Árboles, aliados ancestrales de nuestra salud

La dinámica del crecimiento de las grandes ciudades en las que actualmente habitamos la mayor parte de los seres humanos, nos ha ido alejando poco a poco –y casi sin darnos cuenta- de uno de los grandes aliados de nuestra salud: El árbol

Por Francisco Calderón / Revista 365 días para vivir con salud
Ciudad de México
Viernes 16 de marzo, 2007

Y no es para nada exageración señalarlo así. De hecho, investigadores de algunas universidades del mundo –tanto en América como en Europa-, han llevado a cabo estudios serios respecto del impacto que tienen sobre la salud humana las áreas arboladas que se ubican en muchas de las grandes concentraciones urbanas. Especialmente, los expertos han coincidido en que los bosques, parques o jardines urbanos, tienen un efecto “muy positivo” sobre la psicología y la salud de quienes habitan cerca de ellos; en contraste, se observa que las personas que realizan la mayor parte de sus actividades en paisajes áridos, saturados de concreto y escasos de vegetación, experimentan frecuentemente emociones adversas para la salud, como lo son la angustia, la irritación, la tristeza y el estrés.

Científicos alemanes han concluido en sus estudios que contar con plantas en los centros de trabajo tiene enormes beneficios para los empleados, pues además de su valor estético y su papel en la purificación del aire, éstas tienen efectos directos en la personalidad de los trabajadores, favoreciendo el bienestar general, la eficacia y la concentración –reduciendo también los problemas de salud del personal y el ausentismo laboral.

En Suecia, P. Grahn demostró –a finales de la década de los ochenta- las potencialidades medicinales que tienen los árboles y las áreas verdes sobre pacientes de hospitales, asilos de ancianos y residentes de casas de salud. En general, sus investigaciones evidenciaron el hecho de que las personas que convalecían en sitios arbolados se sentían más felices, gozaban de un mejor sueño, requerían de menos medicamentos y presentaban menores grados de ansiedad y mayor locuacidad. También, Kaplan & Kaplan concluyó que la vida en centros urbanos, con sus congestionadas y ruidosas vialidades, señales lumínicas destellantes y abigarrados espacios públicos, provocan elevados niveles de estrés que potencialmente ponen a las personas en riesgo de padecer serias afectaciones a la salud física y psicológica. Su investigación señala que la vegetación y los elementos naturales del paisaje (como los árboles) estimulan nuestra atención espontánea, relajan los sentidos y recrean los estímulos básicos para disfrutar de la vida.

Roger Ulrico (1984), profesor de la Universidad de Delaware, demostró que los pacientes hospitalizados experimentan una recuperación más rápida cuando tienen a la vista, a través de sus ventanas, un paisaje agreste y arbolado, y que la estancia de estas personas en los nosocomios es mucho menor cuando están rodeados de áreas verdes, al tiempo que sufren menos depresión.

Y si bien las áreas arboladas reportan estos enormes beneficios para la salud, es importante subrayar que cada especie y cada árbol –por sí mismo- tiene innumerables propiedades curativas que benefician al ser humano. Por ejemplo, se sabe que algunas variedades de Fresno tienen sustancias efectivas para reducir las inflamaciones, apaciguar los dolores artríticos, drenan las vías urinarias y hasta para tratar la Gota. Asimismo, son bien conocidas las propiedades curativas del Eucalipto para las vías respiratorias, la efectividad de los cocos de palmera para los tratamientos parasitarios del tracto digestivo o las virtudes del Álamo para tratar catarros, infecciones en los pulmones, hemorroides, labios agrietados, sabañones, piel reseca y agrietada, enfermedades de las vías urinarias, granos, vejiga y enfermedades crónicas del pecho. El Sauce Llorón, por su parte, es usado para combatir la calvicie, la caspa y la seborrea, y el té de hojas de Nogal se prescribe para tratamientos diabetes, problemas estomacales, hepáticos, anemia, afecciones de la piel, llagas bucales, herpes picaduras de insectos, parásitos, entre muchas patologías más.

En cuanto al efecto positivo de los árboles en la salud psicológica de las personas, una enseñanza práctica y contundente (según Gary Moll y Deborah Gangloff) es la de un jefe de policía que trabajó en dos de los distritos más difíciles de la ciudad de Nueva York: Harlem y el Bronx. El funcionario comprobó que los árboles eran uno de los instrumentos más eficaces para mejorar las relaciones entre la policía y los ciudadanos en lo concerniente a la reducción de la delincuencia. Hizo que los policías a su cargo plantaran árboles junto con los adolescentes de la comunidad, y los resultados fueron notables.

En fin, sólo he querido mencionar algunos breves ejemplos de ese ancestral vínculo que une a los seres humanos con los árboles, recordar junto con usted la estrecha relación que estos enormes y bondadosos seres vivos tienen con nuestra salud y con la calidad de vida en todos los espacios de nuestra ciudad; pero también, es una invitación para que usted, estimado lector, haga una pausa en el acelerado y estresante ritmo cotidiano, contemple a los árboles que hay en el camino a su casa o a la oficina, al que está afuera de su ventana o en la banqueta del lugar donde vive (si tiene el privilegio de tener a un árbol como vecino), y descubra si se trata de un Fresno, un Trueno, una Jacaranda, un liquidámbar, un Pirul, un Tepozán o un Hule, y así pueda informarse y reflexionar sobre los beneficios que los árboles brindan a su salud cotidianamente. Dice el refrán popular que no se puede amar lo que no se conoce; y yo le invito a conocer y a amar a estos importantes aliados de su salud.


Algunas de las principales especies arbóreas de la Ciudad de México, son:

• Colorín o Zompantle
• Ahuejote
• Fresno
• Eucalipto o Alcanfor
• Chopo, Alamillo o Álamo Temblón
• Liquidámbar, Copalme u Ocozote
• Pirul o Pirú
• Hule
• Ahuehuete o Sabino
• Durazno
• Trueno

• Laurel Benjamín
• Níspero
• Sauce Llorón
• Tepozán
• Tejocote
• Cedro Blanco
• Yuca o Isote
• Casuarina o Pino de los Tontos
• Palma, Palmera, Palma Canaria o Palma Fénix
• Jacaranda
• Olmo Chino

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