Los residuos peligrosos en el ámbito doméstico

Hay residuos domésticos que pueden afectar al ambiente y a la salud. Existe una normatividad para el manejo y la disposición de estos residuos

Cambiemos Juntos, ISSSTE. Mónica Reyes, conductora / W Radio 900 AM
Ciudad de México
Martes 31 Julio, 2007

Entrevista transmitida el sábado 28 de julio de 2007. 6:30-7:00 hrs. Texto: Andrés Ortiz.

En el programa “Cambiemos Juntos”, que patrocina el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), participó el Coordinador de Participación Ciudadana y Difusión de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF, licenciado Francisco Calderón Córdova. Mónica Reyes fue la conductora de esta emisión, dedicada al tema “Los residuos peligrosos en el ámbito doméstico”.

El también vocero de la PAOT explicó que si bien la mayor parte de la producción de residuos peligrosos se ubica en las actividades industriales, en el ámbito doméstico también se crean este tipo de desechos. El consumo de productos necesarios para realizar algunas actividades en los hogares particulares, como pueden ser las labores de limpieza o pintar la casa, libera ciertas sustancias que pueden ser peligrosas en el sentido de ser contaminantes o tóxicas. La mala disposición de estos residuos puede afectar al medio ambiente y/o a la salud de los seres humanos.

El thiner que se usa para diluir pinturas o el cloro que contienen varios productos de limpieza son ejemplos de tales sustancias. Otro tipo de residuos peligrosos que se manejan mucho en las casas son las jeringas, vendajes, gasas, algodones y otros elementos que se usan para la curación de enfermos y heridos convalecientes. Estos residuos pueden estar infectados y ser vehículos para el contagio de enfermedades e infecciones.

La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) define a los residuos peligrosos como todos aquellos elementos, sustancias, compuestos o residuos –o la mezcla de ellos- que, independientemente de su estado físico, representan un riesgo para el ambiente, la salud humana o la conservación de los recursos naturales. El riesgo que comportan se debe a sus características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o por ser residuos biológico-infecciosos. La LGEEPA y una serie de normas que se desprenden de ella marcan criterios para hacer un adecuado manejo y una disposición final adecuada de estos residuos. Algunos deben enterrarse en los confinamientos de residuos para que no contaminen suelo, aire o agua. También existe la posibilidad de incinerarlos para hacerlos inocuos respecto a sus afectaciones al ambiente. Los procedimientos para tratar estos residuos y los lugares para hacerlo se hallan, generalmente, bien establecidos en esos ordenamientos legales.

Así como se hace una separación –continuó explicando el funcionario de la PAOT- con los residuos comunes (en orgánicos e inorgánicos), en el caso de los residuos peligrosos también se debe llevar a cabo su separación en los domicilios particulares. Se recomienda que los residuos de tipo biológico-infeccioso se coloquen en pequeñas bolsas, preferiblemente de color rojo o anaranjado, mismas que se deben agregar a los residuos de tipo inorgánico. Es importante señalar que los residuos que llamamos peligrosos, lo son en la medida en que se les deje disponibles y sin cuidado. Se puede ejemplificar esto si pensamos en que una jeringa usada, dejada en cualquier parte, cuya aguja pinche a un niño o un animal; o una gasa con residuos de sangre u otras secreciones en la que se paren moscas que luego se posen en alimentos. Desde luego, todo depende si las bacterias o virus todavía mantienen su actividad, pero para no correr riesgos se deben tratar especialmente estos residuos. Hay algunos residuos cuya permanencia infecciosa o tóxica es tal que pueden contaminar agua subterránea o suelo.

El cumplimiento de las normas específicas para manejar los residuos peligrosos en el ámbito industrial queda, generalmente, en manos de servicios especiales cuyos miembros están equipados para tratar con ellos. Sin embargo, en el ámbito doméstico esto no es tan común, sea por desconocimiento de los riesgos o por simple displicencia en su manejo. Es conveniente entonces, ser muy escrupulosos con las sustancias y demás elementos que tienen un potencial de riesgo, indicó.

Calderón Córdova señaló que la obsesión –acicateada por la propaganda comercial- por usar productos de limpieza es otra fuente de riesgo, ya que muchos de estos productos, principalmente algunos detergentes o desinfectantes y muchos destapacaños, contienen sustancias como ácido sulfúrico, fenol, álcalis o legía, sustancias que son tóxicas. La acetona con la que se remueve el esmalte de uñas o el cloro de los blanqueadores de ropa son también peligrosos pues mucha gente opta por vaciarlos en el excusado o el lavabo haciendo que las sustancias se vayan al drenaje público y que, eventualmente, puedan contaminar los mantos freáticos. Lo mismo sucede con algunos tintes para el cabello, con el plomo de pinturas para casa o con el etilengicohol que contienen los anticongelantes para los automóviles.

Otro desecho muy común en las casas, que es de carácter riesgoso, son las pilas o baterías eléctricas. Por ejemplo, una pequeña pila como la que usan los relojes de pulsera tiene la capacidad de contaminar 600 mil litros de agua (un volumen equivalente al agua que contiene la Alberca Olímpica del Distrito Federal). Por eso, las pilas también deben ser desechadas de manera adecuada.

El funcionario exhortó al auditorio de “Cambiemos Juntos” a seguir las recomendaciones sobre el manejo de los residuos domésticos potencialmente peligrosos.

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