febrero de 2007 de las 21 a las 22 horas. Texto y fotografía: Érika Larios.

En la emisión de ayer jueves por la noche del programa “Ollin Caban”, que se transmite a través de la frecuencia 660 AM Radio Ciudadana del IMER, el Lic. Francisco Calderón Córdova, Coordinador de Participación Ciudadana y Difusión de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal, se refirió a los impactos negativos -sobre el medio ambiente y la salud de la población- que genera el uso de pilas.

El funcionario comentó que de acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Ecología (INE) –publicado en 2004 en la Gaceta Ecológica INE-Semarnat-, de 1960 a 2003 se liberaron en el país alrededor de 635 mil toneladas de baterías; lo que representa unas 190 mil toneladas de sustancias tóxicas, claro está, sin considerar las llamadas “pilas piratas”.

En relación con la información que recientemente ha aparecido en algunas publicaciones, en el sentido de que no constituye ningún riesgo el desechar las pilas como cualquier residuo, el también vocero de la PAOT señaló, de manera contundente, que habrá que investigar de dónde proviene tal información, ya que las investigaciones que se han realizado hasta hoy, advierten las graves consecuencias que conlleva el mal manejo de este residuo peligroso.

Al referirse a los efectos que producen los componentes de las pilas en la salud, Calderón Córdova destacó que estos son muy variados debido a que contienen diversas sustancias que van –por citar sólo algunas- desde el mercurio y el cadmio, hasta el níquel y el manganeso.

Explicó que la exposición a muchos de estos químicos produce cáncer. Por ejemplo, hay estudios médicos que han demostrado que el consumo de alimentos contaminados con mercurio, provocan cambios de personalidad, pérdida de visión y memoria, sordera y problemas graves en los riñones o en los pulmones.

Por su parte, respirar cadmio puede traer como consecuencia serias lesiones en los pulmones y, cuando se ingiere, generalmente se acumula en los riñones. Mientras tanto, el níquel provoca reacciones alérgicas muy serias; se estima que entre el 10 y 15 por ciento de la población es sensible a este compuesto. Asimismo, el manganeso produce en las personas ataques de asma cuando se exponen a éste por largos periodos; además de perturbaciones mentales y emocionales, movimientos lentos y falta de coordinación.

En una palabra, dijo el Lic. Calderón, las repercusiones en la salud pueden ser muy severas, si a las pilas no se les da un manejo adecuado cuando las tiramos a la basura. Recordó al auditorio que tanto nuestra Constitución como la legislación ambiental, protegen el derecho que tenemos todos a gozar de un medio ambiente sano y adecuado para nuestra salud.

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