La tala injustificada de árboles es un acto contra la vida

En el DF existe una normatividad a seguir en casos de poda o derribo de árboles. Provocar la muerte de un árbol puede constituir un delito de tipo penal

Cambiemos Juntos, ISSSTE. Mónica Reyes y José Antonio Vega, conductores / W Radio 900 AM
Ciudad de México
Viernes 28 Septiembre, 2007

Entrevista transmitida el lunes 24 de septiembre de 2007. 6:30-7:00 hrs. Texto: Andrés Ortiz Garay. Fotografía: Francisco Calderón

En el programa “Cambiemos juntos. Un programa del ISSSTE para usted y su familia”, que conducen Mónica Reyes y José Antonio Vega, participó el Lic. Francisco Calderón Córdova, Coordinador de Participación Ciudadana y Difusión de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF (PAOT), platicando acerca de la tala de árboles en la Ciudad de México.

El funcionario comentó que a pesar de que entre muchos de los habitantes de la capital existe una gran sensibilidad respecto al arbolado urbano, también hay mucha gente que se siente afectada de alguna manera por los árboles. La producción de basura por el desprendimiento y la caída de hojas, el rompimiento de pavimento y banquetas cuando las raíces crecen mucho, o el riesgo de que las ramas dañen las paredes, bardas u otras estructuras de las viviendas se convierten en las molestias –sean reales o imaginarias- que las personas quieren evitar por medio de la tala y la poda de los árboles que se encuentran en el entorno inmediato, especialmente en la vía pública.

Calderón Córdova explicó que hay una serie de normas y ordenamientos legales en donde se establecen las reglas para tratar al arbolado del Distrito Federal. En suelo de conservación -que es la categoría bajo la que se clasifica más de la mitad del territorio de la ciudad- está terminantemente prohibido afectar al arbolado; desde luego, existen la tala clandestina, los incendios forestales, el surgimiento de plagas u otros problemas que dañan a los árboles, pero se trata de eventos con carácter contingente o ilegal. La idea central es, en este caso, que los árboles situados en suelo de conservación se desarrollen de manera natural.

En cambio, en el caso del arbolado urbano sí se le tiene que dar mantenimiento. Pero esto debe hacerse de conformidad con las reglas que se hallan establecidas en la legislación. Desgraciadamente –explicó el vocero- mucha gente desconoce o de plano desacata la ley. Se piensa que si el árbol está dentro de una propiedad privada o en sus inmediaciones (pues la banqueta no es propiedad privada), los dueños pueden hacer lo que quieran con él. Pero esta forma de interpretar el derecho de los particulares no sólo contraviene la ley, sino que además no toma en cuenta el daño que se está provocando al medio ambiente y a otros seres vivos. Por ejemplo, al talar un árbol se está destruyendo una parte del hábitat de las aves que habitan en la ciudad. Hay alrededor de 400 diferentes especies de aves en el Distrito Federal; así que atentar contra los árboles es atentar contra la vida en general.

Sin embargo, es claro que en ocasiones el estado de los árboles sí puede constituir un peligro para la integridad física o el patrimonio de la gente. O que, simplemente, para evitar riesgos, se realicen podas que contribuyan al crecimiento adecuado del individuo arbóreo. Asimismo, los árboles pueden convertirse en obstrucciones o posibilidad de daño al cableado eléctrico, por ejemplo; en estos casos es necesario podar, pero debe hacerse conforme a la normatividad. En este sentido, la PAOT ha estado trabajando en coordinación con la Compañía de Luz y Fuerza del Centro para lograr que las podas que se hacen para liberar los cables de energía eléctrica cumplan con lo especificado. De tal manera, los trabajos de poda o aún de tala y derribo del arbolado urbano se pueden hacer –advirtió Francisco Calderón-, pero primero es necesario obtener una autorización por parte de la delegación en la que se encuentra el árbol. Ante una solicitud para poda, derribo o tala, las autoridades delegacionales deben realizar un dictamen técnico que establezca la pertinencia o no del acto y que especifique las condiciones en que se debe llevar a cabo. Hay una norma especial (Norma Ambiental para el Distrito Federal NADF-001-RNAT-2002) que especifica cómo se debe tratar cada especie, qué instrumentos y qué técnicas se deben usar según el caso.

Además de las sanciones administrativas y las multas que se pueden imponer por la afectación a los árboles, el Código Penal del Distrito Federal tipifica como delito ambiental –que puede acarrear penas hasta de seis años de prisión- las acciones que conlleven la muerte de uno. Y hay instituciones como la PAOT, la Fiscalía Especializada en Delitos Ambientales de la Procuraduría General Judicial del Distrito Federal o la Secretaría del Medio Ambiente del DF que están facultadas para conducir investigaciones que, en última instancia, pueden desembocar en procesos de tipo penal.

Por último, Calderón Córdova dijo que hay diferentes niveles y ámbitos de protección para las especies vegetales del país. Está la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente de ámbito federal; la Ley Ambiental del Distrito Federal de nivel local o la norma mencionada anteriormente. De igual forma hay también programas y ordenamientos que demarcan las posibilidades de explotación de las especies arborícolas.

Diversidad Ambiental ©, es una publicación virtual de Paco Calderón / Av. Revolución 595, San Pedro de los Pinos, México 03800, DF / (52) 55 98 92 53