El uso racional del agua beneficia a todos

Se ha demostrado que para satisfacer sus necesidades diarias, una persona puede emplear hasta 200 litros diarios, pero hay zonas en las que se llega a duplicar esta cantidad.

Cambiemos Juntos, ISSSTE. Mónica Reyes y José Antonio Vega, conductores / W Radio 900 AM
Ciudad de México
Viernes 31 Agosto, 2007

Entrevista transmitida el miércoles 29 de agosto de 2007. 6:30-7:00 hrs. Texto: Érika Larios. Fotografía: Francisco Calderón.

En la emisión de este miércoles del programa “Cambiemos Juntos” -conducido por Mónica Reyes y José Antonio Vega y cuya producción corre a cargo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)- se contó con la presencia del Lic. Francisco Calderón Córdova, Coordinador de Participación Ciudadana y Difusión de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF, quien habló con el auditorio sobre el enorme peligro que corren los mantos acuíferos de la ciudad si no se toma conciencia sobre el desperdicio que realizamos del agua.

El funcionario comentó que particularmente en el DF se vive ya, desde hace muchos años, una severa crisis por el agua, debido al uso dispendioso que se le ha dado al recurso. Según se estima, para poder satisfacer sus necesidades básicas, una persona debe gastar entre 120 y 200 litros diarios. Sin embargo, hay zonas de la ciudad en las que se llega a emplear hasta 400 litros diarios por habitante y, en contraste, en varias colonias la disponibilidad, en el mejor de los casos, es del orden de los veinte litros por día.

Lo anterior, dijo, muestra que existe un serio desperdicio de agua. Es frecuente ver a gente que utiliza la manguera como escoba o para lavar el coche, también jardines que están sobreregados hasta seis veces más de lo necesario; mientras que en el oriente de la capital hay escasez de agua y cuando tienen acceso a ella, es en muy baja cantidad y calidad.

Pero este problema no sólo se presenta en esta ciudad, sino en todo el país, ya que donde está asentada la mayor parte de la población –es decir, el 80 por ciento-, solamente hay el 20 por ciento del agua disponible; y donde está el 20 por ciento restante de la población, se cuentan con el 80 por ciento del agua disponible.

Para que esta ecuación se equilibre, es necesario cambiar este “modelo hidrológico” de utilización del agua, enfatizó.

A pregunta expresa, señaló que los mantos acuíferos son los depósitos o reservas naturales de agua dulce que se encuentran en el subsuelo. En el caso del DF, estos se encuentran localizados en toda la parte del sur y surponiente, es decir, en las delegaciones Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, así como en el sistema de barrancas que tiene la capital. Toda esta zona es una gran esponja que absorbe el agua de la lluvia, la filtra y la almacena.

El también vocero de la PAOT detalló que siete de cada 10 litros que consumen los habitantes de la ciudad se extraen del subsuelo y el resto se trae de otras cuencas, básicamente del Sistema Lerma-Cutzamala; situación que impacta y provoca un fuerte desequilibrio, ya que esa agua también es necesaria para que los ecosistemas de estas regiones de donde se extrae, sigan funcionando bien. Lamentó que actualmente el volumen de agua que se saca de los acuíferos es mayor al que se recupera naturalmente por la caída de lluvia; o sea, se registra una sobreexplotación importante. “Cada segundo se extraen del subsuelo 45 metros cúbicos y sólo se reponen 25 metros cúbicos”.

Explicó que las grietas que recientemente aparecieron en Iztapalapa y otras zonas, se deben a la sobreexplotación de los mantos acuíferos. Al extraer el agua, se facilita la presencia de huecos que provocan hundimientos; ejemplos de esta acción es la inclinación que muestra la Catedral Metropolitana y el hundimiento completo de la ciudad que se puede advertir en la escalinata del Ángel de la Independencia, el cual originalmente se encontraba a nivel de la vialidad.

 También es penoso, dijo, que cerca del 30 por ciento del agua que se trae de otras cuencas, se pierda en fugas. Sin embargo, aunque es enorme la cantidad de agua que se desperdicia en las calles cuando se llega a romper una tubería, es en la casa donde el volumen perdido es mayor. Por ello, el funcionario hizo un llamado al auditorio para revisar periódicamente las tuberías domésticas para evitar filtraciones que, incluso, pueden afectar las estructuras de las casas. Asimismo, recomendó revisar el “sapo” del tanque del excusado o cambiar el depósito por uno de menor capacidad o que emplee el sistema dual para descarga de “sólidos y líquidos”. Otro consejo es colocar dispositivos ahorradores en la regadera; o reutilizar el agua de la lavadora para trapear, limpiar o regar las plantas.

Durante el programa se transmitieron las siguientes cápsulas del Sistema de Administración Ambiental ISSSTE:

  • Reparar fugas, cerrar las llaves del agua para enjabonarnos, reducir la capacidad de los tanques de WC y lavar los carros con una cubeta con agua, son algunas medidas para ahorrar el vital líquido que se nos está acabando.
  • Para hacer más eficiente el uso del papel, éste puede usarse por ambas caras para imprimir o fotocopiar documentos, utilizar más el correo electrónico y reducir el uso de fax y de sus carátulas de envío.

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