El ruido es una forma de contaminación ambiental

Cambiemos Juntos, ISSSTE. Mónica Reyes y José Antonio Vega, conductores / XEW Radio 900 AM
Ciudad de México
Viernes 22 Junio, 2007

Entrevista transmitida el sábado 16 de junio de 2007. 6:30-7:00 hrs. Texto: Andrés Ortiz.

Al programa “Cambiemos Juntos”, que patrocina el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), asistió el Coordinador de Participación Ciudadana y Difusión de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF (PAOT), Lic. Francisco Calderón Córdova. Mónica Reyes y José Antonio Vega fueron los conductores de esta emisión, dedicada al tema de la “Contaminación auditiva en la Ciudad de México”.

Francisco Calderón definió a la contaminación auditiva como una forma de contaminación ambiental que es poco conocida, poca atendida, ya que faltan indicadores precisos para medirla. Para la contaminación del aire o atmosférica existen métodos de medición como los Imeca y también programas como “Hoy No Circula”, las “contingencias ambientales” u otras medidas que involucran la participación de la ciudadanía para abatir los índices negativos. Sin embargo, la contaminación auditiva no está siendo medida ni regulada de manera totalmente adecuada, a pesar de tener efectos muy dañinos para la salud humana.

El decibel (o decibeles en plural) es la unidad de medida del ruido. Por ejemplo, una plática normal entre personas se sitúa más o menos en 40 decibeles, mientras que el sonido que produce un avión al despegar está cerca de los 140 decibeles. El oído humano empieza a sufrir molestias cuando el ruido rebasa los 75 u 80 decibeles; después de este límite se generan molestias físicas que, si perduran, pueden dañar partes del aparato auditivo humano como el tímpano. El ruido también puede producir afectaciones perniciosas derivadas; en el nivel psicológico puede causar estrés en las personas y luego, es posible que el mantenimiento de situaciones estresantes pueda, a su vez, derivar en padecimientos de tipo fisiológico como los intestinales.

Desde la creación de la PAOT en 2002 hasta la fecha –continuó explicando Calderón Córdova- casi una cuarta parte de todas las denuncias recibidas se relacionan con las molestias de ruido que sufren los habitantes de la Ciudad de México. Se trata de ruido generado por múltiples fuentes: talleres, fábricas, antros y bares, imprentas, tiendas que anuncian sus productos con altavoces y música amplificada, en fin, una muy diversa lista de productores de ruido. Se atendió hasta una denuncia sobre la generación de ruido en un templo de culto religioso que sacaba sus bocinas al exterior y tenía muy alta su música y sus rezos.

En los casos –que, por cierto, se denuncian mucho-, de música u otros sonidos que se generan en domicilios particulares y que por su nivel de decibeles molesta a los vecinos, la instancia a la que se debe recurrir es la Procuraduría Social del Distrito Federal, ya que este problema tiene que ver con la convivencia condominal y entre vecinos. También los jueces cívicos de las delegaciones políticas están encargados de atender estas denuncias.

La PAOT, en cambio, recibe y atiende denuncias relacionadas con la emisión de ruidos por parte de establecimientos comerciales o por algún otro tipo de fuente fija que se sitúe en el exterior de un conjunto de edificios (unidad habitacional o condominio). Esto está señalado así en la legislación vigente sobre emisiones de ruido y se explica porque esta institución también está facultada para atender denuncias sobre cambios y violaciones en los usos de suelo permitidos. La experiencia nos ha demostrado en la Procuraduría que la percepción social del ruido como afectación se relaciona mucho con la existencia de establecimientos ruidosos en la cercanía de los lugares de habitación de la gente. Por eso decimos que hay relación entre ruido y usos de suelo. A la gente le molesta mucho que la casa de al lado, en donde antes vivía una familia, se convierta de pronto en un bar o antro donde se genera mucho ruido.

El funcionario de la PAOT dijo que, en el nivel federal, hay norma oficial mexicana que permite en el horario considerado diurno que se emitan ruidos sin rebasar los 68 decibeles y en el horario nocturno, los 65 decibeles. Sin embargo, en el Distrito Federal, en septiembre de 2006, se instauró una norma más estricta, ya que los niveles permitidos son de 65 decibeles en el horario diurno y de 62 en el nocturno. La PAOT cuenta con equipo moderno y sofisticado –los llamados sonómetros- que posibilitan medir los decibeles emitidos por alguna fuente sonora. Se deben hacer mediciones durante determinados periodos para comprobar si efectivamente se están rebasando los límites establecidos, ya que la intensidad del sonido puede variar por diferentes causas. Se miden entonces frecuencia e intensidad para comprobar si hay incumplimientos con la norma. En los casos en los que se comprueba este tipo de incumplimiento, la Procuraduría solicita a la Secretaría de Medio Ambiente del Gobierno del DF que se proceda a instar a los dueños de los establecimientos emisores que lleven a cabo medidas para mitigar el ruido y si esto no se realiza se procederá a la clausura del lugar.

Aunque la PAOT no tiene atribuciones para clausurar negocios, lo que hace es vigilar que se respete la normatividad existente respecto al ruido y que esto se entienda como el cuidado a la salud de los habitantes de la ciudad. Parte de nuestra labor –comentó Francisco Calderón- apunta a crear conciencia entre las autoridades, el empresariado y la ciudadanía en general sobre la necesidad de respetar la legislación como una forma de respetar una convivencia armoniosa entre las personas y de éstas con su medio ambiente. Hay formas de mitigar el ruido que inevitablemente producen máquinas, aparatos e instrumentos, así que quienes estén dispuestos, pueden hacerlo. Y en los casos en que esto no suceda, los ciudadanos pueden presentar sus denuncias por ruido ante las autoridades competentes. Hay estados de la República donde ya existen procuradurías estatales para la defensa del ambiente y en los que no hay, se puede acudir a la delegación estatal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. En el caso de la capital, las denuncias por ruido se pueden presentar ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Distrito Federal.

Calderón Córdova explicó que la identidad de los denunciantes puede mantenerse en confidencialidad si así lo solicitan quienes denuncian, pero no se pueden aceptar denuncias anónimas. Las denuncias se pueden presentar de manera personal en las oficinas de la Procuraduría.

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